viernes, 26 de junio de 2009

El primero en intentar remontar el río fue Basilio Villarino

La navegación en el río Negro, parte de la historia menos contada

///// Por María Eugenia Mauna /////

El primero en recorrer el río Negro en su totalidad fue el teniente Eduardo O’Connor, en 1883. Antes hubo otros cinco intentos fallidos. La creación de la escuadrilla del río Negro. La privatización del servicio y su desaparición a fines del siglo XIX.


Está científicamente comprobado que las características físicas del Río Negro no favorecieron a la navegación y obstruyeron su desarrollo.
Quienes saben del tema afirman que algunos factores negativos que interrumpieron la navegación estaban directamente relacionados con la naturaleza del río, sin que la voluntad y las técnicas humanas hayan podido superarlos.

Desde Huilliches quisimos conocer quienes fueron los iniciadores de la navegación del río Negro, y que pasó con la escuadrilla de vaporcitos que recorrieron a lo largo y ancho de nuestro río.

Para ello buscamos al Licenciado en Historia Héctor Rey, quien realizó una valiosa recopilación de datos acerca de la temática.

La historia comienzo con Basilio Villarino, quien con agallas trató mediante todos lo medios de demostrar que si bien el río era dificultoso para la actividad su navegación no era imposible remontando sus corrientes en 1782 y 1783, llegando un poco más arriba de la confluencia del Limay con Collon Cura.

El mismo método agotador fue utilizado por Nicolás Descalzi, en apoyo a la campaña al desierto del General Roca, en 1833, pero la recorrida resultaba cada vez más dificultosa por las malas condiciones físicas que presenta el río Negro, por lo cual muchos se rindieron antes de emprender el viaje y nunca se terminaba de reconocer el río en su totalidad.

Años más tarde, precisamente en 1869, el gobierno recomienda que otro de de los vapores emprenda la aventura de reconocimiento. Esta vez la suerte le tocó al denominado “Vapor Transporte”, capitaneado por el oficial de marina Ceferino Ramírez, debiendo detenerse por circunstancias técnicas en el extremo oriental de Choele Choel.

La misma suerte corrió el vapor “Itapirú” que en un recorrido accidentado no superando el trayecto de Ramírez y posteriormente el periplo del comandante Enrique Howard, llegó hasta la altura de la travesía de Chichinales.

Independientemente que desde 1880 comenzara a prestar servicios la escuadrilla del río Negro, no se puede dejar de mencionar los importantes viajes del Teniente Coronel Erasmo Obligado, quien alcanzó y superó el punto al que había llegado Villarino 98 años antes.

Este jefe realizo tres viajes en demanda del Nahuel Huapi y en apoyo a las campañas militares del Coronel Villegas pero, a pesar de sus heroicos esfuerzos, no pudo lograr su objetivo. Tal honor correspondería al Teniente Eduardo O’Connor en diciembre de 1883.

Escuadrilla del río Negro

La escuadrilla estaba formada por el vapor “Rio Negro”, el Transporte “Choele Choel” y el transporte “Rio Limay”, entre otros.

Todos ellos hacían el recorrido entre General Roca y Carmen de Patagones que también sirvieron a objetivos científicos, especialmente para la exploración del río.

Durante la histórica campaña al desierto, la escuadrilla brindó servicio a los militares de la flamante “Línea del río Negro” y de la misma manera en 1885 comenzar a atender las necesidades civiles, esencialmente a los requerimientos de las viejas poblaciones de San Javier, Guardia Mitre, General Conesa, Choele Choel y General Roca, entre tantas.

La empresa perteneciente al Estado iba creciendo en cuando a calidad del servicio aunque no en cuestiones económicas, dado que el costo de la manutención del vapor era sumamente elevado, provocando perdidas en lo ingresos. Esto fue decayendo cada vez más al punto de tentar por completo a las empresas privadas que deseaban obtener el servicio.

Dada la grave crisis económica que hacia 1890 envolvía al país se decide de pronto eliminar el servicio de la escuadrilla a fin de alivianar el deficitario presupuesto nacional.

Esto se decidió en acuerdo de Ministros y el hecho se conoció el 1º de abril, cuando el jefe de la escuadrilla de Patagones recibió un telegrama ordenándole dar de baja al personal y poner todo el material bajo custodia del Auxiliar de Marina.

Seguidamente, el Gobierno desestimó una oferta de compra de toda la escuadrilla, pero acepto otra oferta de arrendamiento por seis años a una empresa de navegación por vapor en el río Negro.

La transferencia se llevo a cabo a fines de junio del año 1890 y muy probablemente el viaje realizado a General Roca por el río Negro a fines de agosto de ese año haya sido el primero en manos privadas.

Los comienzos de la empresa privada fueron en su gran mayoría exitosos, pero también sufrieron los desgastes del río y tratando de mantener la regularidad y la rapidez se generaban gastos en las reparaciones de los vapores que comenzaron a detonar en crisis económica.

Pero no fue solo lo económico lo que provoco que el beneficiario original de la empresa transfiriera sus derechos a Julio Patiño, en el año 1892.

Por entonces el servicio padecía de graves fallas en cuanto a material flotante y desorden administrativo, lo que provoco un revuelo en la prensa con duras críticas a las autoridades nacionales.

Los escritos revelan que en 1894 una comisión inspectora de la Marina se encontró con un notable “desorden administrativo y en estado desastroso los buques y El Río Negro fue amarrado en la costa del Carmen de Patagones, totalmente desecho con sus calderas en muy mal estado.

Y así “La Escuadrilla Del Río Negro”, dejó de funcionar por dos largos años, provocando muchos más gastos que ganancias tanto a las dos empresas privadas que a lo largo de la historia obtuvieron sus servicios como así también al propio estado, quien no pudo mantener los costos y según atestiguan muchos dejo de brindar sus servicios más por la voluntad humana que por la propia naturaleza del río Negro.

En 1897 se vio nuevamente a La Escuadrilla en aguas rionegrinas pero esta vez en manos de la Marina parte que contaremos en otra oportunidad, cuando abordemos esa no menos importante parte de la historia de la navegación por el río Negro.