
miércoles, 30 de julio de 2008

Desde siempre Huilliches se propuso contar las historias de aquellos que los medios masivos dejan a un costado. Los que no tienen lugar en la agenda diaria, por el simple hecho de ser como usted o como nosotros.
Tan simples pero a la vez tan complejos.
Y esas historias son las que nos emocionan, las que nos hacen latir, las que nos movilizan.
Esas historias que nos hacen agradecer el desandar, poco a poco, los vericuetos de este oficio donde, se sabe, lo importante son las preguntas.
Cuantas, pero también cuales; preguntar, como si de eso dependiese nuestro futuro.
Preguntar lo que no entendemos, pero también lo que sí entendemos porque, a no olvidarse, preguntamos en nombre de nuestros lectores.
Cuando Alejandro produjo la nota con Gustavo Díaz, portador de HIV, estaba seguro de sus preguntas. Pero la realidad, siempre, cambia las cosas.
Pensó que iba a hacer una entrevista, una más, y en realidad se encontró con una lección de vida. Se sorprendió, se emocionó y se indignó, en diferentes momentos de su charla.
Y, como suele pasar, salió con más preguntas de las que llevaba.
Pero tal vez de eso se trate: de cuestionar, y de cuestionarse.
Porque cuando realizamos un cuestionario sólo tenemos preguntas frías anotadas sobre un papel, pero con la persona enfrente esas mismas preguntas cobran vida y son una puerta entreabierta que invita a conocer el alma de quién tenemos enfrente.
La vieja máxima de la objetividad periodística queda prolijamente acomodada en el tacho de la basura porque ¿con que objetividad podemos entrevistar a alguien que sufre o que, simplemente, es feliz?
¿Puede entrevistarse de la misma manera a la señora que toma el té de las cinco mientras juega a la canasta que a un leproso?
¿Puede contarse de la misma manera la vida de Gustavo Díaz que la de Cristian haciendo malabares en los semáforos?
Claro que no, porque cada uno hace surgir una nueva pregunta, un nuevo porqué.
Nuestro compromiso es contar esos micro-mundos, esas historias personales que nos identifican y nos ubican como parte de un todo.
Lo intentamos en el primer número, lo seguimos intentando en este y lo seguiremos intentando en los que vengan.
Con preguntas, claro, pero teniendo en cuenta que lo importante son las respuestas. Porque en definitiva de eso se trata.
Huilliches
Tan simples pero a la vez tan complejos.
Y esas historias son las que nos emocionan, las que nos hacen latir, las que nos movilizan.
Esas historias que nos hacen agradecer el desandar, poco a poco, los vericuetos de este oficio donde, se sabe, lo importante son las preguntas.
Cuantas, pero también cuales; preguntar, como si de eso dependiese nuestro futuro.
Preguntar lo que no entendemos, pero también lo que sí entendemos porque, a no olvidarse, preguntamos en nombre de nuestros lectores.
Cuando Alejandro produjo la nota con Gustavo Díaz, portador de HIV, estaba seguro de sus preguntas. Pero la realidad, siempre, cambia las cosas.
Pensó que iba a hacer una entrevista, una más, y en realidad se encontró con una lección de vida. Se sorprendió, se emocionó y se indignó, en diferentes momentos de su charla.
Y, como suele pasar, salió con más preguntas de las que llevaba.
Pero tal vez de eso se trate: de cuestionar, y de cuestionarse.
Porque cuando realizamos un cuestionario sólo tenemos preguntas frías anotadas sobre un papel, pero con la persona enfrente esas mismas preguntas cobran vida y son una puerta entreabierta que invita a conocer el alma de quién tenemos enfrente.
La vieja máxima de la objetividad periodística queda prolijamente acomodada en el tacho de la basura porque ¿con que objetividad podemos entrevistar a alguien que sufre o que, simplemente, es feliz?
¿Puede entrevistarse de la misma manera a la señora que toma el té de las cinco mientras juega a la canasta que a un leproso?
¿Puede contarse de la misma manera la vida de Gustavo Díaz que la de Cristian haciendo malabares en los semáforos?
Claro que no, porque cada uno hace surgir una nueva pregunta, un nuevo porqué.
Nuestro compromiso es contar esos micro-mundos, esas historias personales que nos identifican y nos ubican como parte de un todo.
Lo intentamos en el primer número, lo seguimos intentando en este y lo seguiremos intentando en los que vengan.
Con preguntas, claro, pero teniendo en cuenta que lo importante son las respuestas. Porque en definitiva de eso se trata.
Huilliches
Cuando las aguas bajan turbias
Por Lorena Suárez
Con el correr del tiempo la contaminación de los ríos Negro, Limay y Neuquén se convirtió en una realidad. Un grupo de vecinos auto convocados reclama el derecho al uso del agua. En los últimos meses se han denunciado los distintos modos de contaminación.
El río Negro forma parte de uno de los afluentes más limpios en todo el planeta y sin embargo la contaminación no está ausente. Este tema no parece tener la atención necesaria, teniendo en cuenta la cantidad de habitantes que dependen de éste caudal y de las muchas industrias que explotan sus corrientes.
Sin embargo existe un grupo de vecinos auto convocados que decidieron no esperar a que la contaminación sea irreversible.
Los ciudadanos auto convocados luchan por la sanidad de los ríos Limay, Neuquén y Negro, todos pertenecientes al mismo afluente ya que, según establecen los archivos, la primera denuncia relacionada con la contaminación cloacal, industrial y agroquímica, fue formulada en el año 1962 por Néstor Gómez, Oscar Sanguinetti y Alberto López, vecinos de la ciudad de Viedma, quienes navegaron el río en toda su extensión cargando un cartel con la frase "Auxilio, el río se ahoga".
Elvio Mendioroz, integrante de la fundación Uñopatún y referente de los vecinos auto convocados, explicó que la contaminación ya es visible en la Comarca, aunque el sector más afectado es el perteneciente al río Limay, donde se observa un proceso de eutroficación con la presencia de algas e incluso en algunos lugares ya está prohibida la utilización de los balnearios.
La intención de estos vecinos es frenar la contaminación, agravada principalmente por el derramamiento de residuos cloacales antes de que las aguas se vean seriamente afectadas, aunque las asambleas y pedidos no han obtenido adhesiones que respalden la magnitud del pedido.
Pero hay muchos otros factores que hoy contaminan el río y que preocupan a los ciudadanos que se muestran comprometidos con el futuro, hoy incierto, sobre la sanidad de las aguas.
Sólo hoy sobre el río Limay se derraman más de 30 millones de litros de residuos cloacales por día.
Por otra parte, sobre el río Neuquén, se vierten gran cantidad de residuos derivados de la industria química como fábricas de papel, de baterías, una planta de cloro, frigoríficos, empaques, jugueras, bodegas y sidreras, todas industrias promotoras de la actividad económica de la región.
Los ciudadanos auto convocados explican que los líquidos cloacales de las localidades de Centenario, Añelo y otras cercanas contaminan el río Neuquén como consecuencia del mal funcionamiento de las plantas depuradoras, y la presencia de los plaguicidas, insecticidas y fertilizantes en las aguas pertenecientes al río Negro están en límites superiores a los criterios internacionales para la protección de la vida acuática.
La responsabilidad de los Gobernantes y autoridades
Los integrantes de la asamblea señalan a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) como el principal organismo legalmente responsable de administrar, usar, controlar y canalizar la financiación de las obras que garanticen, con absoluta prioridad, la preservación ambiental de los ríos.
Por este motivo, los vecinos peticionaron, a través de la AIC, que el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro (DPA); el Ente Provincial de Aguas y Saneamiento de Neuquén (EPAS); y la Autoridad de Aguas de la Provincia de Buenos Aires, les informen y hagan público el estado actual de la red de cloacas, las plantas de tratamiento y la calidad de los residuos cloacales e industriales que hoy son volcados al río desde cada una de las ciudades, poblados e industrias situadas a lo largo de los ríos Limay, Neuquén y Negro con el agregado de que dichos residuos sean analizados antes de que tomen contacto con el agua del río.
Al aludir a la AIC como organismo responsable por el incorrecto destino de los fondos públicos distintos asambleístas señalaron en un informe presentado en mayo pasado, que desde el inicio de su accionar con las provincias y municipios ribereños, al menos en la provincia de Río Negro, la administración de sus primeros fondos por regalías hidro energéticas por un monto de 20 millones de dólares fueron destinados por el entonces gobernador rionegrino, Horacio Massaccesi para el pago de sueldos de los empleados públicos y de allí en más, en cada una de las provincias y los municipios que la integran, los fondos de la AIC siempre tuvieron un destino político- partidario, en lugar de destinarse con absoluta prioridad para la preservación ambiental sanitario del Lago Nahuel Huapi, obvio componente de la cuenca de los ríos en cuestión.
Además aclaran que si bien cada Gobernador e Intendente tiene la responsabilidad de saber las consecuencias de los tratamientos que se realizan en las aguas en cada territorio, es la AIC la que, como ente interprovincial, sabe sobre cada uno de los focos de contaminación cloacal, industrial, agroquímica e incluso petrolera que hoy contaminan y envenenan los lagos y ríos patagónicos, y es sobre la base de reconocimiento que debe primero recomponer cada uno de los focos contaminantes, deteniendo a la vez todo los proyectos de desarrollo municipal o provincial vinculado al caudal hídrico de los lagos y ríos que no incluya la prioridad de recomponer.
Cabe aclarar que según indica el Estatuto que rige a la AIC, para que este organismo intervenga en la recomposición de un foco contaminante, debe existir una denuncia previa formulada desde una provincia o municipalidad sobre otra, a fin de detener uno u otro foco de polución interprovincial que la perjudique.
En este sentido la dificultad reside en el desconocimiento de los gobernantes sobre otros territorios, la inexistencia de denuncias y la prolongación y crecimiento de los focos contaminantes.
Principales focos contaminantes
Existen sobre este efluente siete represas hidro energéticas situadas en los ríos Limay y Neuquén que regulan su caudal. Sus embalses provocan la transparencia del agua ríos abajo y es donde se produce una gran proliferación de algas microscópicas o fitoplancton que luego se verá incrementada en el cauce de los ríos provocando la transformación de su biota.
A esto debe sumarse el volcado en crudo de los efluentes cloacales de las ciudades de Viedma y Neuquén, denunciado por un programa televisivo nacional y que está en el foco de la discusión en lo que va de este año, además de la cantidad y la calidad de los efluentes cloacales de otras 27 ciudades ribereñas a los ríos Limay, Neuquén y Negro.
Existen también diversas industrias, sobre las cuales se ignora la calidad de sus efluentes donde los asambleístas señalaron la industria papelera "Pasta Pulpa Moldeada PPM - Green Pack" que vuelca sus efluentes altamente tóxicos al Canal de los Milicos, afluente del río Neuquén.
Además se anumera el filtrado al agua de los ríos Limay, Neuquén y Negro de una enorme cantidad de venenos agroquímicos utilizados para la producción frutícola y hortícola, los cuales ilegalmente se comercializan y utilizan en forma indiscriminada, sin control alguno y el volcado a las redes cloacales de los diversos tipos de ácidos provenientes de las radiografías hospitalarias, de los negocios de revelado fotográfico, otros de los muchos focos que ensucian el cauce de los ríos.
Consecuencias actuales y futuro
Para los asambleístas la contaminación de los ríos ya es evidente y visible en los aproximados 150 kilómetros de longitud desde su nacimiento hasta la desembocadura y a pesar de la cantidad de agua, la misma no es suficiente para barrer los residuos tóxicos. En algunos sectores cercanos al río Limay se da un proceso de eutroficación con la presencia de algas adheridas a las piedras del río.
Por su parte, en la isla Jordán, balneario de Cipolletti, está prohibido bañarse por la contaminación del agua.
Las represas realizadas sobre el Río Limay no erogan la suficiente cantidad de agua que necesitan tanto los pobladores como la fauna ictícola para vivir aguas abajo, incrementando así la temperatura, el estancamiento del agua en los brazos ribereños, y por ende dando paso al actual proceso de eutroficación y contaminación que padecen los ríos.
Estas acciones provocarían a futuro la imposibilidad de plantear ningún tipo de desarrollo social ni económico sobre las áreas de influencia de estos ríos.
Los ciudadanos auto convocados redactaron una nota dirigida a todas las instituciones de salud para solicitar la apreciación de cada uno de ellos sobre el origen de las patologías gastrointestinales, de la visión y epidérmicas, que se han incrementado en Viedma y Patagones.
El río Negro forma parte de uno de los afluentes más limpios en todo el planeta y sin embargo la contaminación no está ausente. Este tema no parece tener la atención necesaria, teniendo en cuenta la cantidad de habitantes que dependen de éste caudal y de las muchas industrias que explotan sus corrientes.
Sin embargo existe un grupo de vecinos auto convocados que decidieron no esperar a que la contaminación sea irreversible.
Los ciudadanos auto convocados luchan por la sanidad de los ríos Limay, Neuquén y Negro, todos pertenecientes al mismo afluente ya que, según establecen los archivos, la primera denuncia relacionada con la contaminación cloacal, industrial y agroquímica, fue formulada en el año 1962 por Néstor Gómez, Oscar Sanguinetti y Alberto López, vecinos de la ciudad de Viedma, quienes navegaron el río en toda su extensión cargando un cartel con la frase "Auxilio, el río se ahoga".
Elvio Mendioroz, integrante de la fundación Uñopatún y referente de los vecinos auto convocados, explicó que la contaminación ya es visible en la Comarca, aunque el sector más afectado es el perteneciente al río Limay, donde se observa un proceso de eutroficación con la presencia de algas e incluso en algunos lugares ya está prohibida la utilización de los balnearios.
La intención de estos vecinos es frenar la contaminación, agravada principalmente por el derramamiento de residuos cloacales antes de que las aguas se vean seriamente afectadas, aunque las asambleas y pedidos no han obtenido adhesiones que respalden la magnitud del pedido.
Pero hay muchos otros factores que hoy contaminan el río y que preocupan a los ciudadanos que se muestran comprometidos con el futuro, hoy incierto, sobre la sanidad de las aguas.
Sólo hoy sobre el río Limay se derraman más de 30 millones de litros de residuos cloacales por día.
Por otra parte, sobre el río Neuquén, se vierten gran cantidad de residuos derivados de la industria química como fábricas de papel, de baterías, una planta de cloro, frigoríficos, empaques, jugueras, bodegas y sidreras, todas industrias promotoras de la actividad económica de la región.
Los ciudadanos auto convocados explican que los líquidos cloacales de las localidades de Centenario, Añelo y otras cercanas contaminan el río Neuquén como consecuencia del mal funcionamiento de las plantas depuradoras, y la presencia de los plaguicidas, insecticidas y fertilizantes en las aguas pertenecientes al río Negro están en límites superiores a los criterios internacionales para la protección de la vida acuática.
La responsabilidad de los Gobernantes y autoridades
Los integrantes de la asamblea señalan a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) como el principal organismo legalmente responsable de administrar, usar, controlar y canalizar la financiación de las obras que garanticen, con absoluta prioridad, la preservación ambiental de los ríos.
Por este motivo, los vecinos peticionaron, a través de la AIC, que el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro (DPA); el Ente Provincial de Aguas y Saneamiento de Neuquén (EPAS); y la Autoridad de Aguas de la Provincia de Buenos Aires, les informen y hagan público el estado actual de la red de cloacas, las plantas de tratamiento y la calidad de los residuos cloacales e industriales que hoy son volcados al río desde cada una de las ciudades, poblados e industrias situadas a lo largo de los ríos Limay, Neuquén y Negro con el agregado de que dichos residuos sean analizados antes de que tomen contacto con el agua del río.
Al aludir a la AIC como organismo responsable por el incorrecto destino de los fondos públicos distintos asambleístas señalaron en un informe presentado en mayo pasado, que desde el inicio de su accionar con las provincias y municipios ribereños, al menos en la provincia de Río Negro, la administración de sus primeros fondos por regalías hidro energéticas por un monto de 20 millones de dólares fueron destinados por el entonces gobernador rionegrino, Horacio Massaccesi para el pago de sueldos de los empleados públicos y de allí en más, en cada una de las provincias y los municipios que la integran, los fondos de la AIC siempre tuvieron un destino político- partidario, en lugar de destinarse con absoluta prioridad para la preservación ambiental sanitario del Lago Nahuel Huapi, obvio componente de la cuenca de los ríos en cuestión.
Además aclaran que si bien cada Gobernador e Intendente tiene la responsabilidad de saber las consecuencias de los tratamientos que se realizan en las aguas en cada territorio, es la AIC la que, como ente interprovincial, sabe sobre cada uno de los focos de contaminación cloacal, industrial, agroquímica e incluso petrolera que hoy contaminan y envenenan los lagos y ríos patagónicos, y es sobre la base de reconocimiento que debe primero recomponer cada uno de los focos contaminantes, deteniendo a la vez todo los proyectos de desarrollo municipal o provincial vinculado al caudal hídrico de los lagos y ríos que no incluya la prioridad de recomponer.
Cabe aclarar que según indica el Estatuto que rige a la AIC, para que este organismo intervenga en la recomposición de un foco contaminante, debe existir una denuncia previa formulada desde una provincia o municipalidad sobre otra, a fin de detener uno u otro foco de polución interprovincial que la perjudique.
En este sentido la dificultad reside en el desconocimiento de los gobernantes sobre otros territorios, la inexistencia de denuncias y la prolongación y crecimiento de los focos contaminantes.
Principales focos contaminantes
Existen sobre este efluente siete represas hidro energéticas situadas en los ríos Limay y Neuquén que regulan su caudal. Sus embalses provocan la transparencia del agua ríos abajo y es donde se produce una gran proliferación de algas microscópicas o fitoplancton que luego se verá incrementada en el cauce de los ríos provocando la transformación de su biota.
A esto debe sumarse el volcado en crudo de los efluentes cloacales de las ciudades de Viedma y Neuquén, denunciado por un programa televisivo nacional y que está en el foco de la discusión en lo que va de este año, además de la cantidad y la calidad de los efluentes cloacales de otras 27 ciudades ribereñas a los ríos Limay, Neuquén y Negro.
Existen también diversas industrias, sobre las cuales se ignora la calidad de sus efluentes donde los asambleístas señalaron la industria papelera "Pasta Pulpa Moldeada PPM - Green Pack" que vuelca sus efluentes altamente tóxicos al Canal de los Milicos, afluente del río Neuquén.
Además se anumera el filtrado al agua de los ríos Limay, Neuquén y Negro de una enorme cantidad de venenos agroquímicos utilizados para la producción frutícola y hortícola, los cuales ilegalmente se comercializan y utilizan en forma indiscriminada, sin control alguno y el volcado a las redes cloacales de los diversos tipos de ácidos provenientes de las radiografías hospitalarias, de los negocios de revelado fotográfico, otros de los muchos focos que ensucian el cauce de los ríos.
Consecuencias actuales y futuro
Para los asambleístas la contaminación de los ríos ya es evidente y visible en los aproximados 150 kilómetros de longitud desde su nacimiento hasta la desembocadura y a pesar de la cantidad de agua, la misma no es suficiente para barrer los residuos tóxicos. En algunos sectores cercanos al río Limay se da un proceso de eutroficación con la presencia de algas adheridas a las piedras del río.
Por su parte, en la isla Jordán, balneario de Cipolletti, está prohibido bañarse por la contaminación del agua.
Las represas realizadas sobre el Río Limay no erogan la suficiente cantidad de agua que necesitan tanto los pobladores como la fauna ictícola para vivir aguas abajo, incrementando así la temperatura, el estancamiento del agua en los brazos ribereños, y por ende dando paso al actual proceso de eutroficación y contaminación que padecen los ríos.
Estas acciones provocarían a futuro la imposibilidad de plantear ningún tipo de desarrollo social ni económico sobre las áreas de influencia de estos ríos.
Los ciudadanos auto convocados redactaron una nota dirigida a todas las instituciones de salud para solicitar la apreciación de cada uno de ellos sobre el origen de las patologías gastrointestinales, de la visión y epidérmicas, que se han incrementado en Viedma y Patagones.
Asambleístas solicitan compromiso
El grupo de vecinos preocupados por la contaminación presentaron a todas las autoridades gubernamentales del territorio que recorren los ríos y al Ministerio del Interior de la Nación, una carta donde, entre otras cosas, manifiestan reafirmar su derecho al uso del agua de los ríos Limay, Neuquén y Negro, libres de todo agente contaminante de origen cloacal, agroquímico y/o industrial.
"Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras y tienen el deber de preservarlo". (Art. 41 de la Constitución Nacional)
Propician para que todos los efluentes cloacales sean trasladados a zonas de secano, a fin de ser tratados y luego utilizados para el riego forestal y piden que ningún tipo de industria cuyos efluentes contengan elementos tóxicos no degradables puedan asentarse en las riberas y/o volcar sus residuos en el cauce de los ríos citados.
Además aclaran que "esta Asamblea no permitirá el destino de fondos públicos para ningún tipo de obra vinculada con el cauce de los ríos Limay, Neuquén y Negro; que no tenga como prioridad la recomposición total de cada uno de los focos de origen cloacal, industrial y/o agroquímico que hoy contaminan y enferman su naturaleza".
El grupo de vecinos preocupados por la contaminación presentaron a todas las autoridades gubernamentales del territorio que recorren los ríos y al Ministerio del Interior de la Nación, una carta donde, entre otras cosas, manifiestan reafirmar su derecho al uso del agua de los ríos Limay, Neuquén y Negro, libres de todo agente contaminante de origen cloacal, agroquímico y/o industrial.
"Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras y tienen el deber de preservarlo". (Art. 41 de la Constitución Nacional)
Propician para que todos los efluentes cloacales sean trasladados a zonas de secano, a fin de ser tratados y luego utilizados para el riego forestal y piden que ningún tipo de industria cuyos efluentes contengan elementos tóxicos no degradables puedan asentarse en las riberas y/o volcar sus residuos en el cauce de los ríos citados.
Además aclaran que "esta Asamblea no permitirá el destino de fondos públicos para ningún tipo de obra vinculada con el cauce de los ríos Limay, Neuquén y Negro; que no tenga como prioridad la recomposición total de cada uno de los focos de origen cloacal, industrial y/o agroquímico que hoy contaminan y enferman su naturaleza".
El arte de la calle: Haciendo malabares para vivir
Foto: Luciano Cutrera
Esto es un poco de todo lo que vive y percibe un artista callejero, por lo menos en la comarca donde alguien fuera del "status quo" puede ser victima de innumerables prejuicios.
Artistas callejeros como músicos, humoristas, teatro, murgas, payasos, malabaristas, magos, entre tantos otros, son una parte muy significante de nuestra cultura.
Donde hay un artista callejero hay un atractivo muy particular, una persona capaz de sembrar alegría y de provocar una catarata de emociones indescriptibles.

Por Marcos Saldaña
Filas de autos. Algunos señores serios; otros no tanto. Alguna que otra sonrisa junto a indisimulados gestos de desprecio.
Esto es un poco de todo lo que vive y percibe un artista callejero, por lo menos en la comarca donde alguien fuera del "status quo" puede ser victima de innumerables prejuicios.
Artistas callejeros como músicos, humoristas, teatro, murgas, payasos, malabaristas, magos, entre tantos otros, son una parte muy significante de nuestra cultura.
Donde hay un artista callejero hay un atractivo muy particular, una persona capaz de sembrar alegría y de provocar una catarata de emociones indescriptibles.
"Hay un malabarista en el semáforo"
Esta es, generalmente, la primera frase de muchos automovilistas ante la presencia de un artista en el aparato de colores. Muchas veces despectivamente, tal vez por el apuro. Otras como comentario y otras con júbilo.
Viéndolo desde afuera ser artista callejero, en este caso malabarista de semáforo, no parece ser tan fácil. Está latente el peligro. Cuando del rojo pasa al verde, hay que estar muy atento.
Para saber cómo es estar debajo del semáforo, frente a los autos, haciendo malabares para robarle una sonrisa a la persona que viene en el auto y ganarse una moneda o pasar un buen rato, Huilliches fue al semáforo.
Esta es, generalmente, la primera frase de muchos automovilistas ante la presencia de un artista en el aparato de colores. Muchas veces despectivamente, tal vez por el apuro. Otras como comentario y otras con júbilo.
Viéndolo desde afuera ser artista callejero, en este caso malabarista de semáforo, no parece ser tan fácil. Está latente el peligro. Cuando del rojo pasa al verde, hay que estar muy atento.
Para saber cómo es estar debajo del semáforo, frente a los autos, haciendo malabares para robarle una sonrisa a la persona que viene en el auto y ganarse una moneda o pasar un buen rato, Huilliches fue al semáforo.
"Un lugar de encuentro con la gente"
Mientras preparaba mi anotador, lápiz y el grabador Cristian, malabarista de 20 años, hacía su trabajo con una indescriptible personalidad capaz de contagiar al resto y provocar sentimientos de toda índole.
Cuando el semáforo marcó el verde, comenzamos a charlar. Un traje casero, hecho con telas de colores que expresaban la alegría del artista. En un costado sus instrumentos de trabajo y una latita donde dejaba las monedas con las cuales le retribuían su acto de pocos minutos.
En los intervalos nos contó de su vida: "Arranqué con el malabarismo hace 7 años y para mi esto siempre fue un lugar de encuentro con la gente. Pero también como una entrada económica". Esto fue lo primero que dijo cuando le preguntamos porqué hace lo que hace.
El joven artista finalizó sus estudios secundarios hace un año atrás pero aseguró que "ahora quiero dedicarme de lleno a esto".
Respecto a la difícil tarea de pararse frente a los autos y ofrecer el show de malabares y exponerse a las reacciones de la gente Cristian dijo que "la mayoría se enoja. Hay muchos a los que les molesta por que interrumpimos el tránsito pero hay que tener cara positiva, porque donde uno se para porque le gustó, tenés veinte atrás tocando bocina".
"Hay días que andan todos bien, pero otros no tanto, depende del contexto, de lo que ocurra alrededor", comentó.
Sin lugar a dudas, el arte callejero esta presente. Como un arte más y sobre todo, y para muchos, como un trabajo más.
Mientras preparaba mi anotador, lápiz y el grabador Cristian, malabarista de 20 años, hacía su trabajo con una indescriptible personalidad capaz de contagiar al resto y provocar sentimientos de toda índole.
Cuando el semáforo marcó el verde, comenzamos a charlar. Un traje casero, hecho con telas de colores que expresaban la alegría del artista. En un costado sus instrumentos de trabajo y una latita donde dejaba las monedas con las cuales le retribuían su acto de pocos minutos.
En los intervalos nos contó de su vida: "Arranqué con el malabarismo hace 7 años y para mi esto siempre fue un lugar de encuentro con la gente. Pero también como una entrada económica". Esto fue lo primero que dijo cuando le preguntamos porqué hace lo que hace.
El joven artista finalizó sus estudios secundarios hace un año atrás pero aseguró que "ahora quiero dedicarme de lleno a esto".
Respecto a la difícil tarea de pararse frente a los autos y ofrecer el show de malabares y exponerse a las reacciones de la gente Cristian dijo que "la mayoría se enoja. Hay muchos a los que les molesta por que interrumpimos el tránsito pero hay que tener cara positiva, porque donde uno se para porque le gustó, tenés veinte atrás tocando bocina".
"Hay días que andan todos bien, pero otros no tanto, depende del contexto, de lo que ocurra alrededor", comentó.
Sin lugar a dudas, el arte callejero esta presente. Como un arte más y sobre todo, y para muchos, como un trabajo más.
"Un rojo cada uno"
La charla continuaba mientras los autos esperaban en fila frente a nosotros, esperando el verde.
Cuando le pregunté sobre si se disputaban el semáforo con otros malabaristas, Cristian supo responder: "No. Ahora nos turnamos. Hacemos un rojo cada uno". Una frase que marca el compañerismo y una suerte de organización básica en la cultura del arte callejero.
"Yo hace tres años que hago semáforos, y al principio era como que sí nos peleábamos por los rojos, pero logramos consensuar y hacer uno cada uno", nos explicó.
La organización, el compañerismo, la amabilidad y tantas otras características que son únicas de los artistas de la calle.
"Libertad y alegría", fueron las palabras que eligió Cristian para definir el arte de hacer malabares, de estar allí tantas horas robando algunas sonrisas y también, porqué no, ganándose la vida.
Al parecer nunca faltan las frases despectivas como "anda a laburar" o "¿vos pensas dedicarte a esto toda tu vida?". Los prejuicios resumen la verborrea de personas que mucho no entienden de este arte.
"Muchas veces me gritan cosas, insultos, pero no le doy importancia, porque este es mi trabajo y me gusta hacerlo. Así como respeto a muchos trabajadores, sería bueno que el resto respete lo que hacemos nosotros".
Con esta frase el joven malabarista finalizó la charla, dejando en claro que el arte callejero es una forma más de ganarse la vida.
Con libertad y alegría.
La charla continuaba mientras los autos esperaban en fila frente a nosotros, esperando el verde.
Cuando le pregunté sobre si se disputaban el semáforo con otros malabaristas, Cristian supo responder: "No. Ahora nos turnamos. Hacemos un rojo cada uno". Una frase que marca el compañerismo y una suerte de organización básica en la cultura del arte callejero.
"Yo hace tres años que hago semáforos, y al principio era como que sí nos peleábamos por los rojos, pero logramos consensuar y hacer uno cada uno", nos explicó.
La organización, el compañerismo, la amabilidad y tantas otras características que son únicas de los artistas de la calle.
"Libertad y alegría", fueron las palabras que eligió Cristian para definir el arte de hacer malabares, de estar allí tantas horas robando algunas sonrisas y también, porqué no, ganándose la vida.
Al parecer nunca faltan las frases despectivas como "anda a laburar" o "¿vos pensas dedicarte a esto toda tu vida?". Los prejuicios resumen la verborrea de personas que mucho no entienden de este arte.
"Muchas veces me gritan cosas, insultos, pero no le doy importancia, porque este es mi trabajo y me gusta hacerlo. Así como respeto a muchos trabajadores, sería bueno que el resto respete lo que hacemos nosotros".
Con esta frase el joven malabarista finalizó la charla, dejando en claro que el arte callejero es una forma más de ganarse la vida.
Con libertad y alegría.
Un día normal en el mundo del consumidor
Dibujo: Ramiro Vitnazi
Cada mañana, desde que abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo que nos ofrece “cosas” de una u otra manera, y nosotros, de una u otra manera, las consumimos sin tener en cuenta nuestros derechos, claro.
Propongo entonces que un día cualquiera usted vaya más despacio y vea que, con cada compra, puede haber un derecho como consumidor que se viola. Si no me cree, le cuento un día de los míos...
08:00hs. Suena el despertador. Usualmente iría a trabajar pero hoy pedí permiso porque a las 9 van a llegar unos muebles que compré y en casa no hay nadie.
09:30hs. Los sillones no aparecen. Igualmente siempre se atrasan, ¿no?
10:30hs Bueh, no puedo esperar más. Los benditos muebles no aparecen y no puedo demorarme más en el trabajo.
13:30hs. Vuelvo a casa y espero encontrarme con algún mísero papelito que diga que el flete vino con los sillones, pero nada. Solo encuentro facturas que ya pagué. Se equivocaron de nuevo!
17:30hs. Yerba, leche, media docena de huevos, listo. Creo que no voy a comprar nada más. Salgo de casa y mi hermano se quedó por las dudas de que lleguen los sill… mejor no lo digo, por las dudas.
18:00. Dejo el coche a una cuadra del centro para caminar un poco y ver alguna que otra vidriera, pero me doy cuenta que en ninguna de ellas están los precios. Bueno, vamos a ser más piadosos: en casi ninguna. Alguna vez creo haber escuchado que es obligación exponer los precios, pero bueno voy a entrar igual, ese pulóver me gustó.
"Efectivo $50, tarjeta $65", me dice la dueña del comercio. Cargo adicional por comprar con tarjeta. Eso nunca lo entendí.
19:00hs. Me voy al supermercado, compro las cosas ahí y de paso participo por un concurso.
20:00hs. ¿Por qué lo indispensable, lo que uno siempre busca en un supermercado esta en la última góndola del lugar?. Llegue a la caja, con yerba, leche, huevos, un jarrón marrón de adorno, una máquina exprimidora (uno nunca sabe cuando la puede llegar a necesitar), y algunas otras cosas más como medias, un osito para mi sobrina, un destornillador, etc.
Pago y me dan el “deseado” cupón que promete un espectacular televisor de plasma. Lo lleno con mis datos, y leo en marco del papel: "Sin obligación de compra". (¿Me lo daban igual si no compraba...?)
Salgo para el estacionamiento del súper donde deje mi auto y veo que me forzaron la puerta; entraron y me robaron el estereo. Al lado de mi auto hay un cartel que dice bien clarito: “La empresa no se hace responsable de cualquier daño que se produzca en cualquier vehículo”. ¡Buenísimo! (¿qué se puede decir?).
Voy a un locutorio y llamo a mi hermano para contarle lo que pasó. 23 centavos es lo que debo pagar según la máquina que regula el tiempo.
¿Cuanto paga uno?: Si, adivinó!: 25 centavos. ¿Y el vuelto?. Bueno, son dos centavos nada más.
22:00hs Llego a mi casa, una buena: trajeron los sillones. ¡¡Son de pino!! No, pero yo los pedí de algarrobo! Se los van a tener que llevar otra vez y traerme los que compré pero tengo que pagar el flete. ¿Me corresponde a mí?
23:30hs. Me acuesto, mañana será otro día ¿Igual?

Por Yanina Miranda
Frente al gran mercado que nos ofrece este mundo globalizado al que podemos acceder infinidades de bienes y servicios, existen varias normas que regulan y protegen al consumidor ¿Pero conocemos estas leyes que nos protegen de las circunstancias que cotidianamente nos juegan en contra a la hora de adquirir un producto?
Ser consumidor no es nada fácil, vea. Se trata de, ante cada paso que uno da, toparse con una tentación diferente.
Pero no solo eso porque la cosa no termina cuando uno sacia su deseo irrefrenable de comprar (muchas veces cosas que no necesita) sino que generalmente los dolores de cabeza recién empiezan.
Ser consumidor no es nada fácil, vea. Se trata de, ante cada paso que uno da, toparse con una tentación diferente.
Pero no solo eso porque la cosa no termina cuando uno sacia su deseo irrefrenable de comprar (muchas veces cosas que no necesita) sino que generalmente los dolores de cabeza recién empiezan.
Cada mañana, desde que abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo que nos ofrece “cosas” de una u otra manera, y nosotros, de una u otra manera, las consumimos sin tener en cuenta nuestros derechos, claro.
Propongo entonces que un día cualquiera usted vaya más despacio y vea que, con cada compra, puede haber un derecho como consumidor que se viola. Si no me cree, le cuento un día de los míos...
Día uno, y con uno solo basta...
08:00hs. Suena el despertador. Usualmente iría a trabajar pero hoy pedí permiso porque a las 9 van a llegar unos muebles que compré y en casa no hay nadie.
09:30hs. Los sillones no aparecen. Igualmente siempre se atrasan, ¿no?
10:30hs Bueh, no puedo esperar más. Los benditos muebles no aparecen y no puedo demorarme más en el trabajo.
13:30hs. Vuelvo a casa y espero encontrarme con algún mísero papelito que diga que el flete vino con los sillones, pero nada. Solo encuentro facturas que ya pagué. Se equivocaron de nuevo!
17:30hs. Yerba, leche, media docena de huevos, listo. Creo que no voy a comprar nada más. Salgo de casa y mi hermano se quedó por las dudas de que lleguen los sill… mejor no lo digo, por las dudas.
18:00. Dejo el coche a una cuadra del centro para caminar un poco y ver alguna que otra vidriera, pero me doy cuenta que en ninguna de ellas están los precios. Bueno, vamos a ser más piadosos: en casi ninguna. Alguna vez creo haber escuchado que es obligación exponer los precios, pero bueno voy a entrar igual, ese pulóver me gustó.
"Efectivo $50, tarjeta $65", me dice la dueña del comercio. Cargo adicional por comprar con tarjeta. Eso nunca lo entendí.
19:00hs. Me voy al supermercado, compro las cosas ahí y de paso participo por un concurso.
20:00hs. ¿Por qué lo indispensable, lo que uno siempre busca en un supermercado esta en la última góndola del lugar?. Llegue a la caja, con yerba, leche, huevos, un jarrón marrón de adorno, una máquina exprimidora (uno nunca sabe cuando la puede llegar a necesitar), y algunas otras cosas más como medias, un osito para mi sobrina, un destornillador, etc.
Pago y me dan el “deseado” cupón que promete un espectacular televisor de plasma. Lo lleno con mis datos, y leo en marco del papel: "Sin obligación de compra". (¿Me lo daban igual si no compraba...?)
Salgo para el estacionamiento del súper donde deje mi auto y veo que me forzaron la puerta; entraron y me robaron el estereo. Al lado de mi auto hay un cartel que dice bien clarito: “La empresa no se hace responsable de cualquier daño que se produzca en cualquier vehículo”. ¡Buenísimo! (¿qué se puede decir?).
Voy a un locutorio y llamo a mi hermano para contarle lo que pasó. 23 centavos es lo que debo pagar según la máquina que regula el tiempo.
¿Cuanto paga uno?: Si, adivinó!: 25 centavos. ¿Y el vuelto?. Bueno, son dos centavos nada más.
22:00hs Llego a mi casa, una buena: trajeron los sillones. ¡¡Son de pino!! No, pero yo los pedí de algarrobo! Se los van a tener que llevar otra vez y traerme los que compré pero tengo que pagar el flete. ¿Me corresponde a mí?
23:30hs. Me acuesto, mañana será otro día ¿Igual?
Vivir con HIV, crónica de una esperanza

Por Alejandro Azaroff
El HIV es el virus de la inmunodeficiencia humana y el SIDA es un conjunto de enfermedades que se denomina síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Esta diferencia marca, en muchos casos, el límite entre vivir o esperar la muerte.
Desde su surgimiento masivo en la década del 80 el SIDA se transformó en el fantasma de la modernidad.
Definido inicial y erróneamente como “peste rosa” o enfermedad de los homosexuales marcó el inicio de una década de discriminación homofóbica, miedo y desinformación, además de un nuevo desafío para el campo médico.
Con el paso del tiempo se concluyó en que nadie muere de sida, sino que la muerte viene porque, una vez desarrollado el virus, el sistema inmunológico se vuelve ineficiente y cualquier enfermedad como tuberculosis, toxoplasmosis, meningitis, neumonía, pulmonía o una simple gripe, hace que el organismo no pueda generar defensas.
Desde Huilliches decidimos entrevistar a Gustavo Díaz, un portador de HIV que, con su testimonio, deja en claro que se puede vivir con el virus.
Es miembro fundador de la organización Civil “Patagonia Positiva”, donde se trabaja con gente que tiene el virus del HIV. Díaz también tiene el virus en su sangre y nos contó cómo afrontó su vida después de enterarse que era portador de HIV.
El día de la entrevista con Gustavo, debo confesar que llevaba muchas dudas en mi cabeza.
¿Cómo sería vivir con HIV? ¿Se vive más rápido y desesperado sabiendo que te vas a morir? ¿En el caso de padecerlo no podes tener sexo en toda tu vida para no contagiar?. En fin, dudas tan simples como importantes para consultar y entrar en el mundo del HIV.
Generé el contacto telefónico con Gustavo gracias a un colega y lo llamé para ver cuando podíamos encontrarnos a conversar. "Ahora estoy en Buenos Aires, llego el sábado", me respondió en el primer dialogo que entablamos y ese mismo sábado se bajo del colectivo y nos encontramos para hablar.
Cuando lo vi, me impresionó su altura y su fisonomía. Esperaba encontrarme con alguien más flaco y deteriorado, es decir con el estereotipo que vende el mercado de la imagen. Primera conclusión errónea: Gustavo mide casi dos metros y pesa120 kilos.
Nos saludamos y entramos a mi oficina. Nos sentamos y en ese momento me surgió otra duda: ¿lo invito a tomar mate?, pensé, pero al final, quizá por pudor o miedo, no le dije nada y comenzamos a dialogar.
Lo primero que le pregunté es qué es el virus del HIV y cómo fue descubrir que era portador.
Sobre la marcha me hizo una aclaración: "Una cosa es tener VIH y otra cosa es tener SIDA; el VIH, como la palabra lo denomina, es el virus de la inmunodeficiencia humana y el SIDA es un conjunto de enfermedades que se denomina síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Esto significa que es la etapa terminal de un enfermo de HIV, cuando su organismo no responde a tratamientos o no puede recuperarse de alguna enfermedad de la cual se contagió".
La siguiente pregunta fue sobre cómo se enteró que era portador del virus: "Empecé a adelgazar en forma progresiva; era ir a pesarme todos los días, y todos los días era un kilo menos. Me lo detectaron a los 33 años y jamás había ido a un médico, a lo sumo cuando me quebré la muñeca jugando al básquet, después nunca supe lo que era un hospital".
Me comentó además que uno de esos amigos, que nunca faltan y que están en las buenas y en las malas, lo llevó engañado al Hospital. "Este amigazo del alma me dijo un día, “acompáñame hasta una imprenta”, y terminé adentro del Hospital Muñiz, donde me hicieron unas placas y me dijeron que no me podía ir".
Ahí estuvo 20 días donde le realizaron diferentes estudios y el primer diagnostico que le dieron fue tuberculosis.
"Me hicieron una serie de análisis que en ese momento no sabía para que eran; hoy se que es CD4 y CD8, que es una forma de medir la cantidad de defensas que alguien tiene en el organismo", explicó.
N d R: A modo de informarles a nuestros lectores un organismo normal, que no se encuentra inmunodeprimido y no carece ninguna enfermedad patológica, tiene 1500 defensas como mínimo. Gustavo Díaz tenía 4.
"Lo que andaba por el aire me podía producir una enfermedad, entre al hospital por una tuberculosis y ahí adentro me contagie de un parasito que se llama neumosistis y ataca a los pulmones", comentó.
Desde su surgimiento masivo en la década del 80 el SIDA se transformó en el fantasma de la modernidad.
Definido inicial y erróneamente como “peste rosa” o enfermedad de los homosexuales marcó el inicio de una década de discriminación homofóbica, miedo y desinformación, además de un nuevo desafío para el campo médico.
Con el paso del tiempo se concluyó en que nadie muere de sida, sino que la muerte viene porque, una vez desarrollado el virus, el sistema inmunológico se vuelve ineficiente y cualquier enfermedad como tuberculosis, toxoplasmosis, meningitis, neumonía, pulmonía o una simple gripe, hace que el organismo no pueda generar defensas.
Desde Huilliches decidimos entrevistar a Gustavo Díaz, un portador de HIV que, con su testimonio, deja en claro que se puede vivir con el virus.
Es miembro fundador de la organización Civil “Patagonia Positiva”, donde se trabaja con gente que tiene el virus del HIV. Díaz también tiene el virus en su sangre y nos contó cómo afrontó su vida después de enterarse que era portador de HIV.
El día de la entrevista con Gustavo, debo confesar que llevaba muchas dudas en mi cabeza.
¿Cómo sería vivir con HIV? ¿Se vive más rápido y desesperado sabiendo que te vas a morir? ¿En el caso de padecerlo no podes tener sexo en toda tu vida para no contagiar?. En fin, dudas tan simples como importantes para consultar y entrar en el mundo del HIV.
Generé el contacto telefónico con Gustavo gracias a un colega y lo llamé para ver cuando podíamos encontrarnos a conversar. "Ahora estoy en Buenos Aires, llego el sábado", me respondió en el primer dialogo que entablamos y ese mismo sábado se bajo del colectivo y nos encontramos para hablar.
Cuando lo vi, me impresionó su altura y su fisonomía. Esperaba encontrarme con alguien más flaco y deteriorado, es decir con el estereotipo que vende el mercado de la imagen. Primera conclusión errónea: Gustavo mide casi dos metros y pesa120 kilos.
Nos saludamos y entramos a mi oficina. Nos sentamos y en ese momento me surgió otra duda: ¿lo invito a tomar mate?, pensé, pero al final, quizá por pudor o miedo, no le dije nada y comenzamos a dialogar.
Lo primero que le pregunté es qué es el virus del HIV y cómo fue descubrir que era portador.
Sobre la marcha me hizo una aclaración: "Una cosa es tener VIH y otra cosa es tener SIDA; el VIH, como la palabra lo denomina, es el virus de la inmunodeficiencia humana y el SIDA es un conjunto de enfermedades que se denomina síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Esto significa que es la etapa terminal de un enfermo de HIV, cuando su organismo no responde a tratamientos o no puede recuperarse de alguna enfermedad de la cual se contagió".
La siguiente pregunta fue sobre cómo se enteró que era portador del virus: "Empecé a adelgazar en forma progresiva; era ir a pesarme todos los días, y todos los días era un kilo menos. Me lo detectaron a los 33 años y jamás había ido a un médico, a lo sumo cuando me quebré la muñeca jugando al básquet, después nunca supe lo que era un hospital".
Me comentó además que uno de esos amigos, que nunca faltan y que están en las buenas y en las malas, lo llevó engañado al Hospital. "Este amigazo del alma me dijo un día, “acompáñame hasta una imprenta”, y terminé adentro del Hospital Muñiz, donde me hicieron unas placas y me dijeron que no me podía ir".
Ahí estuvo 20 días donde le realizaron diferentes estudios y el primer diagnostico que le dieron fue tuberculosis.
"Me hicieron una serie de análisis que en ese momento no sabía para que eran; hoy se que es CD4 y CD8, que es una forma de medir la cantidad de defensas que alguien tiene en el organismo", explicó.
N d R: A modo de informarles a nuestros lectores un organismo normal, que no se encuentra inmunodeprimido y no carece ninguna enfermedad patológica, tiene 1500 defensas como mínimo. Gustavo Díaz tenía 4.
"Lo que andaba por el aire me podía producir una enfermedad, entre al hospital por una tuberculosis y ahí adentro me contagie de un parasito que se llama neumosistis y ataca a los pulmones", comentó.
"Un día me dijeron que no tenían una buena noticia para mi, que lamentablemente había adquirido el virus y lo llevaba en mi sangre. Tuve esos dos días de ahora qué, a quien se lo digo", mientras parecía revivir aquel momento.
"Decidí que la primera persona que se tenía que enterar era la mujer que me dio la vida".
Como es lógico, la noticia no le cayó bien pero Gustavo explicó que tanto su madre, como todas las personas de su barrio ubicado en Merlo, provincia de Buenos Aires, le salvaron la vida.
Mi duda principal era cual había sido la reacción de Gustavo ante la noticia de que tenía VIH.
"No me deprimí, debo reconocerlo -me dijo-, estuve tres años sin tener relaciones sexuales con nadie, aun sabiendo que podía hacerlo con una persona que no tuviera el virus, usando preservativo. Porque es la única forma de prevenir".
El contexto actual del virus en la Argentina
El HIV es un virus que entra en el organismo puede tardar años en manifestarse. Allí esta el problema de la transmisión, porque la persona que tiene el virus y no lo sabe sigue su vida normalmente y durante ese tiempo puede mantener relaciones sexuales sin profilaxis.
El virus también penetra por el ámbito económico, ya que hay muchas mujeres que son trabajadoras sexuales y ejercen la prostitución para poder darles de comer a sus hijos.
Esa situación, complementada con el desconocimiento de no usar preservativos, genera una transmisión masiva que repercutirá años después, cuando la persona tome conciencia de la magnitud del virus.
Aquellas personas más expuestas o en riesgo a contraer el virus son quienes consumen drogas, alcohol y tabaco ya que ese conjunto de hábitos o conductas de riesgo a la que se expone la persona, permite que se bajen las defensas del organismo y al penetrar el virus en un cuerpo indefenso comienzan los inconvenientes.
Otra de las realidades que vive nuestro país es que el HIV en los adultos mayores se fue incrementado. De un 5 % que figuraba en los registros a un 15 % del total de 50.000 personas en el país.
El motivo principal de la escalada numérica es la creación del "Viagra", ya que el uso que le dan muchas personas que pertenecen a la tercera edad mantiene en vigencia la actividad sexual, pero no la conciencia de cuidarse utilizando preservativo.
El HIV es un virus que entra en el organismo puede tardar años en manifestarse. Allí esta el problema de la transmisión, porque la persona que tiene el virus y no lo sabe sigue su vida normalmente y durante ese tiempo puede mantener relaciones sexuales sin profilaxis.
El virus también penetra por el ámbito económico, ya que hay muchas mujeres que son trabajadoras sexuales y ejercen la prostitución para poder darles de comer a sus hijos.
Esa situación, complementada con el desconocimiento de no usar preservativos, genera una transmisión masiva que repercutirá años después, cuando la persona tome conciencia de la magnitud del virus.
Aquellas personas más expuestas o en riesgo a contraer el virus son quienes consumen drogas, alcohol y tabaco ya que ese conjunto de hábitos o conductas de riesgo a la que se expone la persona, permite que se bajen las defensas del organismo y al penetrar el virus en un cuerpo indefenso comienzan los inconvenientes.
Otra de las realidades que vive nuestro país es que el HIV en los adultos mayores se fue incrementado. De un 5 % que figuraba en los registros a un 15 % del total de 50.000 personas en el país.
El motivo principal de la escalada numérica es la creación del "Viagra", ya que el uso que le dan muchas personas que pertenecen a la tercera edad mantiene en vigencia la actividad sexual, pero no la conciencia de cuidarse utilizando preservativo.
Fundación Patagonia Positiva
Esta organización se fundo en el año 2006 y uno de sus primeros logros fue realizar un encuentro de personas con VIH, de toda la Patagonia en El Cóndor. Se acercaron 120 personas y fue un evento declarado de interés cultural por la municipalidad de Viedma, la legislatura rionegrina, el Parlamento Patagónico y por la Cámara del Senado de la Nación Argentina.
Realizaron un segundo encuentro, pero esta vez llevaron a médicos y enfermeros de toda la provincia. La reunión se concretó en General Roca y participaron laboratorios que trabajaron sobre el tema de las adicciones con el virus para buscar la forma de realizar una reducción de daños a las personas que consumen drogas. También abordaron la temática sobre la nutrición, en las persona con VIH.
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