domingo, 15 de marzo de 2009

La gran inundación de 1899 - Cuando la comarca quedó bajo el agua





Por Lorena Suárez


La crecida del río comenzó en marzo de 1899, pero llegó a la comarca en julio, ocasionando pérdidas totales en Viedma y otras muy importantes en Patagones. En tan sólo seis días la ciudad de Viedma quedó totalmente arrasada, con excepción del colegio de los salesianos. Aún hoy se recuerda ese momento como uno de los más importantes en la hermandad y solidaridad entre la Comarca.


Durante el mes de julio de 1899 una gran crecida y lluvias que históricamente no se volverian a repetir, provocaron que la ciudad de Viedma quedase completamente bajo el agua, con la excepción del Colegio Salesiano; Carmen de Patagones por su parte vió afectadas muchas de sus calles, una de las cuales, la Estados Unidos, desapareció por completo.
El episodio fatídico comenzó en mayo de ese mismo año, con las lluvias torrenciales que comenzaron a provocar inundaciones en las provincias de Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Buenos Aires y en el Valle de Río Negro. Esto generó que numerosas familias de las poblaciones ribereñas quedasen sin hogar y sin medios de vida.
Ya para julio, la población de Viedma se encontraba construyendo defensas desesperadamente, aunque de poco sirvieron los intentos.
Los archivos históricos de estos acontecimientos registraron esto como una tragedia con grandes pérdidas, pero también con un agregado: el de haber unido las dos ciudades de la Comarca, quienes trabajaron juntos para superarlo y volver a empezar.
En ese momento, Carmen de Patagones contaba con unos 3 mil habitantes y Viedma sólo con la mitad. Ambas ciudades se encontraban en un momento de importante expansión económica, ya que constituían uno de los puntos de comunicación mercantil entre la capital y el resto de la Patagonia.
Mientras que en Viedma se asentaba la parte gubernamental y protocolar, Carmen de Patagones se constituía como uno de los puertos más importantes de la región.
A pesar de los intentos de gobernador del territorio rionegrino, José Tello, por construir defensas para proteger la población, para julio la comunidad viedmense ya estaba rodeada por el agua.
Los registros históricos dan cuenta que el 18 de julio el agua ya amenazaba con romper los terraplenes de defensa y aunque los vecinos se resistían a dejar sus viviendas, muchos comenzaron a emigrar a Carmen de Patagones para conseguir un lugar más seguro para sus familias.
La situación se fue agravando con el paso de las horas ya que, si bien la población no debía soportar inclemencias del clima, el flujo de agua crecía de forma estrepitosa.
Por esto la Municipalidad de Patagones, que en ese momento se encontraba gobernada por Angel Gayone, realizó una asamblea extraordinaria se decidió ofrecer todos los recursos disponibles al gobierno rionegrino.

Viedma bajo el agua


El 21 de julio a las ocho de la mañana, y a pesar de todos los esfuerzos por proteger a Viedma del agua, los terraplenes que mandara a construir el Gobernador se rompieron y las aguas avanzaron sobre la ciudad. En menos de una hora las dos terceras partes de la superficie de Viedma estaba bajo el agua.
Inmediatamente el vapor Limay junto a chatas y chalanas comenzaron a recorrer las calles del pueblo recogiendo a las familias en una odisea peligrosa, ya que la corriente arrastraba los techos de las casas, tirantes de madera, enormes troncos de árboles, vigas, muebles, alambrados completos, animales muertos y otros objetos que bajaban de los establecimientos rurales y poblaciones destruidos río arriba.
Para entonces, el paisaje que los maragatos observaban desde las calles más altas era desolador. Sólo veían una masa inmensa de agua que se extendía incluso hasta el muelle de cargas, que para entonces ya estaba cubierto por dos pies de agua y los carros directamente no podían circular por la calle Roca.
La solidaridad entre ambas ciudades se extendió durante toda la inundación, ya que la intendencia de Patagones no sólo alojó a los vecinos, sino que además el Centro Social maragato fue reservado para el funcionamiento de las oficinas de la gobernación rionegrina.
Transcurridos dos días de la inundación, los trabajos de socorro continuaron de manera constante de modo que a las chatas de la escuadrilla se sumaron las del señor Mihanovich, empresario de vapores de la línea Bahía Blanca y Buenos Aires, que eran remolcadas por el vapor Limay, descargando al costado de la barraca de Manzini, en la calle Roca.

Pasan los días y crece la destrucción


Según los registros históricos, los padres Salesianos cuentan que “el día 25 amanecimos aislados y rodeados por todas partes de las aguas que cubren completamente la plaza Winter, frente a nuestros edificios, que ya llega a los tres metros, por lo que las autoridades, sirviéndose de Fuerzas Armadas, obligaron a las personas que aún quedaban a abandonar el pueblo”.
Para ese momento los refugiados ya superaban los 2.000 y pese al enorme esfuerzo realizado, los recursos parecían no alcanzar.
Fue durante la noche del 25 de julio en la sala del Honorable Concejo Deliberante cuando las autoridades se reúnieron con un importante número de vecinos constituyendose así la Comisión Popular de Auxilios, y esa misma noche comienza la destrucción de viviendas en Patagones.
La primera casa en caer en la calle Roca fue la vivienda en la que nació el comandante Luis Piedra Buena, pero esa fue solo la primera de una seguidilla de derrumbes en esa misma calle maragata producto de las construcciones, que si bien estaban realizadas con ladrillos cocidos, éstos estaban pegados con barro y no soportaban la presión del agua. A raíz de esto, en el futuro se decretó que todas las viviendas se debían construir con arena y cal.
Cuentan los Padres Salesianos que “en la noche del 27 de julio las aguas llegaron a su altura máxima tras un furioso temporal y que éste duro tres días hasta comenzar a descender. Lo que quedó de Viedma al retirarse el agua es indescriptible. Por todos lados viviendas destruidas, muebles y demás objetos flotaban por las aguas”.