jueves, 11 de junio de 2009

Por María Eugenia Mauna
Pintora local

María “Piti” Suárez: “De concientizar también se trata el arte”



Según la real academia, el ser artista implica ejercitar alguna de las tantas bellas artes y es lo que Maria Suárez viene realizando desde hace ya más de diez años, asombrando a la Comarca Viedma y Patagones con sus pinturas y creando conciencia en la sociedad respecto de diversos temas que afectan a la misma y que Maria reproduce con sus obras de arte.

////////

Maria Suárez, más conocida en la Comarca como “Piti” nació en Capital Federal, vivió durante un largo lapso en La Matanza, provincia de Buenos Aires, hasta que su familia decidió trasladarse a Mar Del Plata donde paso su adolescencia.

“En mi casa siempre se decía: ‘hasta la adolescencia en casa, luego cada uno hacer su vida’, y así fue como se mudó a Buenos Aires donde no se llevaba muy bien con el ritmo de “la gran ciudad”. Más adelante junto a su bolso emprende nuevamente un camino en busca de un lugar mucho más tranquilo y así fue como una hermana la invitó a conocer Viedma. Luego de largos viajes decidó instalarse en la capital rionegrina “enamorada de la paz y sobre todo del bello río Negro”.

Huilliches: ¿Cómo nace el arte de la pintura en vos?

Piti: Empecé con la pintura de grande; hice varias carreras y las abandone, carreras como psicopedagogía en el C.U.R.Z.A. No me iba mal, pero había algo que no me llenaba, me sentía incompleta. Unos años más tarde me recibí en Magisterio en Artes Visuales y en el profesorado en escultura, en la Escuela de Arte Alcides Biagetti de Carmen de Patagones.

H: ¿Cómo fue ese camino?

Piti: En un primer momento estudié diseño pero me di cuenta que no era lo mío, sentía que había algo más. Siempre cuento que fue muy insólita mi llegada a la escuela de Arte ya que entre y no conocía a nadie; en realidad nadie de mi entorno estaba ligado con el arte, yo sola me metí en ese terreno. Es más, no se cuándo me inscribí a la carrera ni porque empezó todo, pero recuerdo que era una etapa bastante difícil en mi vida por problemas personales que me tenían bastante mal y encontré en el arte una tabla q me mantenía flotando en este gran océano.

H: Pero la pulsión del artista siempre estuvo dentro tuyo ¿Cuándo te diste cuenta de eso?

P: Cuando empezó toda la movida artística y me involucre en ella, algo en mi memoria resonó y comencé a recordar que de chica me encantaban los dibujos. Es más, en los grupos de estudio yo era siempre la encargada de hacer las láminas pero de eso me di cuenta con el tiempo. En un principio no tenía muy en claro qué quería hacer pero cuando tuve la posibilidad, elegí hacer lo que realmente me gustaba, e incluso tuve propuestas de trabajo muy buenas económicamente, pero no me bancaba la idea de permanecer encerrada miles de horas sentada frente a la computadora.

H: ¿Cuáles han sido tus presentaciones en la sociedad?

P: Siempre tengo una activa participación en muestras colectivas de diversos tipos. Durante varios años me he inclinado por participar en distintos proyectos relacionados con la concientización y prevención social en cuanto a problemáticas sociales. Hice, por ejemplo, unas muy lindas experiencias con el grupo de salud mental, con el grupo de violencia familiar y después con trabajadoras sexuales. Los talleres estaban orientados con trabajos muy generales, en donde se trabajaba desde distintos enfoques ya sean desde dibujos, fotos, pinturas y de más. Creo que desde el arte también se puede crear conciencia en un monto de aspectos; es una manera de comprometerse con la sociedad. Ultimamente estoy trabajando con figuras de nenes y la actual problemática social que pretende bajar la imputabilidad de los niños lo cual me parece aberrante que la idea este circulando en la sociedad, y que vecinos o gente que conozco apoyen la idea de matar a criaturas que solo son producto de una mala organización social.

La Salamandra, lugar de trabajo y encuentros

Ubicada en la vieja fábrica, debajo del viejo puente ferrocarretero que une Carmen de Patagones con Viedma, La Salamandra permite que se lleve a cabo el sueño de muchos jóvenes artistas de la Comarca que ansiaban un punto de encuentro y un espacio dedicado a la producción y realización de nuevas actividades relacionadas con la cultura y el arte.


Luego de limpiar y rehabilitar el lugar, este espacio se transformó para Piti y otros como ella en un “oasis creativo”.


“Solo nos queda poder instalar los baños para poder utilizar el lugar y ofrecer distintos talleres artísticos a la comunidad”, dijo María y agregó que “es un muy lindo lugar; seria importantísimo instalar rápido los baños para poder ofrecerle a los chicos un lugar de encuentro y en donde puedan realizar actividades y que lo tomen como propio sin tener que andar en las calles dando vueltas solos sin contención”.

“Desde el arte también se puede crear conciencia en un montón de aspectos, es una manera de comprometerse con la sociedad”.

miércoles, 3 de junio de 2009


Por Lorena Suárez

El riesgo de perder la memoria colectiva

Patrimonio Histórico: el dilema entre la preservación y las réplicas

Patagones, gracias a la perseverancia de los vecinos tradicionalistas, ha logrado mantener los edificios más antiguos y convertirlos en parte viviente de la historia. Viedma sin embargo perdió casi todas sus construcciones y hoy intenta recuperar lo poco que quedó en pié.

La demolición de parte del mítico edificio Bar Arte y las gestiones por recuperar las pocas construcciones antiguas en la vecina ciudad de Viedma, surgen como disparador del debate sobre la preservación de los espacios históricos que se sostienen en dos ciudades que fueran fundadas al mismo tiempo.

Mientras Viedma, con la vorágine del crecimiento y la modernidad, fue perdiendo poco a poco los edificios con historia que hoy intenta recuperar, Carmen de Patagones y su población más tradicionalista hizo de la historia y sus ancestros un estandarte que a más de 182 años las nuevas generaciones pueden disfrutar.

Si bien hay una gestión política en Carmen de Patagones que vela por la preservación de estos monumentos históricos, es cierto también que antes que existiera un área dedicada a esto, hubo vecinos que se preocuparon por la no extinción de estos lugares que en otra época fueron el puerto más importante de la Patagonia y hoy conforman el Poblado Histórico Nacional.

El trabajo para la preservación

La arquitecta Mónica Herrero, directora de Patrimonio Histórico de Patagones, en diálogo con Huilliches hizo un repaso por la importancia de las gestiones políticas en materia de Patrimonio, pero también se refirió al valor y la luz de los vecinos que defendieron a capa y espada los íconos de la historia maragata.

“La gente de Patagones hizo comisiones en algunos momentos para comprar edificios y evitar que sean devastados, y luego los donaban a la municipalidad o al museo. Emma Nozzi fue una de ellas, que formaba grupos de vecinos que tomaron la decisión de preservar estos espacios, para que pueda quedar como un bien de la comunidad”, explicó la funcionaria.

Además contó que “por la torre del Fuerte, fue la comunidad la que dijo ‘no’, cuando Roca manda a derrumbar el antiguo fuerte del Carmen. Los habitantes dijeron ‘no, guardemos algo’. Por suerte, el pueblo de Patagones en determinados momentos de su historia tuvo esa fortaleza de poder guardar, de otro modo hoy no sabríamos que ahí estaba el fuerte, quien nos iba a contar que ahí había estaba ese monumento; o si en el Cerro de la Caballada se hubiera hecho un barrio residencial, nadie podría haber subido para saber que desde allí hubo una gesta popular, porque no es el monolito lo que se declara, es el ámbito”.

¿Preservar o reconstruir?

A partir de la demolición de parte del edificio de Bar Arte, en el cual se construye una importante hostería, vecinos tradicionalistas abrieron la polémica a partir del permiso que la Municipalidad dio para poder reconstruir, alegando que nunca será lo mismo a pesar de replicar la fachada.

En este sentido, le consultamos a Mónica Herrero sobre la importancia de preservar los edificios a lo que nos manifestó que “antes la gente creía que en la propiedad privada podía hacer lo que quería pero ahora ya tiene conciencia, porque un bien como el Poblado Histórico está; hay una conciencia social con la Historia nacional, que hoy no se penaliza en nuestra justicia”.

“Vos estás deteriorando un bien que no es tu propiedad privada; cuando ya hay un interés nacional sobre eso, estás deteriorando un bien que no van a poder ver las generaciones futuras, que no van a saber sobre ese fragmento de la historia”, enfatizó.
Respecto de la diferencia entre la réplica y la preservación, la funcionaria explicó que “eso es lo que uno se tiene que preguntar día a día y es muy complejo el tema, porque obviamente a nadie le cabe dudas hoy que hay que mantener la torre del fuerte, el cerro de la caballada y otros íconos que hacen a la historia, pero en el caso del poblado, hay una cantidad de edificaciones que son de responsabilidad nacional, pero son propiedades privadas”.

“En el caso del antiguo Bar Arte es un caso paradigmático, porque era una propiedad privada en un sector relevante que es la manzana que mantenía la tipología original y que existió el deseo de un privado que le hace mucho bien a la comunidad, porque es una inversión importante”, explicó.

Y agregó que “el patrimonio sirve para la concientización de la identidad local, pero también es un bien cultural”, y que “si bien es importante que sea vendido y utilizado turísticamente, también es importante para que deje un capital para la comunidad.

Pero es muy complejo manejarte entre el bien privado. A esto si le agregas que es un aporte turístico en el poblado histórico… entonces, en este caso, se concedió determinados beneficios para que se demuela la vivienda al lado”.

Al ser consultada por las diferencias entre reconstruir y preservar, la arquitecta Herrero dijo que “nunca reconstruir exactamente es lo mismo que preservar, porque por más cuidadoso que seas, se pierde el espíritu de la construcción. De todas maneras es mejor que se reconstruya fidedignamente, como pasó con el museo porque era insalvable y es lo que esperamos que suceda con el ex Bar Arte”.

Finalizando, puntualizó que “lo importante es mantener los edificios en su estado original, pero en muchos casos nos juega en contra la inversión, como fue este caso, donde la estructura que hay que hacer para sostener lo que está endeble es mucho más costoso que la reconstrucción”.

Normativa que protege el Patrimonio maragato

Desde hace varias décadas el pueblo maragato, el gobierno local y distintos organismos e instituciones nacionales y provinciales han llevado múltiples acciones orientadas a la documentación, valorización, protección y conservación de sus valores arquitectónicos y urbanístico y en este aspecto hay una amplia normativa vigente en todos los niveles del estado:
- Decreto del Poder Ejecutivo provincial Nº 2141/86
- Decreto del poder Ejecutivo Provincial Nº 8578/86
- Ordenanza Municipal Nº 1571/87 de preservación
- Decreto Nº 887/02 del Poder Ejecutivo Municipal
- Ordenanza Municipal Nº 60/03
- Resolución Nº Resolución Nº 30/03 de la Secretaría de Turismo y Deporte bonaerense
- Decreto Nº 401/ 03 del poder Ejecutivo Nacional, que declara bien de “Interés Histórico Nacional” en calidad de “poblado histórico”.

domingo, 15 de marzo de 2009

Y dale con las preguntitas…

Siempre es lo mismo: cada año, desde principio de febrero y hasta bien entrado abril, el tema ineludible en Carmen de Patagones es la Fiesta del 7 de Marzo.
“¿Cuándo empieza? ¿Cuánto cobran la entrada? ¿Quién viene? ¿Quién la organiza?. Siempre lo mismo, siempre las mismas preguntas y discusiones en una sociedad que tampoco muta demasiado.
La información obvia, repetida y tamizada una y otra vez por los medios, se repite año a año: cuando empieza, cuanto cobran, quien viene o quien la organiza.
Nosotros, Huilliches, le proponemos cambiar, un poquito nomás…
¿Qué le parece si miramos desde otro lugar y cambiamos las preguntas?
Nos podríamos preguntar, por ejemplo, cómo se mide el éxito de una fiesta. O cuáles son los parámetros que rigen una fiesta popular o tradicional.
Son todas preguntas que desembocan en una y que, vale decirlo, pocas veces se ha hecho y que inclusive hasta el momento no tiene una respuesta exacta, o por lo menos concreta: ¿Cuál es la fiesta que quiere la gente, la comunidad, nosotros…?
Con el correr de los años, la celebración de la histórica gesta de 1827 ha mutado, y mucho. La gente ha acompañado esos cambios, pero como un participe necesario y no como un actor fundamental, por muchos y diversos motivos pero tal vez el más importante sea que, con el tiempo, la fiesta que celebraba aquella gesta se ha convertido en otra cosa, y en honor de la verdad no sabemos muy bien en que…
A nosotros, desde Huilliches, nos surgió la pregunta al revés: si la Fiesta del 7 de Marzo es un hecho sociocultural ¿cuál es realmente el significado socio cultural de nuestra fiesta? ¿Qué sectores representa genuinamente y cuales otros expulsa o no tiene en cuenta? La gente, la comunidad, nosotros… ¿consideramos la Fiesta como una celebración de aquella Gesta histórica o sólo como una semana de color, música, feria y comidas?. ¿Qué lugar ocupa nuestra historia, nuestra tradición, nuestra identidad?.
Preguntas, claro. Partimos siempre de las preguntas, porque no se trata de nuestras respuestas sino de pensar juntos, y de la diversidad de respuestas que, de tenerse en cuenta, podrían marca un camino.
Nada de verdades reveladas, sólo preguntas. Las nuestras y las suyas, como una forma de pensar juntos, que no es poco en estos tiempos.


Posdata: Este es nuestro segundo año en la calle y no es poco, por lo menos para nosotros. Seguros de no ser todo lo masivos que quisiéramos pero convencidos de pensar y escribir cada tema haciendo honor de un oficio que el maestro Luis Pita definió como “el más hermoso del mundo”, salimos a la calle con nueva impresión, nuevo diseño y las ganas y el compromiso de siempre. Gracias por estar, este año y los que vendrán.

¿Un pueblo en extinción? - Stroeder: esperanza, impotencia y desconsuelo




Por Alejandro Azaroff


Gente que deja sus tierras y se va; otros que eligen pelear como pueden y se refugian en un anhelo de cambio para no verse obligado a partir del pueblo que los vio nacer.
Estos son algunos de los contrastes que manifiestan la inseguridad respecto a su futuro de los habitantes de la localidad de Stroeder, una localidad ubicada en el centro del partido de Patagones; los que se van y los que se quedan a pelearla para que el pueblo subsista ante la falta de lluvia en la región, que lleva varios meses.

Stroeder se ubica sobre el kilómetro 881 de la Ruta Nacional Nº 3. Es un pueblo que surgió a través de un visionario alemán llamado Hugo Stroeder, quien formó la colonia donde se emplazó la primera estación de ferrocarril de la Patagonia, un 11 de noviembre de 1913. Esta estación le dio al pueblo el sentido de su existencia, aunque el primer tren llegó a la localidad el 27 de octubre del mismo año.
En 1963 el Gobierno Nacional mandó a construir una planta de almacenamiento para depositar la gran producción que se cultivaba en los campos de la zona, convirtiéndose Stroeder en la planta de silos más austral del país por mucho tiempo.
Todos esos años en los que la localidad fue acompañada de proyectos de vida concretos y en pleno desarrollo junto a estructuras que enriquecían a la población y permitieron soñar con el crecimiento fueron pasando lentamente, y Stroeder, una de las zonas más importante para la producción triguera de la región, fue perdiendo protagonismo.
En la actualidad es, junto al norte del país, una de las zonas más castigadas por el clima y la sequía, lo que hace pensar a sus habitantes cómo seguir viviendo en la localidad.

Cómo se vive en Stroeder

Vivir en Stroeder hoy se ha tornado en una gran incertidumbre; muchos productores decidieron vender sus tierras y partir en busca de nuevos horizontes. Otros hicieron lo mismo con sus viviendas, y la mayoría de los que aun no se fueron especulan con hacerlo en cualquier momento.
Gabriel Ferrari, veterinario oriundo de Stroeder, eligió irse hace unos años pero volvió desde Santa Cruz a su pueblo natal. En una nota publicada por la agencia Noticias Argentinas, contó que “cuando pienso en el futuro me invade el desconsuelo. Hace cinco años pudimos regresar y me ha ido bien, no me quejo. Lo que me pone mal es pensar que tal vez tenga que irme otra vez de mi pueblo”, y aseguró que Stroeder tiene una “sucursal” en Ushuaia donde debe haber más de 50 o 60 personas oriundas de la localidad que decidieron cambiar el campo por el frío.

Apostar al lugar

La contracara de quienes emigran son aquellas personas que decidieron vivir en la localidad manteniendo sus fuentes de trabajo, con los altibajos que se generan por el desconcierto de la gente. Los habitantes dicen que el campo es la fuente de vida del pueblo y esperan por las lluvias que, según ellos, mejoraran la situación.
Juan es un carnicero que desde hace 20 años tiene su negocio en uno de los barrios más alejados del centro. Junto a Carmen, su esposa a quien todos conocen por “Chocha”, contaron su experiencia de vida en un pueblo al que algunos consideran en desaparición.
“Si hiciesen el proyecto de riego del que se viene hablando hace rato, Stroeder se va para arriba”, afirmó con la esperanza puesta en esa obra y confiando íntimamente en que todo va a salir adelante.
Carmen también se muestra esperanzada, aunque un poco más frustrada por la realidad que les toca vivir a todos los habitantes de la localidad y del partido, porque la situación de Stroeder es una cuestión que se extiende a la mayoría de los pueblos de Patagones.
La pareja inseparable trabaja muy bien en su mercado, ya que a través de los años supieron cosechar esos buenos clientes que siempre vuelven a comprar.
“Vender se vende; hay días en los que se trabaja bien y hay días que no, pero cuando llueve empieza el movimiento en el pueblo, porque acá todo gira en torno al campo”, contó Juan.
El y Carmen, pensando en el día de su jubilación y en lo que pueda pasar en el caso de tener que vivir sólo con el dinero del mercado, decidieron construir un departamento en el patio para alquilarlo y contar con otros ingresos. Como una paradoja, en un pueblo donde muchos quieren irse, otros apuestan por quedarse y confían en la llegada de personas que pretendan alquilar su departamento para vivir en la localidad.
Porque, aunque parezca mentira, en Stroeder hay gente que busca un sitio donde vivir.


Jóvenes de pueblo

Otra de las consecuencias de vivir en una localidad como Stroeder, es ser joven y no tener un lugar para divertirse. Los más grandes, quienes tienen la posibilidad, viajan a los puntos más cercanos -Pedro Luro, Villalonga o Viedma- en busca de boliches bailables. Quienes no pueden acceder a esa alternativa se conforman con charlar en la plaza y recorrer los bares del pueblo para matar el tiempo y el aburrimiento.
Diego, un adolescente de quince años, opinó que vivir en Stroeder “es un embole” porque no hay buenos lugares donde los jóvenes puedan salir a disfrutar de la noche. Contó que los fines de semana se juntan en la plaza con sus amigos a charlar y después van a una confitería, la cual se llena de chicos dejando al lugar sin espacio.
“Muchos esperan que el pueblo levante por el tan esperado proyecto de riego, pero no creo que se concrete. Stroeder se va a convertir en un desierto”, concluyó Diego.

Tradición o consumismo, esa es la cuestión - ¿Cuál es el significado sociocultural de la Fiesta del 7 de Marzo?



Desde sus inicios, la conmemoración de la Gesta del 7 de Marzo despertó un sinnúmero de intereses que, indefectiblemente, con el tiempo han mutado. Es común escuchar que de no haber sido por aquella Gesta, hoy “seríamos todos brasileños”.
Ahora, con este breve contexto histórico ignorado por los historiadores renombrados, bien vale preguntarse, ¿Qué importancia guarda aquella gesta, o su conmemoración en la sociedad de hoy?.


Por Rolando Arrizabalaga

Ya a principios del siglo XIX, los medios de la época hablan de tertulias conmemorativas de la Gesta del 7 de Marzo de 1827. Al parecer, la comunidad maragata celebraba aquel hecho histórico y patriótico con un Tedeum en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen y luego participaban de actividades populares como carreras de cuadreras, desfile de carrozas o espectáculos en el club Social.
Desde entonces a la fecha, lo que posteriormente dio en llamarse como Fiesta del 7 de Marzo y que hoy a alcanzado el reconocimiento provincial, ha pasado por diversas etapas: una fiesta de “puertas abiertas” en la plaza 7 de Marzo con espectáculos gratuitos y un especial énfasis en el tradicionalismo, el traslado a la plaza Villarino con una incipiente apertura al aspecto comercial, privatizaciones que dejaron más dudas que respuestas, la creación de una Asociación Organizadora de la Fiesta que desde 1996, con altibajos, se encargó de llevar adelante el evento y la presente edición, una suerte de híbrido organizativo entre el municipio y la Asociación Organizadora al compás de un fuerte trasfondo político.
Esta breve reseña es importante de tener en cuenta para ver los distintos procesos que ha sufrido la fiesta y como la misma ha mutado de aquel acto cuasi íntimo donde la llegada de un artista de renombre para la época era una rareza, a esta mega fiesta donde la gente espera ansiosamente la llegada de los artistas, pero también de los puestos gastronómicos y comerciales que poco a poco han hecho retroceder a los llamados “matreros”, por ejemplo, a fuerza de ofertas
Y a esta altura podríamos preguntarnos: ¿la gente rechaza estas propuestas y pide a gritos elementos tradicionales relacionados con el criollaje o la historia? En honor a la verdad pareciera que no, sino todo lo contrario.
Preguntémonos otra cosa entonces: para la sociedad de Patagones, la Gesta del 7 de Marzo, ¿es aquella Gesta o es esta Fiesta?.

¿Qué sabemos de esta fiesta que conmemora aquella Gesta?


La Fiesta del 7 de Marzo es un hecho sociocultural ineludible, seguramente el más importante de la región, que reúne miles de personas cada año y en realidad, de esas miles de personas, son pocas las que conocen siquiera el porque de la fiesta, y mucho menos aquella Gesta de 1827.
Nora Brunand es egresada de la carrera de Gestión Cultural, y en ediciones pasadas llevó adelante junto a una compañera una encuesta. “Después de la encuesta hicimos dos años de investigación histórica; dentro del curso había gente de las distintas comisiones organizadoras y desde lo técnico nunca se pudo abordar el tema. Ahí dijimos: ‘vamos a hacer un análisis’.
La encuesta se hizo sobre unas 700 personas e incluyó al intendente. Las preguntas eran muy sencillas: que se conmemoraba, si la batalla o la fundación de Carmen de Patagones y que personajes recordaban de esa gesta. Sobre la primera pregunta las respuestas fueron sorprendentes: mientras que para los mayores había una noción de la Gesta, para los jóvenes el hecho en sí, era la fiesta en la plaza y en la segunda pregunta, según la clase social o la edad, había un perfil y se mencionaba a Olivera, Bynon y el gaucho Molina.
Y tal vez la última pregunta de la encuesta de un pié para empezar a comprender esto: se preguntaba si estaba de acuerdo con que el 7 de marzo forme parte del currículo de las escuelas, porque vale resaltar que hoy los docentes tratan el tema a voluntad.
“Desde los 40 para arriba –explica Nora- tienen más conciencia de la Gesta; en los jóvenes no es así. El chico va a la plaza porque en la plaza hay algo. No se le inculco el sentido histórico; los valores que primaron en esa gesta de lealtad de transparencia de cooperación, de solidaridad de compromiso y de coraje, eso esta vigente hasta hoy y sobre esos valores son sobre los que tenemos que trabajar dentro de los jóvenes en nuestra comunidad para aquellos encuentren el sentido de esta gesta”.

¿Una fiesta vacía de contenido?

Los tradicionalistas, aquellos que vivieron las diferentes fiestas y participaron de las comisiones organizadoras, sostienen que a la fiesta se la ha vaciado de contenido.
Según este punto de vista, la creación del Club Hípico y Tradicionalista Fuerte del Carmen, a mediados de los 70’, y su injerencia en la organización de la Fiesta marcó un sentido. Luego, la fiesta fue creciendo y el quiebre vino con las tercerizaciones a mediados de los 90’. Con la creación de la Asociación Organizadora de la Fiesta del 7 de Marzo y con la mochila de lo económico encima ante la necesidad de facturar para hacer la fiesta, visto el escaso apoyo provincial y municipal, la fiesta tomó un nuevo rumbo, nuevas dimensiones y, claro, nuevo sentido.
Según los tradicionalistas, la fiesta se había transformado en algo donde todo tenía precio pero no había contenido.
Desde la Asociación por su parte, el punto de vista es otro. En la memoria de la última edición, la del año 2008, se menciona la crítica al carácter comercial de la Fiesta, y se explica: “Nosotros no tenemos culpa de que comerciantes, artesanos y matreros de todo el país quieran venir a invertir en este gran evento. Son ellos y los vecinos de la Comarca lo que hacen el hecho social más importante de la Patagonia. ¿Y porque es el mas importante?: no es subsidiado, es genuino, porque fiesta con plata se hace en cualquier lado del país, aquí se hace con el esfuerzo de nuestros vecinos, producto de la AUTOGESTION de una comarca que años tras año acompaña en la propuesta”.
Dos puntos de vista, dos formas de ver el evento, que hacen a la misma discusión: ¿Cuál es la fiesta que queremos?

Pan y circo, o tradición… o ambas cosas

Para algunos vecinos, que conocen la conocen desde el principio y desde sus entrañas, la Fiesta reemplaza al carnaval, tomándola como una continuidad del periodo de celebración del ser humano donde la gente va a juntarse con otra gente, y allí empieza a tomar ese sentido. A grandes luces, se puede decir que no importa que fiesta se haga; la gente acudirá igual, pero esta edición es coyuntural para sumar algunos datos importantes: esta edición, de carácter gratuito y abierto con hincapié en lo histórico y con espectáculos musicales de tercera línea en comparación a los presentados por el escenario Emma Nozzi durante una década, en contraposición a una fiesta donde se cobra entrada y se proponen espectáculos de primer nivel, será la medida para conocer un poco más cual es la fiesta que quiere la gente o, yendo más lejos aún, que le interesa de cada cosa: si el llamado “pan y circo” o una vuelta a la tradición, o un resumen de ambas cosas.


¿Qué pasó aquel 7 de Marzo de 1827?

A pesar de que la fecha insigne es el 7 de Marzo, en realidad este día es cuando se conmemora el final de aquella gesta heroica que comenzó en la madrugada del 28 de febrero de 1827. Ese día comenzó a escribirse una página de nuestra soberanía pocas veces reconocida por los historiadores nacionales.
Entre 1825 y 1827 la República Argentina sostuvo una guerra con el entonces Imperio de Brasil donde nuestro país debía enfrentar a un imperio marítimo sin naves de guerra. La decisión entonces fue artillar barcos mercantes y otorgar patentes de corsos para hacer frente al imperio brasileño. El bloqueo del puerto de Buenos Aires por la escuadra brasileña trasladó el centro de operaciones a la Ensenada de Barragán y finalmente a Patagones, que para 1827 constituirá el único puerto seguro de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Hasta este rincón del mundo llegó una flota comandada por el capitán James Shepherd aquel 28 de febrero de 1827. Fue a partir de entonces donde una verdadera patriada llevada adelante por una milicia popular que incluyó a militares, gauchas, negros libertos y hasta las mujeres del fuerte del Carmen rechazó a los invasores. De aquella Gesta heroica quedaron como símbolos dos banderas tomadas a los invasores que hoy pueden ser vistas en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen. Por eso cada 7 de Marzo el pueblo de Patagones conmemora aquella gloriosa fecha tan cara a la independencia de la Patagonia.



El carácter histórico de la Gesta del 7 de Marzo está marcado en el inconciente de los maragatos. Está presente, más allá de cualquier cosa por referencias indirectas o interés concreto. Pero hay algo que, a lo largo de los años se ha mantenido como un presupuesto en el inconsciente colectivo: si la defensa del fuerte hubiese fracasado, este territorio sería brasileño.
Jorge bustos, licenciado en Historia y director del museo histórico regional Emma Nozzi, explica este tema en forma clara y concisa:

- Hay una frase común: “Si no hubiese existido la gesta seríamos todos brasileros”. ¿Es tan así?

-
No, no, no…hay documentación importante que a uno le permite valorar la Gesta adecuadamente. En principio, en el contexto general de la guerra con el Brasil, fue muy importante esto porque produjo consecuencias muy duras en el frente interno brasileño. Fue muy serio el tema de Patagones, sino uno no se explicaría porque meses mas tarde se programo la segunda invasión. El rol de Patagones como puerto de corsarios en la guerra con el Brasil fue decisivo; pero además fue muy importante desde el punto de vista militar que las provincias unidas tuvieran la seguridad que no se les iba a armar un frente desde el sur con las tribus pampeano patagónicas. El temor era que los brasileños desembarcaran en “la bahía Blanca” o en Patagones para desde aquí sublevar a las tribus. Y es esto lo que sucede con la presencia de Molina, que lo manda Rauch. No hay otra cosa que explique el envío de estas personas. No se trataba de un refuerzo militar, tenían otra misión que era el día después: asegurarse de contrarestar en las tolderías la diplomacia brasileña. Claro está que las instrucciones, y esto choca con las instrucciones concretas que tenía James Sheperd, parece ser, de acuerdo a las instrucciones que le da el almirante Pinto Guedes, que pasan por la destrucción total de Patagones. Y no aparecen en estas instrucciones que se establecieran aca, y que hicieran esas tareas. Entre las instrucciones que traía Sheperd no incluia el quedarse acá. Era arrasar absolutamente todo y retirarse. Si había otra instrucción mas es algo desconocido.

Cambios reales - La clase media desmoronada y olvidada



Por Maria Eugenia Mauna


Durante los últimos diez años, la economía argentina sufrio un importantísimo deterioro, hasta el punto de re delimitar lo que en algún momento fueron las clases sociales: alta-media-baja.

Hoy existen más de una subdivisión en cada una de estas clases, pero mas allá de los grandes estudios que desbordan las librerías acerca de “los nuevos pobres” es simplemente indignante llevarlo a la realidad, y darnos cuenta que las mismas personas que hace diez años en la república argentina tenían acceso a una vida “normal”, hoy no llegan a obtener los requisitos mínimos para la obtención de la canasta básica que superan los 1000 pesos mensuales y menos en planificar construir el sueño de toda familia: el hogar, la vivienda propia.
La magnitud de la indigencia y la pobreza es el nuevo dato de la realidad social argentina. Una gran parte de los más de 20 millones de pobres provienen de la extendida clase media que en los últimos años se fue quedando sin empleo, o simplemente pasó a desempeñarse en las ya famosas "changas".
Lentamente, estas familias fueron consumiendo todo o gran parte de su capital o patrimonio anterior pero siguen perteneciendo a la clase media, más por su pasado que por su presente incierto.
Al compás de las sucesivas crisis económicas, fueron surgiendo nuevos conflictos que tuvieron como tristes protagonistas a los antiguos integrantes de la clase media quienes, ante la imposibilidad de tener su espacio propio, optaron por usurpar terrenos.
Son los nuevos pobres los que hoy usurpan tierras para poder cumplir con su sueño de la casa propia sin tener que dejar de vivir para adquirirla.
En Viedma hechos como estos se dieron a lo largo de los años pero actualmente se ha acentuado como forma de protesta por falta de alquileres o abusos por parte de los dueños de los inmuebles en cuanto al incremento ilimitado del costo mensual de la vivienda.
La última toma de terrenos en la capital rionegrina se encuentra en el barrio Santa Clara.
Al acercarnos y hablar con Javier Zapata, delegado elegido por los propios compañeros de toma, nos comentó que algunos se organizaron en grupos y otros, por la casualidad y la necesidad de obtener un terreno, se fueron acercando en busca de una solución.
Zapata contó que la toma comenzó el 18 de febrero y agregó que “fue una manera de reclamar por la falta de alquileres y lo mucho que se aprovechan los dueños de las casas, dado que no existe un ente que regule los precios de los alquileres”.
En un comienzo fueron aproximadamente 400 las familias que se acercaron a ocupar estas tierras, que en su gran mayoría son fiscales y otras privadas.
Sin embargo, actualmente existen unas 200 familias en condiciones de usurpación.
“Por distintos motivos se fueron alejando algunas de las familias; mucho apriete por parte de los jefes de trabajo” comentó y agregó “hasta gente del BORA (brigada antimotines de la policía rionegrina) había tomando tierras con nosotros pero tanto por cuestiones políticas como de trabajo se tuvieron que ir”.
Por otra parte Javier Zapata junto a Ana, otra de las que comparte las misma situación que el resto de las familias, explicaron que “la mayoría de los que estamos hoy usurpando somos gente trabajadora que cumplimos con la sociedad, pero no tenemos la posibilidad de adquirir un terreno para la construcción de nuestra vivienda, dada las malas condiciones de trabajo, los sueldos bajísimos y los alquileres inalcanzables”.
Por su parte Javier nos contó acerca de su situación personal: es empleado de educación y el resto del día completa las horas haciendo diversas “changas”. Actualmente paga un alquiler de 900 pesos, y en marzo se le incrementaría hasta los 1.200. En este sentido explicó que “mi situación es similar a la de muchas familias, y se torna insostenible, porque yo tengo dos hijos, una nena de 7 años y un nene de 12, ambos en edad escolar, y la situación se hace cada vez mas difícil, por que además de pagar las cuentas uno tiene que comer y vestirse, sobre todo a mis hijos”.
La situación de Javier Zapata es similar a la gran mayoría de las familias que hoy se encuentran ocupando tierras ajenas, tanto en el barrio Santa Clara como en barrio 30 de Marzo el cual se fundó en el 2008 cuando más de 200 familias que no podían pagar los excesivos alquileres comenzaron a movilizarse hacia ese sector del barrio Mi Bandera para ocupar terrenos fiscales y de esa manera luchar para que desde la Municipalidad le otorguen la tenencia de las tierras y comenzar de a poco a construir su tan deseada casa.