jueves, 25 de junio de 2009

Caso Verónica Díaz

Más de cuatro años sin justicia

La causa de la joven que murió víctima de del Yectafer adulterado está en manos de la Justicia Federal y forma parte de 63 expedientes en los que se investiga la mafia de los medicamentos. La familia sigue luchando por poner un manto de luz a la muerte de su hija.

///// Por Lorena Suárez /////

La sociedad y los medios tendemos a dejar atrás, tanto en la cobertura mediática como en la vida misma, los casos de asesinatos tras un tiempo determinado. A pesar de que los hechos no se resuelvan, con el paso del tiempo, dejan de ser noticia. Entonces queda únicamente la lucha de la familia, que a pesar de ese olvido y abandono colectivo no baja los brazos en busca de justicia, para que esto no vuelva a pasar, defendiendo sus derechos y los nuestros.

Pasaron cuatro años y medio desde la muerte de Verónica Díaz, víctima de un envenenamiento y una presunta mala praxis, del tráfico de medicamentos y del negocio de la salud.

Desde entonces la familia espera día a día el llamado de su abogado que le informe la fecha del juicio oral que podría condenar a las personas que asesinaron a su hija.
Como una forma de romper con esta costumbre tan argentina de olvido y abandono, le proponemos hacer un recorrido por una causa aún no esclarecida. Un caso paradigmático en la salud rionegrina: el caso Verónica Díaz.

Los hechos
Verónica Díaz falleció el 23 de diciembre de 2004, tras cinco días de agonía. Había recibido una inyección de hierro cuyo nombre comercial era Yectafer, en el hospital Artémides Zatti de Viedma. El medicamento le había sido recetado luego de detectársele una anemia. Días después moría en el hospital Eva Perón, en la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires.

Luego de las investigaciones y pruebas de laboratorio se descubrió que las dosis de hierro eran adulteradas por lo que Santiago Gavazza, propietario de la droguería que vendió el medicamento al hospital Artémides Zatti, y el director del centro de salud, José Pacayut, quedaron procesados por la compra del Yectafer que provocó la muerte de la joven. Sin embargo y a pesar de tener muchas pruebas, la Justicia Federal no oficializó todavía el inicio del juicio oral.

Entre la esperanza y la desesperanza, Nicolás y Graciela Díaz, padres de Verónica, nos contaron la situación de la causa, el abandono de la sociedad, las falencias de la salud pública y su lucha para sentar precedentes.

Respecto de la situación de la causa, Nicolás explicó que “está bien encaminada pero se ha retraído un poco porque se agregaron dos casos nuevos. Teníamos previsto el juicio oral para fines de éste mes, pero no sale por estas causas”.
El padre de la joven fallecida contó que en diciembre pasado el juez federal, Norberto Oyarbide, les manifestó que en junio de este año se concretaría el juicio oral. Sin embargo semanas atrás una nueva noticia daba cuenta que la instancia judicial se postergó tras la aparición de dos nuevas muertes a causa del Yectafer del mismo lote que el aplicado a Verónica.

La familia no inició causa a los profesionales que atendieron a Verónica desde su descompensación, a pesar que, según ellos, hubo una mala atención.

Nicolás Díaz explicó que “nosotros no hicimos ninguna denuncia contra los doctores que la atendieron a Verónica en Viedma, así que contra ellos no hay nada iniciado, a pesar que se quedaron un montón con la atención. Para mí ese fue un error de parte nuestra, porque de todos los médicos que la atendieron a Verónica solamente una doctora fue la que la atendió como corresponde y la derivó a Buenos Aires”.

Actualmente hay dos causas paralelas; por un lado se investiga cómo y porqué fue la compra del director del hospital Zatti, José Pacayut, a Gavazza, y las causas que provocaron la muerte de Verónica Díaz.

Ambos fueron procesados por la Justicia de Río Negro y después absueltos. Desde hace aproximadamente un año la Justicia Federal los procesó nuevamente, con la intervención del juez Norberto Oyarbide

El corto proceso del veneno
Graciela Díaz, madre de Verónica, contó paso a paso el doloroso proceso sufrido por su hija desde la aplicación del Yectafer adulterado hasta su derivación a Buenos Aires, ya con su aparato hepático inutilizado.

“Ella empezó el tratamiento con cuatro ampollas, que venían de otra partida, porque le habían detectado una anemia fuerte. En las últimas aplicaciones ella no quería porque primero nos dieron unas pipetas y al terminarse esas fuimos al hospital a buscar otras, que eran diferentes a las primeras. Verónica se dio cuenta, pero como se sentía cansada por la anemia decidió ponérselas igual”, contó Graciela.

Ese día acompañó a Verónica a la sala periférica del barrio y después se fue al trabajo. Horas más tarde su hija mayor la llamó para decirle que Verónica estaba llorando por que le dolía todo el cuerpo por la inyección que se había colocado y que estaba descompuesta. La joven ya no podía caminar y le dolía mucho el estómago.

“Volví a mi casa –relató Graciela- y la llevamos a la salita; cuando llegamos, los médicos no sabían por qué le había hecho mal la inyección. Para esto ella ya tenía vómitos, yo me di cuenta que no era un vómito normal y les dije que eso había sido por la inyección”.

Los médicos diagnosticaron un ataque al hígado, sin tener en cuenta la aplicación de Yectafer y le inyectaron un corticoide para cortar el efecto de la inyección. Pero Verónica continuaba descompuesta por lo que su familia decidió llevarla al hospital.
Ya en el centro de salud de la calle Rivadavia, a Verónica le pusieron un suero, con medicamentos para la descompostura y durmió toda la tarde.
“No podíamos despertarla –recuerda su madre-, y cuando se despertó me preguntó dónde estaba porque ya había perdido el conocimiento. Ahí me contó todo lo que había sentido con la inyección; me decía que sentía que se le quemaban las tripas, pero que ya se sentía mejor. Entonces le sacaron el suero y la mandaron a la casa, pero a la tarde se sentía mal de nuevo. Al otro día volvimos al hospital, donde tardaron un montón en atenderla hasta que se desmayó con vómitos y pérdida de conocimiento, y recién ahí empezaron a estudiarla por todos lados”.

Graciela continúa son su relato, como si los hechos hubieran sucedido ayer: “Ya veía yo que a mi hijita le pasaba algo grave. Se pusieron a investigarla toda, y a tratar de sacarle sangre porque no le podían extraer de ninguna vena. En eso llega el médico que le había recetado el inyectable en la salita y me dice ‘sabe que señora, con ella ya son nueve chicas que vienen descompuestas por el tema del Yectafer, estamos desconfiando de este medicamento, así que tráigame todas las ampollas que tenga en su casa porque tenemos que hacer algo con esto’. Yo le dije que no, que ellos tendrían dosis para investigar y que esas ampollas no se las iba a entregar. Después de eso nos dijeron que las funciones hepáticas estaban anuladas y que debíamos trasladarla a Buenos Aires para realizarle un transplante, y el resto ya todos lo conocen”.

El negocio de los medicamentos
Desde hace más de 10 años la Justicia Federal lleva investigando unos 550 casos de robo, adulteración o falsificación de medicamentos.
En esta investigación, llevada adelante por el juez Norberto Oyarbide y que cuenta con un expediente de 63 cuerpos, se deduce que la causa Yectafer demuestra con claridad los manejos de la mafia del sector: cada eslabón de la cadena funcionaba por separado. Unos se ocupaban de la fabricación y el envasado del medicamento, otros lo comercializaban a una primera empresa y otros los vendían a distintas droguerías y farmacias.

En la actualidad los medios nacionales hablan de la causa de tráfico de efedrina, pero todos están unidos a la mafia de los medicamentos robados o adulterados que responden a las exigencias del mercado.

Sobre esto Nicolás Díaz contó que “cuando nosotros fuimos a ver al Juez Oyarbide, él nos dijo que se había presentado el abogado de Forza a decir que quería declarar sobre el tráfico de drogas y después nos quedamos helados cuando vimos a los dos o tres días que Forza había sido asesinado”.

En la caso de Verónica Díaz se investigan las causas de la muerte y la compra que José Pacayut le hace a la empresa Gavazza, a pesar de la no autorización por parte de la Provincia, de que ésta suministre medicamentos. Sin embargo, esta es solo una pequeña parte de una investigación en la que se ven involucrados: policías, políticos, falsificadores, traficantes y proveedores.

A pesar de la desesperanza, la lucha
A cuatro años y medio y criando otros cinco hijos, Nicolás duda con el esclarecimiento total del hecho: “Yo tengo mis dudas si en algún momento se pueda esclarecer, pero por ahí pienso que la justicia es lenta pero que puede llegar. Porque ellos tienen todos los elementos, no creo que vayan a querer que esto se diluya. Pero después pasan cosas como que el hombre que fabricaba estos medicamentos en Buenos Aires, que tenía el laboratorio en un cuarto del fondo de su casa, y en las declaraciones su mujer dijo que no sabía nada de este negocio. ¿Cómo no va a saber si estaba en el fondo de la casa? Sin embargo la mujer fue absuelta por falta de mérito, y eso nos desmoraliza”.

Cabe mencionar que la esposa del propietario del laboratorio Interdog, que fabricaba las inyecciones de hierro adulterado "Yectafer", se quitó la vida en un extraño hecho. La mujer había sido imputada en la causa pero luego fue absuelta por falta de mérito. Alicia Panatti se arrojó a las vías del tren el 15 de marzo de 2008.

La postura de Graciela es un poco más pesimista: “A nosotros nos dijeron que en mayo se iba a comenzar con el juicio oral y ahora nos salieron con que se posterga. A fin de año va a ser otro año que mi hija falleció y es como que nos dan expectativas para conformarnos a nosotros, pero no avanza; hace tres años que la causa está estancada. A veces siento que no estoy haciendo nada para esclarecer el caso de Verónica, pero qué vamos a hacer si desde la justicia nos dice que está todo encaminado. Yo me pregunto todos los días si se va a ser justicia por mi hija”.

Vacío Legal
En referencia a los otros ocho casos de aplicación de Yectafer trucho que se registraron en Río Negro, de los cuales ninguno derivó en una muerte, Nicolás explicó que “en estos casos no hay condena; tiene que haber una muerte para que se empiece a investigar, para caratularlo como envenenamiento. Nosotros estuvimos con el ministro de Salud, Ginés García en ese momento, y él nos decía que hay un vacío legal en el tráfico de medicamentos. No condenan las secuelas que quedaron en otras personas por la aplicación del medicamento trucho”.

Los últimos casos se comenzaron a investigar a partir de que la Causa de Verónica Díaz se hizo pública en los medios nacionales, porque hasta ese momento no se sabían los motivos de la muerte.

Los reclamos de las marchas
Durante tres años, la familia y amigos de Verónica, realizaban marchas reclamando por justicia y mejor atención en el hospital, pero el paso de la causa a la Justicia Federal, el poco acompañamiento y en algunos casos el rechazo a las manifestaciones hicieron que las mismas se fueran diluyendo.

En este aspecto, el papá de Verónica cuenta que “nosotros en las marchas reclamábamos mejor atención en el hospital y control de los medicamentos; incluso había gente que nos pedía que los acompañemos al hospital porque no los atendían. Yo no sabía que hacer porque no quería que me digan que estaba lucrando con la muerte de mi hija.

Defendíamos al hospital porque lo necesitamos al igual que toda la población, pero yo sólo no puedo. Luego dejamos de hacer marchas acá porque la causa pasó a la Justicia Federal, pero en su momento también reclamábamos por la atención, porque ellos están lucrando con la salud nuestra, con las derivaciones. Además se nota la diferenciación en la atención y eso no es así, nos tienen que atender a todos por igual, seamos morochos o rubios”.

En relación al acompañamiento de la gente, Graciela contó que “nosotros íbamos a las marchas a pedir que tengamos un sistema de salud digno, pero hicimos durante tres años las marchas y la gente no nos acompañaba. O no entendían el mensaje o pensarían ‘que luchen ellos si total nosotros estamos bien’. La sociedad enseguida te trata como si vos querés lucrar con la pérdida de tu hijo, sin saber que nadie está exento de que le pase algo así y que en realidad nosotros lo que buscamos es que no le vuelva a pasar a nadie, ni de mi familia ni de la familia de otra persona”.

Con lágrimas en los ojos, Graciela contó que “cuando nosotros íbamos por la calle (con las marchas) había señoras grandes que decían ‘ya andan estos jodiendo en la calle’ ¡y nosotros escuchábamos! Yo me quedaba mirándolas y pensaba que esa mujer tenía que ser mamá y sin embargo no le importaba nuestro dolor”.

Nicolás agrega que “en otra oportunidad estábamos haciendo una marcha y pasó un auto que casi nos atropella y el conductor nos miraba mal. Nuestros hijos nos decían indignados lo que decía la gente y nos dijeron, ‘no hagamos más marchas que a la gente le molesta que estemos en la calle’. Pero si a ellos les pasara, les gustaría que todos los acompañen”.

Como cierre de una extensa y dura charla, Nicolás Díaz dice: “Yo lo único que quiero es que se haga justicia, con la impotencia de decir, ‘por qué me pasó a mí’ y después ponerme a pensar y decirme, ‘¿Y por qué no yo?’ y eso nos da la fuerza, porque no somos los únicos que hemos perdido un hijo”.

El, vos, yo, ellos, nosotros…


Desmonte: ¿quién se hace cargo?

La exterminación indiscriminada de la flora, la falta de lluvias y de legislación son algunos de los factores que conducen a la región a una desertificación. La impronta de una mayor producción sin pensar a futuro y una visión inmediata conducen a una cruda realidad. Causas y consecuencias de una panacea productiva. ¿Quién se hace cargo?


////// Por Marcos Saldaña //////


Más allá de ser una región cautivante en extensión geográfica, con variedad climática y de recursos, la zona norte de la patagonia, esta atravesando por uno de los escenarios más difíciles de toda la historia, comparada con la de 1962.


Una extensa sequía azota la región, causada por la intervención del hombre en el medio ambiente lo que conlleva un aumento considerado de la temperatura y una desertificación prolongada.


Lo cierto es que este escenario esta presente, no sólo en esta zona, sino en varios puntos del país. Ahora ¿quién se hace cargo de ello? Unos dicen que es culpa del clima, otros la falta de legislación que controle los desmontes, otros la mala utilización de los suelos y otros quien sabe qué.
En estos casos las responsabilidades empiezan a recaer sobre diversos sectores, como ocurre de costumbre, pero ¿quiénes son realmente los responsables?.
Esa es una respuesta que intentaremos descifrar o al menos alcanzar.


Este proceso de desmonte se viene dando desde hace varios años en las zonas regionales, puesto que la producción es el pilar de la economía y el “desarrollo”.
Ello sin dudas es la excusa para generar más siembras, más cosechas y más entrada de dinero, que tal vez, en su momento, dio resultado. Pero la realidad hoy por hoy lo demuestra claramente, y por eso no se puede negar que lo que fue un auge económico hoy es un dolor de cabeza para muchos.


“Esto no es nada del otro mundo”, dijo Pedro, ex peón de campo y actual albañil. “El patrón que yo tenía ha desmontado casi por completo su campo, se salvaron los canteros que tenía afuera de su casa”, contó entre risas.
“Yo trabajé casi toda mi vida

en el campo, y cuando él desmontó el suyo, tuvimos mucho trabajo porque era buena la cosecha, pero ahora estoy sin empleo desde hace dos años y pico porque no llueve; esta todo seco, no hay pastos, no quedó nada”, afirmó, y con tono de pena concluyó: “No se para que tanto han desmontado si ahora eso no sirve de nada”.

“Ahora estoy sin empleo desde hace dos años y pico porque no llueve, esta todo seco, no hay pastos, no quedó nada” (Pedro, ex peón de campo).

No soy yo, sos vos…

La falta de lluvias, consecuencia de dicho fenómeno de exterminio de flora, esta llevando a una desertificación y desgaste de los suelos. A ello se le suman los vientos que arrasan con las propiedades fértiles de la tierra generando medanos de arena en los campos.

Esta situación no sólo afecta la producción sino además al desarrollo demográfico y el clima.
El desmonte constante es un problema complejo que ya ha ocupado el centro de la polémica, tanto en el ámbito legislativo como productivo. El fuerte impacto ambiental ya se empieza a notar con los cambios en el aspecto geográfico.

Con sólo recorrer las rutas del sudoeste bonaerense y rionegrino nos damos cuenta a simple vista de estos cambios, con paisajes alarmantes. Pero la realidad se encrudece aún más en cada una de las extensiones de los campos, donde ya no se ven arbustos y sí arena por doquier.

Las responsabilidades cruzadas pueden graficarse en dos frases: una lanzada por un productor que dijo: “La sequía y las políticas equivocadas dejaron maltrecho al productor”, y otra dicha por un funcionario que aseguraba que “los productores arrasaron con un gran porcentaje de monte”.

La fiebre del desmonte en Patagones

El proceso de degradación del monte nativo y las prácticas de sembrado en zonas inadaptadas para determinados cultivos en el Partido de Patagones no es actual, sino que se viene dando progresivamente con la estabilización de la agricultura y la ganadería como ejes del desarrollo económico y social.

En este contexto, de desmonte y sequía, de un total aproximado de 1, 2 millones de hectáreas que hay en todo el Partido de Patagones, poco más de 500 mil están afectadas, número que irá aumentando con el correr de los meses.

Datos recabados de un informe realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - INTA – demuestran un aumento en la pérdida del monte nativo. Ya en 1975 sólo se registraba un 65 por ciento de monte natural. En 1987, quedaba un total aproximado de un 53 por ciento. En tanto, en ese transcurso, hasta el año 1999 sólo se registró un 9 por ciento menos de monte, es decir que en esa época quedaba sólo un 44 por ciento, mientras que en el año 2004 ya se registraba menos del 40 y en 2007 sólo un 32 por ciento de monte nativo.

Actualmente ese porcentaje es alarmante, puesto que en la actualidad sólo queda menos del 30 por ciento de monte nativo; el resto fue exterminado para la producción agrícola y ganadera.

A este desmonte desmedido se le agrega la degradación de los suelos, que van perdiendo sus propiedades fértiles a causa de la saturación de cultivos y la erosión eólica que arrastra todo a su paso y desertifica los suelos.

Datos que alarman
· En Nuestro país se pierden 821 hectáreas de monte y bosque nativo por día.
· Registra una tasa de deforestación 6 veces mayor que la del promedio mundial.
· Entre el 2004 y el 2006 el fenómeno del desmonte creció más del 40 por ciento, respecto del período de 1998 a 2002.
· La tala indiscriminada terminó con más de 1 millón de hectáreas (la mayoría de ellas ahora son fuente de producción sojera).
· La venta de plaguicidas aumentó considerablemente en los últimos años.
· A ello se le suman, los contundentes cambios climáticos y la aparición de plagas.
· En la provincia de Río Negro, se duplico la superficie desmontada en tan sólo 6 años.
Nota de Opinion
Una mano en contra

No es un castigo de Dios ni tampoco una ocasión de la naturaleza, sino que se trata nada más ni nada menos que de la intervención del hombre en el ambiente.
Algo claro, que recién hoy se ve, pero que por décadas no ha sido visto como una amenaza para la naturaleza, sino más bien como un avance tecnológico y desarrollista.
A ello se le suma el impulso del sistema capitalista que apunta al desarrollo de algunos sectores, y desgraciadamente el no desarrollo y exclusión de otros.
Las nuevas pestes, las sequías, los terremotos, las inundaciones, los cambios drásticos de la temperatura, son las consecuencias de la mano del hombre.
En este caso, el desmonte configura un daño casi irreversible en la naturaleza. Cuando no se respetan los patrones y condiciones naturales, es decir cuando no se vuelve a forestar, los cambios son rotundos y prolongados.
Ahora bien, esa visión a corto plazo de quienes pensaron y aún lo hacen, en generar más producción y ganar más dinero generando más tierras explotables y quitando monte nativo, es ahora devastada por sus propias intervenciones en el medio natural y un dolor de cabeza diario para muchos.
¿Qué se puede hacer ahora? ¿Esperar que la madre naturaleza traiga consigo lluvias torrenciales? Más bien, deberíamos empezar, aunque sea en parte, a generar una conciencia colectiva de medio ambiente, pensando a largo plazo y cambiando esa visión mezquina y la impronta de generar mayores ingresos.


FOTOS: Evangelina Martínez




Sin nada

Y...sin más que decir, ella se quedó tambaleante ante su figura, que derramaba infidelidad. El no sabia que lo había hecho sin querer, nadie sabia que el lo había hecho sin querer, pero en definitiva, todos sabían que el lo había hecho.

No sólo quedaron heridas abiertas que pronto fueron cerrando o quisieron cerrar, entre los hostiles pensamientos que él fundía en cada atardecer.

No sólo quedo enamorado de ella, sino que ahora no sabia como hacer para decírselo y hacerle entender lo que la amaba. Ya nadie le creería, ni ella, ni la tarde, ni luna que todas las noches él le regalaba.

Ya nadie podría ver a ese cuerpo infiel llegar por las noches y acariciar su cuerpo, sentir su calor, su aroma, comer un chocolate y fumar un cigarrillo junto a ella, entre las sabanas, entre las almohadas.

Ni mucho menos despertarse junto a ella, junto a su aroma, entre las sabanas, entre las almohadas, en su pequeña casa, con el calor de su cuerpo, y su cálida vos entredormida.

Pero el ya no podría regresar a sus brazos, salvo que ella así lo deseara. Él se tomó el atrevimiento de jugar mal, de tirar las cartas sobre la mesa y armar una mala partida.

Se tomo el tiempo de jugar mal, para luego quedarse solo y dormir entre sus sabanas, sin su aroma, sin su calor, sin su voz entredormida, fumando ese cigarrillo solo, que despedía soledad, tristeza y dolor.



ANÓNIMO

jueves, 11 de junio de 2009

Poemas, extractos de “Palabras Aladas” Cap. “de las palabras aladas con otros”

Laura Calfín

Una señora que junta cartones
En la calle clásica del pueblo
Prototipo de un linyera
Pero en versión femenina.
Una señora que quizás emigró,
Que llegó de su país
Y todavía no pudo aprender
Ni siquiera el idioma.
Una señora que junta cartones
A las tres de la tarde
Una señora, que ya no sonríe
Una señora, que no llora
Por dolor o alegría,
El dolor ya esta encarnado
En su piel sucia y cuarteada
La alegría… ¿Qué es la alegría?

Una señora junta cartones
Para su casa de cartón
Para su cama de cartón
Para las frazadas de cartón
Para el “calefactor” de cartón
Para su mesa de cartón
Las cortinas, las toallas…
Para los pañuelos de cartón
Para comer cartón
Y morirse en esos mismos cartones.

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Los pibes se fuman los sueños
Los pibes entregan sus sueños
Hay otros que no han aprendido a
soñar
la calle tatúa mentiras, verdades
en pieles con viento, con tierra
en mentes que graban violencia
que graban sin censurar, sin
cuestionar
de las baldosas se levantan las ventas
que quieren despertar ambiciones,
de las baldosas se desprenden
las lagrimas
que en ojos rojos luchan, pelean
por ser agua salada, por ser razón
libre
cenizas que recorren los aires
una madre que no quiere ser madre
un niño mal parido
un niño que no sabe que es niño
seres humanos sin derechos
humanos
palabras que no van a escribirse
porque no van a existir escuelas
que enseñen a escribirlas.
Por Lorena Suárez

Testigos mudos de una Gesta histórica

Banderas brasileras: trofeos defendidos por distintas generaciones


En reiteradas oportunidades el pueblo de Patagones se levantó en puebladas para defender aquellos elementos que les marcan la historia y la identidad. Estas banderas fueron defendidas, por representar una gesta de los propios ancestros, incluso ante altas autoridades militares que la reclamaban.

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Las dos banderas del Imperio de Brasil que se encuentran en la parroquia Nuestra Señora del Carmen son los máximos trofeos que Patagones guarda de la heroica Gesta del 7 de Marzo. Son dos de los siete estandartes de los cuales se apoderaron los héroes maragatos tras ganar la guerra que tuvo lugar en marzo de 1827 por la intención imperial de invadir estas tierras.
Sin embargo, estos estandartes, que forman parte de la historia de patagones, se conservan en la localidad gracias a las reiteradas puebladas que se sucedieron desde 1877 hasta 1987, ya que no sólo los gobiernos brasileros sino además el Estado Nacional intentó en reiteradas oportunidades hacerse de el más preciado trofeo patagonés.

Durante cincuenta años los estandartes permanecieron en Carmen de Patagones sin controversias, pero cincuenta años después, en 1877, la Inspección de Armas de Buenos Aires envió una orden al entonces comandante militar de Patagones, Liborio Bernal, sobre la inminente transferencia de los estandartes a las arcas nacionales, aunque este pedido no fue respondido por Bernal.


El tema fue retomado en 1896, cuando el ministerio de Gobierno de la Provincia envió una nota tratada en el Concejo Deliberante donde solicitaban que las banderas fueran enviadas al Museo Histórico Nacional, comenzando un conflicto por los estandartes que se extendió hasta 1904.
En cuanto a los argumentos del pedido, las autoridades aducían que el Museo Histórico Nacional era el único establecimiento destinado al depósito y conservación de todos los trofeos nacionales de guerra conquistados por las armas argentinas.


A pesar de los costos políticos, la municipalidad nunca cedió a este pedido, hasta que en 1904 el intendente Barbieri ordenó al cura párroco Mateo Valinotti la entrega de los estandartes.
El cura se negó rotundamente al pedido, argumentando que “el cura párroco es depositario y custodio de trofeos que constituyen el tesoro más preciado del pueblo de Patagones, considerando que los nativos y especialmente los descendientes de los héroes, no quieren privarse de las preciosas reliquias de sus mayores”.


En tanto la población había tomado especiales recaudos, ya que un grupo de vecinos se había complotado para apropiarse de manera oculta de las banderas en caso de que se hiciera efectivo el traslado de las mismas.


En adelante, se presentaron varios proyectos al Congreso de la Nación, tendientes a la restitución de las banderas, como la del senador Carlés en 1902 y 1908, de Alfredo Palacios en 1973 y 1975, con las firmas de Alvear, Juan B Justo, Carlés y De La Torre , entre otros.


En varias de estas oportunidades se solicitaba la devolución de los estandartes a la ya República de Brasil, ya que éste país tenía especial interés en recuperar sus estandartes a cambio de lo cual ofrecía importantes obras públicas para Patagones.


En una de las propuestas se ofrecía el asfalto de toda la localidad, pero la negativa de los vecinos fue rotunda.
El último y fallido intento de volver los estandartes imperiales a su país de origend se produjo en el año 1987, en pleno proyecto del ex presidente Raúl Alfonsín de traer la capital a Viedma, en momentos en que además estaba en muy buenas relaciones con su par brasilero, José Sarney.


En esa oportunidad el primer mandatario argentino, con la devolución de las banderas, buscaba intensificar las relaciones con el país vecino. Ya se había firmado por decreto la devolución de las banderas Paraguayas, por lo que los vecinos, una vez más, se levantaron decididos a defender los trofeos bélicos a como de lugar. Sin embargo durante la visita de Alfonsín no se hizo ninguna mención a las banderas.

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Según consta en los Apuntes históricos del Río Negro, de J.J. Biedma, siete fueron las banderas tomadas al invasor que los guerreros maragatos, siguiendo con la costumbre prusiana, desgajaron en tiras y ataron a las colas de los caballos para el ingreso triunfal a las calles de la aldea, en las últimas horas del mismo 7 de marzo de 1827.


Los siete estandartes fueron colocados en el altar de la capilla del Fuerte a ambos lados de la Virgen del Carmen, a quien los héroes de la gloriosa gesta reconocieron como aliada de las armas de la patria y protectora de sus familias.


En 1836 la capilla ya resultaba demasiado estrecha para el culto, y por ello se trasladó a una casa del vecino Bernardo Bartruille en el solar que hoy ocupa el Museo, frente al muelle.


Dos años más tarde la capilla se instaló en el recinto que Bartruille había fundado especialmente en otro solar de su propiedad sobre la actual calle Mitre. En la década del 1860 la capilla fue devastada por un incendio en el que al parecer se perdieron cinco de los siete estandartes.


Desde 1827, las banderas imperiales sólo habían merecido algunas elementales labores de zurcido. Pero en 1960, Emma Nozzi, directora del museo, secundada por el cura Enrique Monteverde y una comisión de vecinos, iniciaron las gestiones de restauración a fondo de los estandartes. Un reconocido restaurador junto a colaboradores locales realizó la ardua tarea durante el lapso de un mes.
Por Alejandro Azaroff

¿De qué sirven las reuniones de los Concejos Deliberantes de Viedma y Patagones?

Este 22 de abril se cumple un año desde aquella rúbrica del Concejo Deliberante de Patagones y el Cuerpo Legislativo de Viedma para trabajar en conjunto en busca de una mejor calidad de vida para los habitantes de las dos ciudades. Huilliches se propuso analizar qué fue lo que se concretó en un año de encuentros entre los ediles de ambas ciudades.

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La contaminación del río. La unificación del periodo de vacaciones de invierno. La proyección en carreras universitarias para la región a desarrollar en la UNRN. La unificación en la tarifa de taxis. La instalación de una planta de residuos domiciliarios en Patagones. La diversión nocturna en las dos ciudades y el control de seguridad en las noches. Las economías regionales y el turismo de la región. La propuesta de un boleto universitario a pedido de jóvenes de ambas ciudades: estos fueron algunos de los principales ejes con los que se manejaron los concejales de ambos cuerpos durante un año. La pregunta entonces es: ¿qué es lo que se resolvió de todo este temario, en donde hubo reuniones, debates y comisiones que se formaron?.

Desde un principio, los ediles sabían que unificar criterios en base a una solución en común para los problemas de las ciudades iba a ser complejo, ya que los Concejos Deliberantes se rigen con diferentes estructuras provinciales y es la primera cuestión que traba todo tipo de posibilidades.
Durante los encuentros se debatió y proyectó en diferentes cuestiones sobre los diferentes temas abordados. El punto es que nunca se pudo ir más allá de ese lugar y de esa situación: del debate, de la reorganización y de las proyecciones que nunca se concretan en un plano material.

Todo queda en reuniones en las que se comenta las posibilidades de concretar soluciones, pero no se ejecutan las ordenanzas necesarias para hacer efectivas esas cuestiones.
A continuación algunos ejemplos:

La contaminación del río Negro

Se reunió a un grupo de personas que se denominan autoconvocados por la sanidad de los ríos Limay, Neuquén y Negro. Se pidieron informes a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), se espera realizar una próxima reunión para seguir debatiendo sobre el tema.
La planta de tratamiento de residuos domiciliarios
Se analizó como posibilidad la instalación de una planta de tratamiento de residuos domiciliarios en Carmen de Patagones para darle un proceso a la basura de las dos ciudades. Se sigue analizando. Hay una ley que prohíbe el traslado de basura de una provincia a la otra.

La unificación del periodo vacacional
Fue uno de los temas de la última reunión, donde se habló sobre la unificación del periodo vacacional de invierno en ambas ciudades. Es necesario conseguir el permiso de parte de ambos ministerios de Educación de las dos provincias, quienes justifican las diferencias diciendo que es por un tema de seguridad vial, según explicó la concejal maragata Carmen Amico.

Proyección en carreras universitarias

Se realizaron tres pedidos por parte de los ediles de Patagones. Una licenciatura en Servicio Social, apuntar a la formación docente, y la posibilidad de los estudiantes de Patagones que cursan en el Instituto de Educación Física de acceder a una licenciatura. Las carreras comenzaron, hay que esperar resultados en el ámbito universitario.

Unificación en la tarifa de transporte

Fue el único tema en el que hubo celeridad en cuanto a la ejecución y las reuniones realizadas. Sobre fines de diciembre se decretó el aumento de un 17 % de la tarifa de taxis dando respuesta a un grupo de empresarios que exigía medidas. Lo mismo ocurrió con la empresa de colectivos. Cobran un pasaje de dos pesos por un servicio que en muchos aspectos no lo vale.

Boleto universitario

Fue el pedido de jóvenes de las dos ciudades para poder disminuir el gasto de traslado de una provincia a la otra. El pedido fue escuchado, presentado en la comisión de educación y archivado el expediente en algún cajón. Este año los estudiantes finalizarán la carrera y todavía no hay respuestas, al igual que los universitarios del Comahue.

Economías regionales y turismo

Conformaron una comisión de trabajo que se abocó a los temas de riego en la zona de secano, tarifa patagonica para combustible y las famosas retenciones de las que hablo todo el mundo. Los ediles no podían no hablar de los temas, cuestión de la que sólo se hablo y no se ejecutó ninguna solución.

Como colofón sólo resta saber si este año seguirán realizando las reuniones en las que solucionaran los problemas desde una silla y entre cuatro paredes, o se dispondrán a legislar para tratar de avanzar en algunos de los tantos temas en común que tienen las dos ciudades.
Por ahora lo único que hay son palabras, fotos y firmas de acuerdo en cada 22 de abril.
















Por Marcos Saldaña

Crisis en la región


Luego del crecimiento, la debacle


El contexto que trae aparejado la crisis mundial no escapa a la región y en esta edición intentamos hacer un análisis de los sectores más afectados y las medidas que se plantean para sobrellevar este fenómeno.
Medidas anticrisis por sectores y según sus magnitudes.

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La caída de las principales economías a nivel mundial sin dudas influye en el resto de los países. En América Latina el gran golpe económico – financiero trae graves consecuencias en los sectores más vulnerables. Pequeñas y grandes empresas, economías regionales y los diferentes sectores y clases sociales atraviesan y viven las consecuencias de la crisis mundial.
Especialistas económicos aseguran que este fenómeno es más grande que la crisis de 1930 y que aún no ha llegado a su profundidad.

Hoy en el 2009, es otra la realidad y los efectos que causa.
Este marco económico no escapa a la comarca Patagones y Viedma, donde las consecuencias y secuelas se empiezan a sentir y propagar con mayor contundencia y continuidad.
Ante estos efectos, los gobiernos municipales de ambas ciudades confeccionaron una serie de medidas a fin de reducir el gasto público y ajustar otros.

Se vino el recorte


En medio de un torbellino que golpea y arrastra consecuencias intangibles, en el partido de Patagones se anunciaron medidas “estrictas” como congelamientos de vacantes, ejecuciones de obras públicas financiadas con fondos municipales, reducción del uso de telefonía celular y consumo de combustibles -exceptuando y garantizando salud y seguridad-, suspensión en la compra de mobiliarios como así también de viáticos, capacitaciones, y congresos, entre otras series de medidas que recortan el gasto dentro del estado municipal.


Por otra parte, en la ciudad de Viedma ocurre algo similar, principalmente medidas que fueron anunciadas oportunamente por el gobernador rionegrino Miguel Saiz, que abarca a la capital y el resto del territorio provincial.


Renegociación de contratos petroleros, restricciones en materia de contratos, viáticos, horas extras y telefonía celular son algunos de los ajustes que se implementan en la provincia de Río negro, aunque lo más fuerte y que seguramente traerá malestares, es la reducción de cargos y costos de gerenciamiento de programas y funciones del estado.


Estas medidas según dichos provenientes de ambos estados apuntan a afrontar y evitar en profundidad los efectos económicos – financieros ante la baja recaudación en las tasas locales y la caída en la coparticipación provincial, según el caso de Patagones.


Lo cierto es que ambos gobiernos perpetúan los reajustes de gastos públicos para enfrentar la crisis, algo complicado desde donde se lo mire.

Y por casa cómo andamos…


El espectro económico no tiene límites y los que sienten más estas consecuencias son los consumidores.
La clase baja, media y alta, todos dentro de la misma bolsa, aunque cada una lo vive de manera diferente.


Si bien hasta el momento no hubo un gran incremento en productos básicos, se pronostica que en pocos meses más, si la realidad sigue igual o incluso empeora, el consumidor va a sentir el peso.
“Si ahora estamos haciendo lo posible para sobrevivir y esto empeora pronto vamos a quedar sin nada. Yo ya tuve que mandar a mis tres hijos al comedor del barrio porque no puedo alimentarlos. Sólo hago changas y son pocas y no te quieren pagar mucho”, contó Mirtha con tono preocupado.


Ella vive con un bajo salario de un plan del Estado y no cuenta con un trabajo estable, por lo que su situación diaria es “complicada”.

Para desafiar la crisis


En el marco de las medidas anticrisis, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, lanzó un nuevo plan para la redistribución del ingreso, disponiendo que las retenciones de la soja se coparticipen entre las provincias del país. En este aspecto, cada provincia recibirá un porcentaje de coparticipación sojera, según se designe, para luego ser bajado a cada uno de los Distritos que la componen para que sea invertido en obra pública e infraestructura.


En total se recaudan 6.520 millones de pesos a nivel nacional, de lo que un 30 por ciento será destinado a las provincias, mientras que el 70 por ciento restante será para la Nación.


Río Negro recibirá 159 millones de pesos de la masa coparticipable, de los que a Viedma le corresponden 4,7 millones y ese índice de coparticipación deberá ser destinado a obras de infraestructura.


Buenos Aires recibirá una cifra de 1.434 millones de pesos por lo que el partido de Patagones recibirá 2,7 millones de pesos que también serán destinados a obras de infraestructura, principalmente cloacas.

El comercio siente la caída


Si bien en los últimos meses la crisis ha ido invadiendo a los diversos sectores silenciosamente, el comercio es el que más siente sus efectos y consecuencias al registrarse una baja en el consumo.
Este fenómeno golpea a todos los sectores, tanto grandes como pequeños, ya que el consumidor tiene sus preferencias al momento de pararse frente a una góndola o al momento de elegir qué comprar y que no.

Esto se debe a que, si bien algunos productos no han aumentado mucho su precio, el impacto se siente en otras cuestiones como los impuestos y el ajuste en los salarios, lo que influye directamente en el consumo y en los ingresos del sector comerciante tras las bajas en las ventas.

Empleo: cara o seca


Si bien en el contexto de esta crisis que se ha evidenciado en todos los niveles, Patagones escapa a esta realidad. El empleo es el motor de toda economía, ya que a través de los salarios se genera el consumo y este el movimiento de capitales, por ello cuando se pone en riesgo el empleo, también lo esta la economía, aunque muchas veces sea una cuestión recíproca.


Desde la delegación que el Ministerio de Trabajo bonaerense tiene en la ciudad de Carmen de Patagones, se ha informado que los porcentajes que se manejan mensualmente respecto al desempleo no distan mucho de lo que venía aconteciendo meses atrás cuando la economía se mostraba un tanto más estable, aunque si se percibieron indicios respecto al crecimiento del trabajo en negro en épocas de crisis, ya que los empleadores no quieren correr el riesgo de invertir en mano de obra, lo que implica un gasto fijo mensual garantizando el trabajo en blanco con todo lo que ello implica.


Es por ello que desde el Ministerio de Trabajo se combate permanentemente esta cuestión, aunque no siempre se llegue a todos los sectores.


Esto no sólo se registra en Patagones, sino que en Viedma estos porcentajes son aún más elevados, ya que por su alta demografía y la gran demanda laboral los números crecen.
Según datos referenciales de la Delegación del Trabajo en Patagones no se han registrado despidos masivos.

Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas

Parece ser que ante esta crisis internacional de carácter económica financiera cualquier receta extranjera es apta para sobrellevarla, aunque nunca se dejan de lado los tintes argentinizados y comarcanos.
El temblor que ha causado en las grandes bolsas de economías fuertes de otros países se vive también en menor medida y con otro número de dinero en nuestra comarca donde todo pareciera estar en un molesto “stand by” supeditado justamente a un eventual cambio de esa economía mundial.