viernes, 30 de mayo de 2008

El abanico y sus 5.000 años de historia


Por Lorena Suárez




Un verdadero símbolo de otra época, teniendo en cuenta los cambios tecnológicos, pero que sigue siendo un accesorio exótico para las damas coquetas, es sin dudas el abanico, elemento tan antiguo como actual.
Por este motivo y a lo largo de todo un mes, el Museo Regional Emma Nozzi realiza una muestra de los abanicos de todas las épocas y las representaciones sociales, políticas y culturales que significan.Según consta en la historia, los abanicos fueron empleados por chinos, egipcios, babilónicos, persas, griegos y romanos, gracias a su presencia en testimonios arqueológicas y en obras artísticas de estos pueblos.
La representación más antigua que se conoce está en la cabeza de una maza ceremonial que se encuentra en el Asmolean Museum de Oxford. Perteneció al faraón Narmer, quien alrededor del año 3000 a.c. unificó por primera vez el Alto y Bajo Egipto, y representa un cortejo real en el que aparecen dos esclavos con abanicos.
El abanico ha cumplido a lo largo de la historia, diversas funciones, alternada o simultáneamente: pantalla para espantar insectos o para refrescar, elemento ceremonial, atributo de poder, accesorio de coquetería femenina.
En un principio, el abanico fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Sin embargo, su utilización se hizo exclusiva de las damas a principios del siglo XX. Estas llegaron a ser tan diestras en el uso de este accesorio que llegaron a inventar todo un "lenguaje del abanico".
De esta manera; si la mujer escondía los ojos detrás del abanico, estaba diciendo a su interlocutor que lo quería; si colocaba el abanico sobre la mejilla izquierda, la respuesta era no; en cambio, si lo posaba sobre la derecha, la respuesta era si. Si la mujer se abanicaba con rapidez, significaba que estaba comprometida; y si lo hacía lentamente, le transmitía que estaba casada.
La moda guarda una estrecha relación con las condiciones culturales y económicas de una sociedad. Desde la época colonial, las porteñas estuvieron pendientes de lo que se usaba en los salones europeos. Lo propio hacían las mujeres de las poblaciones de la campaña, incluidas las maragatas, respecto de la moda de Buenos Aires. De modo tal que tanto el abanico y otros accesorios, así como el peinado y la ropa eran replicados en la medida de las posibilidades materiales de cada familia.
El abanico resultaba accesible a sectores muy amplios de la población en razón de que los materiales y trabajo aplicado al varillaje y al país, podían ser de un bajo costo o, por el contrario, sumamente onerosos

Todo un símbolo político

El rojo punzó está indisolublemente ligado al régimen rosista. Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1830 y 1852 hizo obligatorio el uso de un cintillo de ese color, uno de los tantos rasgos de su autoritarismo.
Pero su poder no sólo se asentaba en la coacción sino en la adhesión de sectores muy amplios de la sociedad bonaerense. Ello se expresaba en que muchos usaban voluntario el cintillo, chalecos, pañuelos y abanicos de color rojo. El archivo histórico del museo Regional Emma Nozzi, registra un incidente policial con repercusiones políticas en el año 1853 a raíz de que un par de hombres ingresó a un baile ostentando la divisa federal, cuyo uso fue prohibido luego del derrocamiento de Rosas.
Además la institución exhibe un hermoso abanico de la federal, de color rojo y un medallón donde una mujer sostiene el cintillo del mismo color en su cabello.

Político, pero más económico

Para abanicarse económicamente: una pantalla, que es un abanico simplificado ya que carece del varillaje que lo hace plegable. En los primeros años del peronismo (1945 –1955), escuditos, banderines, afiches y pantallas contribuían a proyectar la iconografía que afirmaba la identidad partidaria, elemento que se condice con la imagen de la importancia de los obreros y bandera de los peronistas.
En este caso la pantalla con el escudo justicialista, que las mujeres agitaban para contrarrestar el calor sofocante en las multitudinarias movilizaciones, poseían en el anverso el escudo justicialista. En el reverso la leyenda “El 2° Plan Quinquenal tiene por objetivo fundamental consolidar la Independencia Económica, para asegurar la Justicia Social y mantener la Soberanía Política.”.


*Datos obtenidos del museo regional Emma Nozzi, donde actualmente se realiza una muestra de abanicos de todas las épocas.