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jueves, 27 de noviembre de 2008

El guindado con gancho, una de las leyendas maragatas


Por Rolando Arrizabalaga


Dicen que es una bebida que enamora haciéndoles perder el sentido a los hombres y sobre ella reposan varias historias de encanto, amor y reconciliación. Aún hoy sigue siendo para la sociedad histórica maragata la bebida del romance.


Por las calles de Patagones aún circula una leyenda alimentada desde los días de la fundación del Fuerte: el guindado con gancho. Carmen de Patagones fue fuerte, puerto y centro comercial activo, y vio llegar a sus playas a numerosos hombres. Soldados, marinos y hombres de negocios recalaban en Patagones y tomaban contacto con la sociedad maragata, la cual, luego de analizarles el origen, los agasajaba con cenas y tertulias que eran excelentes oportunidades para contactarlos con las jóvenes casaderas.

En aquellos tiempos Patagones era el último lugar del mundo, a un paso del desierto y con infinidad de peligros como los inminentes malones.

Esto, sumado a la falta de mujeres, no hacía de Patagones precisamente un lugar en el que los hombres quisieran anclar sus vidas y elegirlo como destino final.

Por eso es que las mujeres descubrieron un nuevo artilugio: el guindado con gancho.

"Dicen que es una bebida que enamora haciéndoles perder el sentido a los hombres, afincándolos en el pueblo, terminando con su afán de navegar distancias. Dicen que es una herencia africana, tan vieja como el mundo". Así describía Guillermo Raynal al guindado con gancho.

Aún hoy se puede hablar con viejas maragatas que con sonrisas pícaras y silencios que lo dicen todo mencionan la leyenda que, como veremos más adelante, no parece tal.

Existía en aquellos tiempos una gran contradicción que consistía en el deseo de los hombres de quedarse y el deseo de las mujeres por irse.

Entonces las mujeres maragatas, luego de elegir a su hombre, le convidaban un guindado preparado por sus propias manos que previamente había pasado por las manos y el conjuro de alguna negra maragata que, sabia y reservada, aseguraba la permanencia del hombre elegido.

Doña Feliciana Torres y el guindado

El 28 de abril de 1855 llegó al puerto de El Carmen la goleta "Exploradora", proveniente de las colonias del Chubut y a bordo se destacaba la imagen de una hermosísima mujer de unos treinta años, Doña Feliciana Torres.

Volvía al fuerte para obtener el perdón de su esposo, Don Santos Avila, al cual había abandonado unos meses antes para irse en compañía de unos reseros.

Esta buena mujer no gozaba de buena reputación y se la tildaba de pervertida, poco amiga del hogar y siempre dispuesta a la juerga.

Como detalle hay que decir que no era la primera vez que se fugaba del poder de su esposo. La llegada de la mujer produjo un revuelo comunal y las autoridades se abocaron a intentar solucionarlo.

Esa misma tarde se reunieron y estuvieron de acuerdo en considerar que "la presencia de tal mujer iba a escandalizar a la sociedad de Patagones, como era natural en un pueblo pequeño, que convenía proceder a su arresto y levantarle una información sumaria para que fuese trasladada a Buenos Aires, junto con sus cómplices, en el primer buque, a disposición del Juez del Crimen". (1)

Lo resuelto se ejecutó de inmediato y Doña Feliciana desde la goleta donde esperaba el perdón de su marido pasó sin escalas a un calabozo del fuerte.

Parece que Don Santos no quería saber nada y se alegró con esta noticia. Pero luego de mucho deliberar, el juez decidió que Doña Feliciana Torres quedara en libertad. Se le buscaría una casa de familia lejos de Patagones para que se corrija y no escandalice.

Al oír esto Don Santos Avila no se mostró muy satisfecho y le confesó al juez: "Yo creía que podía vivir conmigo, no me abandonará más, estoy seguro. La mujer del negro La Patria me ha dado un guindado con gancho que ata al que lo bebe".

Parece que el guindado surtió efecto porque, según dicen las crónicas, Doña Feliciana no abandonó nunca más a su esposo y vivieron unidos por el amor largos y felices años.

A modo de final

La mejor manera de terminar este relato es con unas líneas que pertenecen a Guillermo Raynal: "Las negras sonríen con miradas cómplices, en tanto el guindado exquisito aún hoy sigue ganando adherentes por amor al alcohol o expectativa de romance, y los mozos se preguntan si la magia estuvo en la copa delicadamente servida, en la placidez rojiámbar de la tarde o en la armonía sideral del paisaje sólo quebrada por el metódico y casi sublime graznar de los loros".

(1) Esta declaración consta en un acta del Honorable Concejo Deliberante de Patagones. Un agradecimiento al Museo "Emma Nozzi" y al licenciado Jorge Bustos por el material brindado para esta investigación.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Rock en la Comarca: Más bandas…Más historias para contar


Por María Eugenia Mauna


La historia del rock en la Comarca parece no tener final, aunque se sigue dudando acerca de sus comienzos. Sí se tiene la certeza de quienes fueron las bandas que realmente dejaron sus marcas sobre el público viedmense.
Nación Evasora fue una de una de ellas, imposibles de olvidar.

L
a banda se formó en la época de los ´90, cuando Manuel Espinoza en guitarra, Leandro Oyola en voz y composición de los temas, Noé Castro en bajo, Silvian en guitarra rítmica y Ángel Arias en batería se juntaron con un único fin: hacer música.


En un principio con la formación de este quinteto lograron realizar algunos show, aunque con el tiempo la banda se fue desintegrando y en un primer momento, la que se apartó por problemas personales fue Silvian.


Fue entonces que se integró Daniel Arias, hermano de Ángel, pero poco fue el tiempo que los acompañó por diferencias de organización.


“Daniel estaba acostumbrado hacer sus propias cosas, y la banda ya estaba estructurada de una manera”, comentó Ángel y agregó: “Aunque fue corto su tiempo en la banda, con Daniel tocamos un par de veces y fue muy interesante, porque era algo distinto”.


El segundo en dejar la banda fue Leandro, el entonces encargado de la voz y la composición de las letras, pero su alejamiento no se dio por completo ya que siguió mandando letras desde Buenos Aires, lugar que comenzaba a ser su residencia.


Fue entonces cuando el quinteto se convirtió en trío, para Ángel uno de los mejores momentos de la banda: “Para mí es el número ideal para tocar en una banda; son los integrantes justos para la buena composición”. Y si bien seguían probando cantantes, funcionaban como trío, y de la voz se encargaba Manuel Espinosa.


Nación Evasora, siempre se caracterizó por su estilo de rock alternativo, con influencias de bandas como Red Hot Chili Peppers, Nirvana o Divididos.


Esta banda local que duraría más de diez años, siguiendo con su carrera musical en Buenos Aires, se convirtió en una de las bandas con mayor trayectoria dentro de la capital rionegrina.


Con respecto a las letras, de las cuales estaba encargado Leandro Oyola, tenían ese “toque especial” según nos contó Ángel; eran bastante rebuscadas y encerraban toda la complejidad de la buena composición.


“Eran básicamente surrealistas”, comentó Ángel, y agregó: “Leandro es muy buen compositor, las letras eran totalmente abstractas; había un tema que todo el mundo pensaba que era romántico, porque en una parte decía “una chica muy bonita te mira desde la luna”, pero en realidad el tema surge una noche mirando televisión con Leandro, y era acerca de una nave que había estallado en el espacio y dentro suyo había un maestra; lógicamente estalló todo, y Leandro se imaginaba a los hijos de la mujer mirando la tele como nosotros y diciendo: “Mira ahí va mamá”; en fin, el tema en realidad había nacido de un momento realmente trágico, pero la gente no lo sabía y lo tomaba como un tema súper romántico y lo pedían en todos los recitales”.


Con respecto al nombre -Nación Evasora- Ángel señaló que surgió más bien como una forma de protesta: “Nosotros veíamos que el Estado, en ese momento, evadía a la gente, se evadían las responsabilidades, el estado no le cumplía a la sociedad, por eso el nombre”, y agregó que “era una época en donde todo estaba patas para arriba”.


Ángel Arias estuvo con la banda hasta cerca del año 1995 y para él fue una de las mejores experiencias de su vida. Mientras nos contaba la historia de la banda, todo el tiempo se lo notaba feliz de haberlo vivido y haber formado parte de eso.


Nación Evasora, siguió su carrera en Buenos Aires, con otros integrantes pero el mismo fin. Lograron grabar tres CD; el primer trabajo denominado “Sr.Uno” que contiene temas propios que reflejan cuestiones de las grandes distancias, la soledad y el clima de la Patagonia que los vio crecer. El segundo trabajo fue “Canciones Universales” editado en el año 2002. Más tarde ya radicados totalmente en Buenos Aires y conformado por Federico Falcón (batería), Cristian Ludueña (bajo) y Espinosa (guitarra y voz); con letras de Leandro Oyola la banda graba en el 2004 “Tocaban Rock”, trabajo que marcaría el final de Nación Evasora.


Con toda una historia a cuestas esta banda dejaría marcas imborrables para muchos, ya sean quienes formaron parte de este sueño hecho realidad, como también de aquellos que compartieron noches a puro rock alternativo en nuestra Comarca.


Pero como dijimos en un comienzo de la nota, toda historia tiene un principio y un final. La nuestra parece no acabar y son más las bandas que van resurgiendo a la hora de preguntar sobre quienes marcaron la historia del rock en la Comarca.

sábado, 5 de julio de 2008

Colectividad boliviana: La cultura del trabajo

Dibujo de Julio Martinez
Por María Eugenia Mauna

Nada distingue más a un país que la cultura que lleva en sus entrañas, pero cómo conviven los inmigrantes con una cultura nueva y qué conservan de la suya.

En la capital rionegrina y sus alrededores conviven más de 300 personas de origen boliviano, y el principal motivo de esta inmigración es la búsqueda de un presente y un fututo mejor, tratando de encontrar una estabilidad económica para satisfacer sus necesidades y obtener distintos privilegios que no pudieron obtener trabajando en su país.

Desde Huilliches trataremos de contar ¿Qué pasa cuando un extranjero se desprende de sus raíces para inmigrar a otro lugar totalmente diferente? para ello nos entrevistamos con Julio Martínez, vicepresidente de las colectividades extranjeras y secretario de cultura de la sociedad Inty Boliviano, quien nos explicó que la mayoría de los inmigrantes llegan por necesidad y por la gran posibilidad de trabajo que existió y existe en tierras como las de IDEVI.

“Estas tierras son muy fértiles y cuentan con un sistema de riego privilegiado a comparación de Bolivia, que es una zona de tierras muy áridas imposibles de trabajar. Para nuestra gente estas tierras son un paraíso” explicó Martínez y agregó “si no existieran lugares como IDEVI, los bolivianos no vendrían, ya que no tendrían fuente de trabajo”.

La inmigración boliviana en nuestra zona se comenzó a dar en los años 70. En un primer momento eran sólo peones en las antiguas chacras, ya que sus dueños cansados de explotar durante tanto tiempo las tierras no querían que sus hijos pasaran por lo mismo, entonces decidían mandarlos a la ciudad en busca de un futuro mejor. Fue entonces cuando las chacras comenzaron a quedar vacías y es ahí en donde los bolivianos, que se caracterizan por ser trabajares de la tierra, comienzan a ocupar esos espacios vacíos, de los cuales hoy muchos son propietarios.

“No es que vinimos a robarles las tierras ni el trabajo como muchos piensan, porque en su momento, cuando las chacras quedaron desocupadas nadie quería trabajarlas, yo recuerdo que mi suegro venia a la ciudad en busca de peones y nadie quería ir por considerar que era un trabajo pesado, y de alguna manera sucio” explicó Martínez y agregó: “Muchos bolivianos también aportaron novedades a la cultura Argentina, como es el caso del maíz comestible y otros cultivos que acá no se cosechaban”.

Discriminación:

Otro de los puntos que aparece cuando uno habla de inmigrantes es el de la discriminación. Sobre esto Martínez nos comentó que acá en Viedma no se nota tanto la discriminación, sino que se da más en las grande ciudades, sin embargo lo que se nota es, a veces, una especie de celos, “se piensa que los bolivianos venimos a robarles el trabajo, sus tierras, pero no es así sino que traemos el aporte de nuestra cultura, nuestro conocimiento, nuestro trabajo”, a lo que agregó “otra de las cosas que esta mal vista en la Argentina es que muchas veces se dice que los bolivianos explotan a los niños, haciéndolos trabajar. Sin embargo lo que no sabemos hacer en este país es transmitir la cultura del trabajo. A los niños se les enseña de muy chico lo que es el trabajo, en cada familia boliviana, cada uno tiene una función el más chico hace el trabajo más liviano, como llevar agua y demás, eso provoca que el niño se sienta parte del trabajo, y en un futuro sepa valorar la labor y se esfuerce en todo lo que se proponga, sea en los estudios o en o en lo que emprenda”. “Pero no sólo es una cuestión de transmitir la cultura del trabajo sino que también es una necesidad, en la cultura boliviana la mujer trabaja tanto como el hombre e inevitablemente debe llevar a su hijo a donde vaya” interpretó Julio Martínez.

Mantener las raíces

En un país poco acostumbrado a incorporar nuevas culturas y nuevas formas de vida, se hace difícil para el inmigrante poder o tratar de compartir sus costumbres y es por eso que la comunidad Boliviana organiza año tras año un festival denominado Inti Raymi; que significa la fiesta del sol.

“Es producto de la nostalgia que provoca estar lejos de la tierra de uno”, explicó Martínez, y añadió “no sólo es para la gente boliviana sino también para toda la Comarca, lo que se trata es de dar a conocer nuestra cultura, dado que a partir del conocimiento y la interpretación comienza el respeto, lo hacemos humildemente sin provocar a nadie”.

En estos festivales se presentan grupos musicales y de danzas con las distintas vestimentas que caracteriza a Bolivia. “Es una fiesta de mucho color, mucha fuerza. Cualquier país se enriquece si toma lo bueno de cada cultura”, explicó.

“Estos festivales son solo una manera de conservar las raíces de uno, aunque también sucede que nuestra comunidad en la intimidad conversan en quechua, que es el idioma originario de Bolivia, otros no lo conservan por prejuicio, por ese miedo a ser discriminado” finalizó Julio Martínez.

Vale recordar que este año el festival se dará cita los días 16 y 17 de agosto, en la sala mayor del Centro Municipal de Cultura de Viedma, y es una buena oportunidad para conocer la cultura que desde hace ya un tiempo esta instalada en nuestra sociedad y merece ser reconocida y adoptada para un mayor enriquecimiento socio-cultural.


viernes, 30 de mayo de 2008

El abanico y sus 5.000 años de historia


Por Lorena Suárez




Un verdadero símbolo de otra época, teniendo en cuenta los cambios tecnológicos, pero que sigue siendo un accesorio exótico para las damas coquetas, es sin dudas el abanico, elemento tan antiguo como actual.
Por este motivo y a lo largo de todo un mes, el Museo Regional Emma Nozzi realiza una muestra de los abanicos de todas las épocas y las representaciones sociales, políticas y culturales que significan.Según consta en la historia, los abanicos fueron empleados por chinos, egipcios, babilónicos, persas, griegos y romanos, gracias a su presencia en testimonios arqueológicas y en obras artísticas de estos pueblos.
La representación más antigua que se conoce está en la cabeza de una maza ceremonial que se encuentra en el Asmolean Museum de Oxford. Perteneció al faraón Narmer, quien alrededor del año 3000 a.c. unificó por primera vez el Alto y Bajo Egipto, y representa un cortejo real en el que aparecen dos esclavos con abanicos.
El abanico ha cumplido a lo largo de la historia, diversas funciones, alternada o simultáneamente: pantalla para espantar insectos o para refrescar, elemento ceremonial, atributo de poder, accesorio de coquetería femenina.
En un principio, el abanico fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Sin embargo, su utilización se hizo exclusiva de las damas a principios del siglo XX. Estas llegaron a ser tan diestras en el uso de este accesorio que llegaron a inventar todo un "lenguaje del abanico".
De esta manera; si la mujer escondía los ojos detrás del abanico, estaba diciendo a su interlocutor que lo quería; si colocaba el abanico sobre la mejilla izquierda, la respuesta era no; en cambio, si lo posaba sobre la derecha, la respuesta era si. Si la mujer se abanicaba con rapidez, significaba que estaba comprometida; y si lo hacía lentamente, le transmitía que estaba casada.
La moda guarda una estrecha relación con las condiciones culturales y económicas de una sociedad. Desde la época colonial, las porteñas estuvieron pendientes de lo que se usaba en los salones europeos. Lo propio hacían las mujeres de las poblaciones de la campaña, incluidas las maragatas, respecto de la moda de Buenos Aires. De modo tal que tanto el abanico y otros accesorios, así como el peinado y la ropa eran replicados en la medida de las posibilidades materiales de cada familia.
El abanico resultaba accesible a sectores muy amplios de la población en razón de que los materiales y trabajo aplicado al varillaje y al país, podían ser de un bajo costo o, por el contrario, sumamente onerosos

Todo un símbolo político

El rojo punzó está indisolublemente ligado al régimen rosista. Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1830 y 1852 hizo obligatorio el uso de un cintillo de ese color, uno de los tantos rasgos de su autoritarismo.
Pero su poder no sólo se asentaba en la coacción sino en la adhesión de sectores muy amplios de la sociedad bonaerense. Ello se expresaba en que muchos usaban voluntario el cintillo, chalecos, pañuelos y abanicos de color rojo. El archivo histórico del museo Regional Emma Nozzi, registra un incidente policial con repercusiones políticas en el año 1853 a raíz de que un par de hombres ingresó a un baile ostentando la divisa federal, cuyo uso fue prohibido luego del derrocamiento de Rosas.
Además la institución exhibe un hermoso abanico de la federal, de color rojo y un medallón donde una mujer sostiene el cintillo del mismo color en su cabello.

Político, pero más económico

Para abanicarse económicamente: una pantalla, que es un abanico simplificado ya que carece del varillaje que lo hace plegable. En los primeros años del peronismo (1945 –1955), escuditos, banderines, afiches y pantallas contribuían a proyectar la iconografía que afirmaba la identidad partidaria, elemento que se condice con la imagen de la importancia de los obreros y bandera de los peronistas.
En este caso la pantalla con el escudo justicialista, que las mujeres agitaban para contrarrestar el calor sofocante en las multitudinarias movilizaciones, poseían en el anverso el escudo justicialista. En el reverso la leyenda “El 2° Plan Quinquenal tiene por objetivo fundamental consolidar la Independencia Económica, para asegurar la Justicia Social y mantener la Soberanía Política.”.


*Datos obtenidos del museo regional Emma Nozzi, donde actualmente se realiza una muestra de abanicos de todas las épocas.

jueves, 24 de abril de 2008

Artistas del Puerto: Un recorrido por los sentidos

Cuadro en exposición.

Por Yanina Miranda yani_chado@hotmail.com

Sensaciones, colores y sentimientos son ingredientes que se desprenden a partir de las expresiones artísticas. Un mundo ilimitado de imaginación, en el cual el pensamiento del realizador se ve expuesto en cada obra.
Ubicado en el Poblado Histórico de Carmen de Patagones, atravesando un pasillo casi escondido, se encuentra un espacio de exposición y venta de obras plásticas y artesanías. Se pueden apreciar esculturas, dibujos, orfebrerías, pinturas, fotografías, grabados, cerámicas y telares realizado por 9 autores, artistas multifacéticos que exponen su mundo a través de sus trabajos.
“A fines del 2006 empezamos con la idea de buscar un espacio para exponer permanente y estábamos buscando un lugar para alquilar, algo económico para restaurar”, comentó Eugenia Alonso, una de las integrantes, sobre cómo surgió la propuesta para crear “Artistas del Puerto”.
A principios del 2007 empezaron a trabajar en la restauración de lugar actual en el que realizan a diario sus exposiciones, que surgió a través de otro de los integrantes, Danilo Vasiloff, y el 21 de septiembre de ese año lo inauguraron.
Sin cobrar la entrada a este recorrido, sin ayuda de alguna institución o ente este grupo se autogestiona para poder mantener vivo el lugar y poder realizar y trabajar de lo que les gusta, organizándose con un fondo común que utilizan para los gastos básicos de mantenimiento y materiales.
“De lo que se vende un porcentaje va para mantener el lugar. No hay manera de mantener en el tiempo algo así, porque gastos vas a tener siempre”, expresó Paula Echarren, también miembro del equipo, y agregó que “como esto es de Danilo pagamos un alquiler que es proporcional al ingreso que tenemos”.
La idea de este grupo es poder conseguir un lugar en el cual puedan trabajar, donde se podrían realizar talleres y en el cual se le podría dar otra vista al público al ver la realización de la obra hasta llegar al producto final, interesando así no solo en la obra ya terminada sino en la realización de la misma. Esto mantendría una conexión de sentimientos entre el público y el autor.

En cada cambio de estación inauguran temporada con una renovación de las muestras, recibiendo a los invitados con un catering, ofreciendo espectáculos en el cual colaboran otros artistas, ya sea con una obra de teatro o un recital acústico. Diferentes disciplinas que se unen para crear en el lugar el ambiente ideal.
A fin de año tiene la idea de realizar una exposición en el Centro Cultural de Viedma, para promocionar lo que hacen y generar apertura a nivel público. Eugenia Alonso resaltó: “El lugar que tenemos esta bastante escondido, hay que llegar”. Y sobre esto su compañera Paula agregó que “igual lo interesante es que el que llega, es el que tiene ganas de llegar”.
En su exposición cada trabajo realizado por este grupo esta ambientado adecuadamente en el rincón que ocupa cada pieza y con una iluminación adecuada, generando así una buena puesta. Sobre esto Echarren aclaró: “Queremos educar el sentido estético a la gente jerarquizando nuestro trabajo” y agregó que “queremos darle al arte el lugar que se merece, no el que le pretenden dar”.
Trabajar en equipo es una forma de enriquecerse, creando cosas nuevas en la diversidad de cada uno y generando una estética en conjunto. “Nueve personas en el mismo lugar generan identidad”, afirmó Paula una de las personas que vienen trabajando desde hace 15 años y lo siguen haciendo con humildad, aceptando la diferencias y respetando el individualismo creativo de cada uno.
“Es un espacio autentico que genera parte del pueblo que somos nosotros”, expresó Alonso. Y en este espacio crean disciplinas expresivas, fundamentales para el desarrollo de las personas; es otro modo de inteligencia, el de aprender y desarrollar sentidos.

Los artistas del puerto son:

Carlos Leporace
Danilo Vasiloff
Gustavo Boero
Carina Battistón
Javier Agama Barragán
Paula Echarren
Federico Navarret
Sonia Pezzano Eugenia Alonso.