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jueves, 15 de noviembre de 2007

Huiliches: historia de los nativos del sur

Por Dario Chicaval


Los mapuches deben su nombre a Mapu = tierra, Che = gente, gente del sur.
En la Argentina, antes de la conquista del desierto, éste grupo se desplazaba de un lado a otro llegando a ocupar zonas que iban, desde el sur de Mendoza hasta el norte de Chubut, desde la Cordillera de los Andes hasta el sudoeste de La Pampa, incluyendo Buenos Aires y Río Negro.
Si bien fueron varias las tribus que poblaron la zona descripta, se destacaron cuatro grandes grupos: los Picunche (norte), Puelche (este), Nguliche (oeste), y los Huiliches (sur), Huili = Sur, Che = gente, gente del sur.
La Patagonia, al sur del país, aún esta poblada por la tribu indígena Huiliches, denominación dada por su hábitat, que en un principio ocupaba el archipiélago de Chiloe, en la región sur de Valdivia, parte central de Chile.
Los Huiliches también eran llamados “manzaneros”, ya que en el sur de la provincia se encuentra éste fruto en forma silvestre. Las manzanas eran recolectadas y usadas para la alimentación, y de hecho los huiliches eran grandes recolectores y expertos cazadores.
Entre sus presas preferidas se encontraban el guanaco, venado, avestruz, jabalí, liebre patagónica o mara, y las aves de caza, entre otras.
Eran grupos nómades, cuya movilidad fue acentuada por la aparición del caballo, que luego fue utilizado para la práctica del comercio con otras tribus cercanas.
Los Huiliches se dividían en dos líneas: estaban los Payos, denominados también “hombres barbudos”, que habitaban el sur de las Islas Grandes e Islas Adyacentes, y los Chonos, que habitaban los archipiélagos más australes del sur.
La vestimenta que usaba esta tribu era calzón corto o charahuilla, que le llegaba hasta las rodillas, y ponchos. No usaban sombreros ni casquetes, tampoco calzados.
Su alimentación aparte de la caza y las manzanas, estaba constituida a base de pescados, legumbres, cereales que solían cultivar, y en algunos casos hongos comestibles.
A partir de la campaña del desierto, comienza a producirse el desarraigo del mapuche.
Actualmente, la mayoría de estas tribus viven en comunidades bilingües, ya que hablan el “mapusungun” (idioma mapuche) y el castellano.
Esto se da en los mayores de 40 años, ya que los más jóvenes solo hablan español, luego de perder su propio idioma. Desde 1987 en adelante, se ha comenzado a recuperar el idioma y la cultura en las escuelas de las comunidades.
En la actualidad los huiliches viven en los departamentos de Làcar, Collón Cura, Huiliches, y Catan Lil. Las tribus tienen organización propia, y se dedican, fundamentalmente, a la cría de ganado vacuno, caprino, ovino y equino, en carácter de pequeños crianceros. Cultivan también huertas familiares.
En cuanto a la religión, creen en un ser supremo, relacionado directamente con su idiosincrasia, su moral y su vida social. La lógica y los dioses huiliches los considera a ellos, los seres más antiguos del universo.
Y en estos tiempos, cuando aún se sigue celebrando el “día de la raza”, desde éste humilde rincón literario, queremos homenajear a esta comunidad indígena, no sólo usando su nombre para esta revista, sino también contando su historia.
Nadie más que ellos conoce los secretos de estas tierras patagónicas, porque los huiliches supieron cuidarlas y respetarlas como se deben.
Y aunque hoy en día le vendas sus tierras a extranjeros, se festejé el día de su colonización, y sigan circulando billetes con la cara de sus asesinos, entre otras cosas, jamás nadie podrá matar el respeto, el orgullo y el honor que éstos siete estudiantes sentimos por ellos.
Los Huiliches son gente del sur, de la Patagonia, hagamos de ellos lo que ellos hicieron por nosotros: valorar la tierra como el mismísimo recuerdo.