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domingo, 15 de marzo de 2009

Y dale con las preguntitas…

Siempre es lo mismo: cada año, desde principio de febrero y hasta bien entrado abril, el tema ineludible en Carmen de Patagones es la Fiesta del 7 de Marzo.
“¿Cuándo empieza? ¿Cuánto cobran la entrada? ¿Quién viene? ¿Quién la organiza?. Siempre lo mismo, siempre las mismas preguntas y discusiones en una sociedad que tampoco muta demasiado.
La información obvia, repetida y tamizada una y otra vez por los medios, se repite año a año: cuando empieza, cuanto cobran, quien viene o quien la organiza.
Nosotros, Huilliches, le proponemos cambiar, un poquito nomás…
¿Qué le parece si miramos desde otro lugar y cambiamos las preguntas?
Nos podríamos preguntar, por ejemplo, cómo se mide el éxito de una fiesta. O cuáles son los parámetros que rigen una fiesta popular o tradicional.
Son todas preguntas que desembocan en una y que, vale decirlo, pocas veces se ha hecho y que inclusive hasta el momento no tiene una respuesta exacta, o por lo menos concreta: ¿Cuál es la fiesta que quiere la gente, la comunidad, nosotros…?
Con el correr de los años, la celebración de la histórica gesta de 1827 ha mutado, y mucho. La gente ha acompañado esos cambios, pero como un participe necesario y no como un actor fundamental, por muchos y diversos motivos pero tal vez el más importante sea que, con el tiempo, la fiesta que celebraba aquella gesta se ha convertido en otra cosa, y en honor de la verdad no sabemos muy bien en que…
A nosotros, desde Huilliches, nos surgió la pregunta al revés: si la Fiesta del 7 de Marzo es un hecho sociocultural ¿cuál es realmente el significado socio cultural de nuestra fiesta? ¿Qué sectores representa genuinamente y cuales otros expulsa o no tiene en cuenta? La gente, la comunidad, nosotros… ¿consideramos la Fiesta como una celebración de aquella Gesta histórica o sólo como una semana de color, música, feria y comidas?. ¿Qué lugar ocupa nuestra historia, nuestra tradición, nuestra identidad?.
Preguntas, claro. Partimos siempre de las preguntas, porque no se trata de nuestras respuestas sino de pensar juntos, y de la diversidad de respuestas que, de tenerse en cuenta, podrían marca un camino.
Nada de verdades reveladas, sólo preguntas. Las nuestras y las suyas, como una forma de pensar juntos, que no es poco en estos tiempos.


Posdata: Este es nuestro segundo año en la calle y no es poco, por lo menos para nosotros. Seguros de no ser todo lo masivos que quisiéramos pero convencidos de pensar y escribir cada tema haciendo honor de un oficio que el maestro Luis Pita definió como “el más hermoso del mundo”, salimos a la calle con nueva impresión, nuevo diseño y las ganas y el compromiso de siempre. Gracias por estar, este año y los que vendrán.

miércoles, 30 de julio de 2008



Desde siempre Huilliches se propuso contar las historias de aquellos que los medios masivos dejan a un costado. Los que no tienen lugar en la agenda diaria, por el simple hecho de ser como usted o como nosotros.

Tan simples pero a la vez tan complejos.
Y esas historias son las que nos emocionan, las que nos hacen latir, las que nos movilizan.

Esas historias que nos hacen agradecer el desandar, poco a poco, los vericuetos de este oficio donde, se sabe, lo importante son las preguntas.

Cuantas, pero también cuales; preguntar, como si de eso dependiese nuestro futuro.

Preguntar lo que no entendemos, pero también lo que sí entendemos porque, a no olvidarse, preguntamos en nombre de nuestros lectores.
Cuando Alejandro produjo la nota con Gustavo Díaz, portador de HIV, estaba seguro de sus preguntas. Pero la realidad, siempre, cambia las cosas.

Pensó que iba a hacer una entrevista, una más, y en realidad se encontró con una lección de vida. Se sorprendió, se emocionó y se indignó, en diferentes momentos de su charla.

Y, como suele pasar, salió con más preguntas de las que llevaba.
Pero tal vez de eso se trate: de cuestionar, y de cuestionarse.

Porque cuando realizamos un cuestionario sólo tenemos preguntas frías anotadas sobre un papel, pero con la persona enfrente esas mismas preguntas cobran vida y son una puerta entreabierta que invita a conocer el alma de quién tenemos enfrente.

La vieja máxima de la objetividad periodística queda prolijamente acomodada en el tacho de la basura porque ¿con que objetividad podemos entrevistar a alguien que sufre o que, simplemente, es feliz?

¿Puede entrevistarse de la misma manera a la señora que toma el té de las cinco mientras juega a la canasta que a un leproso?
¿Puede contarse de la misma manera la vida de Gustavo Díaz que la de Cristian haciendo malabares en los semáforos?
Claro que no, porque cada uno hace surgir una nueva pregunta, un nuevo porqué.
Nuestro compromiso es contar esos micro-mundos, esas historias personales que nos identifican y nos ubican como parte de un todo.

Lo intentamos en el primer número, lo seguimos intentando en este y lo seguiremos intentando en los que vengan.

Con preguntas, claro, pero teniendo en cuenta que lo importante son las respuestas. Porque en definitiva de eso se trata.

Huilliches

sábado, 5 de julio de 2008

Pobres…

“Uno no puede culpar al destino”, dicen los que creen en el destino. “El destino es la suma de decisiones tomadas”, dicen los que no creen en el destino. Y están aquellos, una buena parte, que no sabe de destinos sino del día a día; del hoy, sin el ayer ni el mañana.

Son los pobres, de diferentes lugares y barrios; pueblos y provincias. Ellos, los pobres.

Acá nomás, en la comarca, están. Al costado de la belleza que se promociona y al costado de las decisiones que se toman, por supuesto, pero están. Y desde Huilliches quisimos conocerlos, saber como viven, que les pasa, que les duele, que los hace sonreír y que los hace esperanzar.

Como viven, en definitiva.

Lorena, del equipo de Huilliches, fue a uno de los barrios. El 30 de Marzo, allá donde Viedma empieza a terminarse. Donde conviven la pobreza extrema, el hacinamiento, la necesidad y la lucha por un derecho: la tierra propia.

Estuvo un rato con ellos, para conocerlos. Habló con ellos; los escuchó y les preguntó. Sin lastima, sin maniqueísmos y sin fruncir la nariz. Y salió con más preguntas de las que llevaba, pero sintió que, a pesar de esa realidad cruel, los vecinos están vivos con esa vida que solamente da el sentirse digno, y útil para alguien.

Una frase en especial le quedó dando vueltas: “No tenemos más esperanzas, tenemos la idea firme de estar acá, para poder tener el día de mañana una vivienda digna para nuestros hijos. Nosotros venimos con esperanzas desde hace muchos años y se nos agotó”, dijeron los vecinos.

Durante la crisis del 2001 y en un corte del puente Pueyrredon, en Buenos Aires, un “piquetero” afirmó que se sentía más digno cortando un puente que esperando la bolsa de comida. “Así siento que estoy vivo; no soy solo un desocupado sino que llego a mi casa y le puedo decir a mis hijos que estoy haciendo algo por ellos”, dijo el hombre.

Entonces vale preguntarse, ¿Cuál es el verdadero lugar de la dignidad?. ¿Dónde está la dignidad?. ¿Dónde se la busca?. ¿Cómo se la busca?.

Que será más indigno, ¿vivir luchándola en las condiciones en que viven, o la resignación?.

Ellos eligieron este tipo de acción directa ante la falta de respuesta y la obscena sordera institucional porque, se sabe, no hay persona más “peligrosa” que aquella que se siente acorralada, o desesperada y que no está dispuesto a escuchar más promesas desde el fondo de la miseria.

En nuestro país, tan hermoso y bananero a la vez, es risueño e indigno a la vez que la discusión esté ocupada por ver quién copa la plaza del congreso con carpas. Mientras tanto la vida sigue, por supuesto, y en una esquina perdida del país, los pibes mueren calcinados o muertos de frío por el sencillo pecado de ser pobres.

Alguien alguna vez deberá dar explicaciones. Acá o allá, aunque es más posible que sea “allá” cuando estén cara a cara con todos los angelitos, calcinados o muertos de frío o de hambre, que se fueron por el único delito de ser pobre en un país que no tolera, ni perdona ni atiende, justamente, la pobreza.

Pobres de ellos. Pobres de nosotros. Pobres…

lunes, 2 de junio de 2008

Tapa y Editorial

Tapa Edición Nº 6, Revista Huilliches Mensajes del Sur



En esta edición de la revista Huilliches se publica un informe sobre la trata de personas. En el comienzo de la nota preguntamos, qué haría usted si esto le ocurriera a uno de sus hijos. De todas maneras no es el caso y está en cada uno la reacción que pueda llegar a experimentar una situación de tamaña naturaleza.

Lo cierto es que vivimos en un país en democracia, con los defectos y las virtudes que la misma articula, pero el equilibrio entre el bien y el mal, la hipocresía y la honestidad, tiene ribetes escalofriantes en cuestiones tan delicadas, complejas y difíciles de resolver como este tema que nos interesó.

Muchos pensarán que escribir sobre la trata de personas es oportunista, ya que hoy en día existe una telenovela que marca la problemática, pero la realidad supera la ficción y se encuentra instalada en nuestra sociedad, en el país y en la provincia de Río Negro como el escenario de un thriller de terror.

Muchos de nosotros nos ponemos una venda para tapar lo que nuestros ojos no quieren ver, la trata de personas es un aberrante negocio que existe en toda la sociedad, ahora la pregunta que hacemos es la siguiente: ¿hasta que no nos afecte directamente no vamos a hacer nada?

Lo cierto es que se instala en el contexto del territorio y no hacemos nada, nos acostumbramos a determinadas situaciones que en algunos casos pueden definirse como el colmo de la hipocresía humana y pasamos de un extremo a otro en este vale todo. Tenemos que reflexionar y ponernos en el lugar del otro, porque mañana puede ser el nuestro, para qué esperar a padecer el problema si podemos revertirlo antes.

El negocio es grande, el flagelo no se puede detener tan fácilmente, porque se han realizado charlas, debates, anuncios en el Senado, proyectos que se analizan, instituciones que se forman, otras que se acoplan para combatir la trata, pero nada detiene el aberrante negocio de la explotación del hombre por el hombre en su máxima expresión.

jueves, 24 de abril de 2008

Editorial

El conflicto entre el gobierno nacional y el campo, que se desató el último mes, refleja las consecuencias de la situación rural, ya que puso en evidencia la falta de contemplaciones para los pequeños productores de la zona, ya sean ganaderos o agricultores y el ajuste de retenciones que implementó el gobierno sin ningún grado de regulación en cuanto a la producción, provocó que se realizara el paro agropecuario más largo de los últimos tiempos.

Está situación en el Partido de Patagones, y la crisis del sector agrícola ganadero que padece la zona, se ve agraviada por la falta de lluvias y lleva a que la gente de los pueblos que viven básicamente del campo, padezcan la incertidumbre de no saber que va a suceder en el futuro, por eso decidieron plegarse a los reclamos que el campo efectuó a nivel nacional.

Stroeder es el punto más crítico, ya que la mayoría de sus habitantes son productores, pero además hay comerciantes, que dependen de la economía agrícola ganadera, con el fin de tener mejorías en su calidad de vida. Muchos habitantes del lugar aseguran que si la situación no mejora deberán emigrar, pudiendo provocar la desaparición del pueblo.

Por otra parte, la inflexible postura del gobierno nacional, ante los reclamos, llegó a alarmar a muchos ciudadanos que también se plegaron al pedido.

En la capital del país, pudo verse nuevamente en las calles, a la gente marchando con sus cacerolas, denominadas “de la abundancia” que convocaron a los fantasmas del 2001, aunque no todos sabían el porqué de la protesta, amoldándose a ella, tal vez, por reclamos individuales.

El gobierno es inflexible en su postura con respecto a las retenciones, pero la medida implementada por los productores provocó que tuviera que convocar al diálogo, después de que el conflicto, puso en una situación de rehén al ciudadano común, porque los cortes de rutas no permitían el paso de los productos para el consumo, provocando un desabastecimiento absoluto de productos de primera necesidad en muchos lugares. Tal vez, este haya sido uno de los factores y motivos por los cuales la gente salió a la calle “apoyando la postura del campo”.

El debate continua, después de una tregua otorgada por las cuatro entidades más importantes del sector rural, que consiste en levantar la medida por 30 días, mientras que siguen intentando llegar a un acuerdo a través de la mesa del diálogo. Cuesta entender que; por un lado el gobierno ponga al pueblo en contra del pueblo y que el campo, desconocedor de las necesidades sociales, derrame alimentos en las rutas, sin piedad.

Lo más favorable, sería que las partes en controversia, se pongan a pensar en los derechos del ciudadano, antes de volver a manosearnos usándonos como termómetro para inmunizar sus intereses económicos. Sin olvidar que el diálogo, la comunicación y la planificación son factores importantes para concretar los objetivos finales, sin perjudicar a nadie.