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miércoles, 3 de junio de 2009


Por Lorena Suárez

El riesgo de perder la memoria colectiva

Patrimonio Histórico: el dilema entre la preservación y las réplicas

Patagones, gracias a la perseverancia de los vecinos tradicionalistas, ha logrado mantener los edificios más antiguos y convertirlos en parte viviente de la historia. Viedma sin embargo perdió casi todas sus construcciones y hoy intenta recuperar lo poco que quedó en pié.

La demolición de parte del mítico edificio Bar Arte y las gestiones por recuperar las pocas construcciones antiguas en la vecina ciudad de Viedma, surgen como disparador del debate sobre la preservación de los espacios históricos que se sostienen en dos ciudades que fueran fundadas al mismo tiempo.

Mientras Viedma, con la vorágine del crecimiento y la modernidad, fue perdiendo poco a poco los edificios con historia que hoy intenta recuperar, Carmen de Patagones y su población más tradicionalista hizo de la historia y sus ancestros un estandarte que a más de 182 años las nuevas generaciones pueden disfrutar.

Si bien hay una gestión política en Carmen de Patagones que vela por la preservación de estos monumentos históricos, es cierto también que antes que existiera un área dedicada a esto, hubo vecinos que se preocuparon por la no extinción de estos lugares que en otra época fueron el puerto más importante de la Patagonia y hoy conforman el Poblado Histórico Nacional.

El trabajo para la preservación

La arquitecta Mónica Herrero, directora de Patrimonio Histórico de Patagones, en diálogo con Huilliches hizo un repaso por la importancia de las gestiones políticas en materia de Patrimonio, pero también se refirió al valor y la luz de los vecinos que defendieron a capa y espada los íconos de la historia maragata.

“La gente de Patagones hizo comisiones en algunos momentos para comprar edificios y evitar que sean devastados, y luego los donaban a la municipalidad o al museo. Emma Nozzi fue una de ellas, que formaba grupos de vecinos que tomaron la decisión de preservar estos espacios, para que pueda quedar como un bien de la comunidad”, explicó la funcionaria.

Además contó que “por la torre del Fuerte, fue la comunidad la que dijo ‘no’, cuando Roca manda a derrumbar el antiguo fuerte del Carmen. Los habitantes dijeron ‘no, guardemos algo’. Por suerte, el pueblo de Patagones en determinados momentos de su historia tuvo esa fortaleza de poder guardar, de otro modo hoy no sabríamos que ahí estaba el fuerte, quien nos iba a contar que ahí había estaba ese monumento; o si en el Cerro de la Caballada se hubiera hecho un barrio residencial, nadie podría haber subido para saber que desde allí hubo una gesta popular, porque no es el monolito lo que se declara, es el ámbito”.

¿Preservar o reconstruir?

A partir de la demolición de parte del edificio de Bar Arte, en el cual se construye una importante hostería, vecinos tradicionalistas abrieron la polémica a partir del permiso que la Municipalidad dio para poder reconstruir, alegando que nunca será lo mismo a pesar de replicar la fachada.

En este sentido, le consultamos a Mónica Herrero sobre la importancia de preservar los edificios a lo que nos manifestó que “antes la gente creía que en la propiedad privada podía hacer lo que quería pero ahora ya tiene conciencia, porque un bien como el Poblado Histórico está; hay una conciencia social con la Historia nacional, que hoy no se penaliza en nuestra justicia”.

“Vos estás deteriorando un bien que no es tu propiedad privada; cuando ya hay un interés nacional sobre eso, estás deteriorando un bien que no van a poder ver las generaciones futuras, que no van a saber sobre ese fragmento de la historia”, enfatizó.
Respecto de la diferencia entre la réplica y la preservación, la funcionaria explicó que “eso es lo que uno se tiene que preguntar día a día y es muy complejo el tema, porque obviamente a nadie le cabe dudas hoy que hay que mantener la torre del fuerte, el cerro de la caballada y otros íconos que hacen a la historia, pero en el caso del poblado, hay una cantidad de edificaciones que son de responsabilidad nacional, pero son propiedades privadas”.

“En el caso del antiguo Bar Arte es un caso paradigmático, porque era una propiedad privada en un sector relevante que es la manzana que mantenía la tipología original y que existió el deseo de un privado que le hace mucho bien a la comunidad, porque es una inversión importante”, explicó.

Y agregó que “el patrimonio sirve para la concientización de la identidad local, pero también es un bien cultural”, y que “si bien es importante que sea vendido y utilizado turísticamente, también es importante para que deje un capital para la comunidad.

Pero es muy complejo manejarte entre el bien privado. A esto si le agregas que es un aporte turístico en el poblado histórico… entonces, en este caso, se concedió determinados beneficios para que se demuela la vivienda al lado”.

Al ser consultada por las diferencias entre reconstruir y preservar, la arquitecta Herrero dijo que “nunca reconstruir exactamente es lo mismo que preservar, porque por más cuidadoso que seas, se pierde el espíritu de la construcción. De todas maneras es mejor que se reconstruya fidedignamente, como pasó con el museo porque era insalvable y es lo que esperamos que suceda con el ex Bar Arte”.

Finalizando, puntualizó que “lo importante es mantener los edificios en su estado original, pero en muchos casos nos juega en contra la inversión, como fue este caso, donde la estructura que hay que hacer para sostener lo que está endeble es mucho más costoso que la reconstrucción”.

Normativa que protege el Patrimonio maragato

Desde hace varias décadas el pueblo maragato, el gobierno local y distintos organismos e instituciones nacionales y provinciales han llevado múltiples acciones orientadas a la documentación, valorización, protección y conservación de sus valores arquitectónicos y urbanístico y en este aspecto hay una amplia normativa vigente en todos los niveles del estado:
- Decreto del Poder Ejecutivo provincial Nº 2141/86
- Decreto del poder Ejecutivo Provincial Nº 8578/86
- Ordenanza Municipal Nº 1571/87 de preservación
- Decreto Nº 887/02 del Poder Ejecutivo Municipal
- Ordenanza Municipal Nº 60/03
- Resolución Nº Resolución Nº 30/03 de la Secretaría de Turismo y Deporte bonaerense
- Decreto Nº 401/ 03 del poder Ejecutivo Nacional, que declara bien de “Interés Histórico Nacional” en calidad de “poblado histórico”.

domingo, 15 de marzo de 2009

¿Un pueblo en extinción? - Stroeder: esperanza, impotencia y desconsuelo




Por Alejandro Azaroff


Gente que deja sus tierras y se va; otros que eligen pelear como pueden y se refugian en un anhelo de cambio para no verse obligado a partir del pueblo que los vio nacer.
Estos son algunos de los contrastes que manifiestan la inseguridad respecto a su futuro de los habitantes de la localidad de Stroeder, una localidad ubicada en el centro del partido de Patagones; los que se van y los que se quedan a pelearla para que el pueblo subsista ante la falta de lluvia en la región, que lleva varios meses.

Stroeder se ubica sobre el kilómetro 881 de la Ruta Nacional Nº 3. Es un pueblo que surgió a través de un visionario alemán llamado Hugo Stroeder, quien formó la colonia donde se emplazó la primera estación de ferrocarril de la Patagonia, un 11 de noviembre de 1913. Esta estación le dio al pueblo el sentido de su existencia, aunque el primer tren llegó a la localidad el 27 de octubre del mismo año.
En 1963 el Gobierno Nacional mandó a construir una planta de almacenamiento para depositar la gran producción que se cultivaba en los campos de la zona, convirtiéndose Stroeder en la planta de silos más austral del país por mucho tiempo.
Todos esos años en los que la localidad fue acompañada de proyectos de vida concretos y en pleno desarrollo junto a estructuras que enriquecían a la población y permitieron soñar con el crecimiento fueron pasando lentamente, y Stroeder, una de las zonas más importante para la producción triguera de la región, fue perdiendo protagonismo.
En la actualidad es, junto al norte del país, una de las zonas más castigadas por el clima y la sequía, lo que hace pensar a sus habitantes cómo seguir viviendo en la localidad.

Cómo se vive en Stroeder

Vivir en Stroeder hoy se ha tornado en una gran incertidumbre; muchos productores decidieron vender sus tierras y partir en busca de nuevos horizontes. Otros hicieron lo mismo con sus viviendas, y la mayoría de los que aun no se fueron especulan con hacerlo en cualquier momento.
Gabriel Ferrari, veterinario oriundo de Stroeder, eligió irse hace unos años pero volvió desde Santa Cruz a su pueblo natal. En una nota publicada por la agencia Noticias Argentinas, contó que “cuando pienso en el futuro me invade el desconsuelo. Hace cinco años pudimos regresar y me ha ido bien, no me quejo. Lo que me pone mal es pensar que tal vez tenga que irme otra vez de mi pueblo”, y aseguró que Stroeder tiene una “sucursal” en Ushuaia donde debe haber más de 50 o 60 personas oriundas de la localidad que decidieron cambiar el campo por el frío.

Apostar al lugar

La contracara de quienes emigran son aquellas personas que decidieron vivir en la localidad manteniendo sus fuentes de trabajo, con los altibajos que se generan por el desconcierto de la gente. Los habitantes dicen que el campo es la fuente de vida del pueblo y esperan por las lluvias que, según ellos, mejoraran la situación.
Juan es un carnicero que desde hace 20 años tiene su negocio en uno de los barrios más alejados del centro. Junto a Carmen, su esposa a quien todos conocen por “Chocha”, contaron su experiencia de vida en un pueblo al que algunos consideran en desaparición.
“Si hiciesen el proyecto de riego del que se viene hablando hace rato, Stroeder se va para arriba”, afirmó con la esperanza puesta en esa obra y confiando íntimamente en que todo va a salir adelante.
Carmen también se muestra esperanzada, aunque un poco más frustrada por la realidad que les toca vivir a todos los habitantes de la localidad y del partido, porque la situación de Stroeder es una cuestión que se extiende a la mayoría de los pueblos de Patagones.
La pareja inseparable trabaja muy bien en su mercado, ya que a través de los años supieron cosechar esos buenos clientes que siempre vuelven a comprar.
“Vender se vende; hay días en los que se trabaja bien y hay días que no, pero cuando llueve empieza el movimiento en el pueblo, porque acá todo gira en torno al campo”, contó Juan.
El y Carmen, pensando en el día de su jubilación y en lo que pueda pasar en el caso de tener que vivir sólo con el dinero del mercado, decidieron construir un departamento en el patio para alquilarlo y contar con otros ingresos. Como una paradoja, en un pueblo donde muchos quieren irse, otros apuestan por quedarse y confían en la llegada de personas que pretendan alquilar su departamento para vivir en la localidad.
Porque, aunque parezca mentira, en Stroeder hay gente que busca un sitio donde vivir.


Jóvenes de pueblo

Otra de las consecuencias de vivir en una localidad como Stroeder, es ser joven y no tener un lugar para divertirse. Los más grandes, quienes tienen la posibilidad, viajan a los puntos más cercanos -Pedro Luro, Villalonga o Viedma- en busca de boliches bailables. Quienes no pueden acceder a esa alternativa se conforman con charlar en la plaza y recorrer los bares del pueblo para matar el tiempo y el aburrimiento.
Diego, un adolescente de quince años, opinó que vivir en Stroeder “es un embole” porque no hay buenos lugares donde los jóvenes puedan salir a disfrutar de la noche. Contó que los fines de semana se juntan en la plaza con sus amigos a charlar y después van a una confitería, la cual se llena de chicos dejando al lugar sin espacio.
“Muchos esperan que el pueblo levante por el tan esperado proyecto de riego, pero no creo que se concrete. Stroeder se va a convertir en un desierto”, concluyó Diego.

Cambios reales - La clase media desmoronada y olvidada



Por Maria Eugenia Mauna


Durante los últimos diez años, la economía argentina sufrio un importantísimo deterioro, hasta el punto de re delimitar lo que en algún momento fueron las clases sociales: alta-media-baja.

Hoy existen más de una subdivisión en cada una de estas clases, pero mas allá de los grandes estudios que desbordan las librerías acerca de “los nuevos pobres” es simplemente indignante llevarlo a la realidad, y darnos cuenta que las mismas personas que hace diez años en la república argentina tenían acceso a una vida “normal”, hoy no llegan a obtener los requisitos mínimos para la obtención de la canasta básica que superan los 1000 pesos mensuales y menos en planificar construir el sueño de toda familia: el hogar, la vivienda propia.
La magnitud de la indigencia y la pobreza es el nuevo dato de la realidad social argentina. Una gran parte de los más de 20 millones de pobres provienen de la extendida clase media que en los últimos años se fue quedando sin empleo, o simplemente pasó a desempeñarse en las ya famosas "changas".
Lentamente, estas familias fueron consumiendo todo o gran parte de su capital o patrimonio anterior pero siguen perteneciendo a la clase media, más por su pasado que por su presente incierto.
Al compás de las sucesivas crisis económicas, fueron surgiendo nuevos conflictos que tuvieron como tristes protagonistas a los antiguos integrantes de la clase media quienes, ante la imposibilidad de tener su espacio propio, optaron por usurpar terrenos.
Son los nuevos pobres los que hoy usurpan tierras para poder cumplir con su sueño de la casa propia sin tener que dejar de vivir para adquirirla.
En Viedma hechos como estos se dieron a lo largo de los años pero actualmente se ha acentuado como forma de protesta por falta de alquileres o abusos por parte de los dueños de los inmuebles en cuanto al incremento ilimitado del costo mensual de la vivienda.
La última toma de terrenos en la capital rionegrina se encuentra en el barrio Santa Clara.
Al acercarnos y hablar con Javier Zapata, delegado elegido por los propios compañeros de toma, nos comentó que algunos se organizaron en grupos y otros, por la casualidad y la necesidad de obtener un terreno, se fueron acercando en busca de una solución.
Zapata contó que la toma comenzó el 18 de febrero y agregó que “fue una manera de reclamar por la falta de alquileres y lo mucho que se aprovechan los dueños de las casas, dado que no existe un ente que regule los precios de los alquileres”.
En un comienzo fueron aproximadamente 400 las familias que se acercaron a ocupar estas tierras, que en su gran mayoría son fiscales y otras privadas.
Sin embargo, actualmente existen unas 200 familias en condiciones de usurpación.
“Por distintos motivos se fueron alejando algunas de las familias; mucho apriete por parte de los jefes de trabajo” comentó y agregó “hasta gente del BORA (brigada antimotines de la policía rionegrina) había tomando tierras con nosotros pero tanto por cuestiones políticas como de trabajo se tuvieron que ir”.
Por otra parte Javier Zapata junto a Ana, otra de las que comparte las misma situación que el resto de las familias, explicaron que “la mayoría de los que estamos hoy usurpando somos gente trabajadora que cumplimos con la sociedad, pero no tenemos la posibilidad de adquirir un terreno para la construcción de nuestra vivienda, dada las malas condiciones de trabajo, los sueldos bajísimos y los alquileres inalcanzables”.
Por su parte Javier nos contó acerca de su situación personal: es empleado de educación y el resto del día completa las horas haciendo diversas “changas”. Actualmente paga un alquiler de 900 pesos, y en marzo se le incrementaría hasta los 1.200. En este sentido explicó que “mi situación es similar a la de muchas familias, y se torna insostenible, porque yo tengo dos hijos, una nena de 7 años y un nene de 12, ambos en edad escolar, y la situación se hace cada vez mas difícil, por que además de pagar las cuentas uno tiene que comer y vestirse, sobre todo a mis hijos”.
La situación de Javier Zapata es similar a la gran mayoría de las familias que hoy se encuentran ocupando tierras ajenas, tanto en el barrio Santa Clara como en barrio 30 de Marzo el cual se fundó en el 2008 cuando más de 200 familias que no podían pagar los excesivos alquileres comenzaron a movilizarse hacia ese sector del barrio Mi Bandera para ocupar terrenos fiscales y de esa manera luchar para que desde la Municipalidad le otorguen la tenencia de las tierras y comenzar de a poco a construir su tan deseada casa.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Cuando la fobia se convierte en nuestra enemiga: Miedo de tener miedo

Por Marcos Saldaña



En este mundo todo es posible, aún tenerle miedo a reírse o bien a las etiquetas de las prendas de vestir, por ello en Huilliches te vamos a contar qué son las fobias y qué tipo de patologías existen. No tengas miedo de leer este
artículo.

L
as fobias son patologías que se generan en la persona como miedo irracional, desproporcionado e incontrolable la mayoría de los casos. Esta patología fóbica se puede dar frente a cualquier objeto o situación e incluso ante cualquier persona.


Como modo de clasificación, podemos distinguir distintos tipos de patologías fóbicas consideradas las más comunes como la claustrofobia, las fobias específicas, la social, la agarofobia, a valorar, a los insectos o animales y al contacto. Pero específicamente existe un extenso número de patologías que genera la fobia.


En modo analítico podemos definir a las fobias como esa sensación de tener miedo, de temerle a algo o alguien, a tal punto de sentirse completamente paralizado ante el agente que causa esta patología. El individuo es partícipe de un ataque nervioso en muchos casos, en otros a veces esos nervios de estar frente a lo temido provoca un estado de alerta emocional, corporal e incluso mental.


Existen casos extremos de patologías profundas en las personas, que ante la presencia del objeto, sujeto o situación puede llegar a desvanecerse completamente hasta caer en el desmayo, o incluso sufrir un ataque cardíaco, porque es tanto el miedo hacia eso que estamos viendo que el organismo se reprime y paraliza.


El estar frente a eso que nos causa tanto temor, provoca la aceleración del pulso cardíaco, un sudor intenso y una sensación de no poder salir de esa situación en la que nos encontramos.
Pero existen tratamientos especiales para tratar estas patologías, que si no son tratadas por un profesional, pueden provocar daños en la salud y en nuestro organismo.

“Mamá tengo miedo de ir a la escuela”

Si bien no es tan común en todas las personas, la fobia social surge principalmente en la adolescencia, etapa en la que nos exponemos a diversas situaciones frente a otras personas.


La fobia social es un intenso miedo a sentirse humillado o despreciado en relaciones sociales, como por ejemplo un adolescente que no quiere pasar al frente de la clase a exponer, o bien esta incomodo en esa fiesta donde no quiere bailar por temor a sentir la humillación y la risa del resto. Esto genera que los jóvenes no deseen asistir a la escuela, al club o a cualquier ámbito donde se sienta presionado y juzgado por los demás.


Como mencionamos esta patología fóbica social puede comenzar en la etapa de la adolescencia, aunque en algunos casos se da antes, cuando niño o jóvenes se sienten presionados por la mirada del resto, por ello tiene miedo de actuar de tal modo que quede en una situación vergonzosa.

La persona que sufre la fobia social siente que las demás personas que están a su alrededor son muy competentes en público y que ella no lo es. Es decir, que aquellos pequeños errores o equivocaciones que comete la persona con fobia social puede parecerle a ella muy exagerada de lo que es en realidad. Se siente constantemente observado por el resto y alerta a todas las situaciones y gestos de los demás ante cualquier cosa que la persona realice.


Este tipo de patología no sólo se da en la adolescencia, sino que también afecta a personas mayores, que pueden sentir ese miedo más específico como sentir mucha ansiedad al momento de hablar con el jefe o alguna autoridad, o bien al momento de dar un discurso.


El tipo de fobia social más común es la de tener miedo de hablar en público y sentirse observado todo el tiempo. Las personas que poseen esta patología no necesariamente son tímidas, incluso pueden sentirse cómodas con otras personas, pero en situaciones especiales con personas desconocidas es donde demuestran esa ansiedad y esa sensación de sentirse observado.

Fobias específicas e incontrolables

Este tipo de patología se especifica con mayor intensidad e irracionalidad con determinadas situaciones u objetos, animales o insectos, como el miedo a los perros, gatos, arañas, espacios cerrados, al agua, a la sangre o a las alturas. Estos tipos específicos de fobia son los más frecuentes en las personas, pero existe un gran número de distintas fobias específicas.


En este caso las personas que padecen algún tipo de fobia específica no solamente sienten miedo extremo sino que son más irracionales y por lo tanto incontrolables. Con frecuencia enfrentarse a situaciones u objetos que ocasionan este estado de alerta, provocan un ataque de pánico o ansiedad severa.


Las fobias específicas a tacan comúnmente a las mujeres, aunque los hombres no están exentos de estas patologías. Estos miedos específicos lo padecen más de una de cada diez personas, es decir que siempre alguien de la familia las padeció o las padece, aunque varían de persona en persona, puede ser grave, aguda o un principio de una patología fóbica.


Respecto a los tratamientos para contrarrestarlas, muchas personas no sienten la necesidad de hacerlo, sino que por propia voluntad comienzan a enfrentar eso que le causa miedo e intenta superarlo por sus propios medios. Aunque el tratamiento psicológico es muy útil para enfrentar ese miedo.


Tipos de fobias específicas

Si es por enumerar una los tipos específicos de fobias podríamos realizar una extensa lista. Algunos tipos fóbicos y los más comunes son: miedo a lavarse o bañarse, a vomitar, a las flores, a los libros, al pelo, a los cristales, a ir a la escuela, a desnudarse delante de alguien, a la iglesia, a los espejos o a verse en un espejo, a los animales, a los insectos, al trabajo, al sexo o las preguntas sexuales, a la risa, a los discursos en público, a las mujeres, a los hombres, al infierno, a la homosexualidad o de llegar a ser homosexual, a la altura, al vértigo o al mirar abajo, entre tantos otros.

miércoles, 30 de julio de 2008

Un día normal en el mundo del consumidor

Dibujo: Ramiro Vitnazi
Por Yanina Miranda



Frente al gran mercado que nos ofrece este mundo globalizado al que podemos acceder infinidades de bienes y servicios, existen varias normas que regulan y protegen al consumidor ¿Pero conocemos estas leyes que nos protegen de las circunstancias que cotidianamente nos juegan en contra a la hora de adquirir un producto?

Ser consumidor no es nada fácil, vea. Se trata de, ante cada paso que uno da, toparse con una tentación diferente.
Pero no solo eso porque la cosa no termina cuando uno sacia su deseo irrefrenable de comprar (muchas veces cosas que no necesita) sino que generalmente los dolores de cabeza recién empiezan.


Cada mañana, desde que abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo que nos ofrece “cosas” de una u otra manera, y nosotros, de una u otra manera, las consumimos sin tener en cuenta nuestros derechos, claro.


Propongo entonces que un día cualquiera usted vaya más despacio y vea que, con cada compra, puede haber un derecho como consumidor que se viola. Si no me cree, le cuento un día de los míos...



Día uno, y con uno solo basta...


08:00hs. Suena el despertador. Usualmente iría a trabajar pero hoy pedí permiso porque a las 9 van a llegar unos muebles que compré y en casa no hay nadie.

09:30hs. Los sillones no aparecen. Igualmente siempre se atrasan, ¿no?

10:30hs Bueh, no puedo esperar más. Los benditos muebles no aparecen y no puedo demorarme más en el trabajo.

13:30hs. Vuelvo a casa y espero encontrarme con algún mísero papelito que diga que el flete vino con los sillones, pero nada. Solo encuentro facturas que ya pagué. Se equivocaron de nuevo!

17:30hs
. Yerba, leche, media docena de huevos, listo. Creo que no voy a comprar nada más. Salgo de casa y mi hermano se quedó por las dudas de que lleguen los sill… mejor no lo digo, por las dudas.

18:00. Dejo el coche a una cuadra del centro para caminar un poco y ver alguna que otra vidriera, pero me doy cuenta que en ninguna de ellas están los precios. Bueno, vamos a ser más piadosos: en casi ninguna. Alguna vez creo haber escuchado que es obligación exponer los precios, pero bueno voy a entrar igual, ese pulóver me gustó.
"Efectivo $50, tarjeta $65", me dice la dueña del comercio. Cargo adicional por comprar con tarjeta. Eso nunca lo entendí.

19:00hs. Me voy al supermercado, compro las cosas ahí y de paso participo por un concurso.

20:00hs
. ¿Por qué lo indispensable, lo que uno siempre busca en un supermercado esta en la última góndola del lugar?. Llegue a la caja, con yerba, leche, huevos, un jarrón marrón de adorno, una máquina exprimidora (uno nunca sabe cuando la puede llegar a necesitar), y algunas otras cosas más como medias, un osito para mi sobrina, un destornillador, etc.


Pago y me dan el “deseado” cupón que promete un espectacular televisor de plasma. Lo lleno con mis datos, y leo en marco del papel: "Sin obligación de compra". (¿Me lo daban igual si no compraba...?)


Salgo para el estacionamiento del súper donde deje mi auto y veo que me forzaron la puerta; entraron y me robaron el estereo. Al lado de mi auto hay un cartel que dice bien clarito: “La empresa no se hace responsable de cualquier daño que se produzca en cualquier vehículo”. ¡Buenísimo! (¿qué se puede decir?).
Voy a un locutorio y llamo a mi hermano para contarle lo que pasó. 23 centavos es lo que debo pagar según la máquina que regula el tiempo.


¿Cuanto paga uno?: Si, adivinó!: 25 centavos. ¿Y el vuelto?. Bueno, son dos centavos nada más.

22:00hs
Llego a mi casa, una buena: trajeron los sillones. ¡¡Son de pino!! No, pero yo los pedí de algarrobo! Se los van a tener que llevar otra vez y traerme los que compré pero tengo que pagar el flete. ¿Me corresponde a mí?

23:30hs
. Me acuesto, mañana será otro día ¿Igual?

sábado, 5 de julio de 2008

Muerte digna: Hacer valer nuestro derecho, hasta el final de nuestra vida

Por Alejandro Azaroff

Según la Constitución de la Nación Argentina, todos los habitantes del país tenemos derecho a saber, de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar nuestras ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de nuestra propiedad; de asociarnos con fines útiles; de profesar libremente nuestro culto; de enseñar y aprender. Pero la duda es si tenemos derecho a elegir, en situaciones irreversibles, cómo morir.

Este artículo pretende reflejar el derecho a la muerte digna, el derecho a decir “No” a médicos, especialistas y servicios de terapia que se dedican a lucrar con las últimas horas de vida de un ser humano que tiene asumido que la muerte es lo que le espera y que no hay nada más por hacer.

Si en la vida tenemos derecho a vivir dignamente, por qué no elegir morir de la misma forma y no someternos al proceso de alargar una cruel agonía que sólo degrada a la persona que se encuentra postrada en una cama con el agregado del sufrimiento de los familiares que lo rodean por la situación planteada y que el deceso es inevitable.

Tenemos que asimilar, procesar y asumir que la muerte forma parte de la vida y en el momento que aparece, golpeándonos la puerta y avisando que viene a cumplir su tarea, hay que tomarlo con naturaleza aunque el dolor nos aborde y no buscar la forma de burlar a la ineludible expiración en casos extremos.

La muerte es un tema que la sociedad considera como un tabú, tal vez por miedo, quizás por desconocimiento o simplemente por no considerar la idea de que la vida tiene un final.

En este articulo, Huilliches realizó una investigación sobre la denominada “muerte digna”, que es un proyecto de ley aprobado por la legislatura rionegrina en noviembre de 2007.

Una buena iniciativa

El proyecto surgió por las inquietudes de pacientes con enfermedades terminales y de sus familiares. En el caso de una muerte segura, que es inminente, a causa de una enfermedad, hay pacientes que no quieren padecer el proceso que los médicos realizan para alargar la vida a través de aparatos y diferentes metodologías.

La legisladora Marta Milessi, creadora del proyecto, comentó a Hüilliches que se trabajó durante 5 años y tuvo una aprobación absoluta por parte de sus pares. Al consultarla en qué consiste la muerte digna, explicó que “es el acompañamiento a morir dignamente en una cama sin intervenir en el proceso”.

El proyecto aprobado a fines de noviembre del año pasado en la Legislatura provincial fue la primera norma a nivel nacional que se trató, ya que para trabajar sobre esa problemática primero tuvieron que reconocer que legislaban sobre los derechos individuales de las personas, “cuando no tendría que ser así”, remarcó la parlamentaria.

Además explicó sobre la labor de los médicos quienes tienen que, o deberían, informar al paciente sobre su situación de salud para que puedan decidir, quienes sean pacientes terminales de situación irreversible, ser acompañados por sus familiares a morir dignamente.

En cierta manera, se le puso una norma a lo que se viene realizando en la Provincia a través de los cuidados intensivos en los hospitales de alta complejidad, con una mirada diferente desde la bioética que es el estudio de la ciencia desde la vida e implica trabajar con los afectos y humanizar la medicina que está muy comercializada.

La legisladora Milessi remarcó que el hecho de tener que judicializar sobre el área de Salud, denota que el sector se encuentra muy mal y tendría que resolverse la situación en la intimidad del paciente y del médico. “Si estuviéramos en un país en donde las igualdades de oportunidad existieran, no tendríamos que estar legislando está temática”, puntualizó Milessi quién además agregó que en la Argentina, quien maneja la información tiene poder y en el país hubo un modelo médico hegemónico durante años que resolvía todo por encima de las decisiones de los pacientes. “Hoy este criterio ha cambiado, el médico es uno más dentro del equipo de salud, porque se trabaja de forma interdisciplinaria”, comentó.

La muerte digna es la evaluación ética de trabajar sobre el límite del esfuerzo terapéutico, es determinar cuando se llega a ese límite; en el único lugar donde está definida la muerte es en la ley de trasplante.

La Eutanasia es aplicar métodos activos sobre alguien para acortar la vida y en la muerte digna simplemente se acompaña a morir sin intervenir en el proceso.

Milessi dijo que durante años a ellos, quienes se formaron en la universidad del proceso, les hicieron creer que la muerte era el fracaso del médico.

Hoy se ve que la muerte es parte de la vida y por más esfuerzo que uno haga es inevitable; cuando llega ese momento poder morir acompañado de los afectos en una cama supone morir dignamente.

El negocio de la Salud

En el marco de la discusión, hay una realidad que es la de las empresas montadas sobre juicios de mala praxis; desde los abogados, las terapias intensivas y la norma implementada que camina en el medio de los intereses y los altera, pero cumplen con la función de legislar los valores de las personas.

En terapia intensiva, en las dos últimas horas de vida del paciente, se produce el 80% del gasto en salud, por eso la insistencia en la prevención aunque siempre va a existir un grupo de pacientes que la requieran.

“Nadie está en contra de la terapia, se tienen que usar los recursos en forma racional y el proyecto de muerte digna no es racional, apunta al derecho de elegir. Hay muchos intereses de diferentes corporaciones, algunos con pensamientos hegemónicos como la iglesia católica, otros con pretensiones económicas desde las terapias y otros con objetivos de empresas montadas sobre juicios de mala praxis”, explicó Marta Milessi, a lo que también se suma los posibles intereses de familiares por herencias.

En este marco, se puede decir que las personas sí tienen derecho a expresar su voluntad de morir dignamente, al menos en la provincia de Río Negro.

Después de todo, es lo único que importa en esos momentos tan duros en la vida de las personas: la posibilidad de poder optar la manera en que queremos dejar este mundo.

Es una situación sumamente compleja, ya que tanto los familiares que tienen a una persona en una situación limite como la persona misma, sienten la necesidad y el deseo de querer vivir mucho más tiempo pero saben, y son conscientes, que el estado de permanencia al que serán sometidos sólo les va a traer dolor y sufrimiento, por eso pueden optar por morir dignamente.